La mayoría de las parejas en el momento que deciden casarse, ya han planeado cuántos hijos tener y con todas las emociones del momento tienen planeada su vida. Cuando llega la realidad y en el momento que ellos deciden encargar bebé, comienzan a presentar las ansiedades por no lograr el embarazo y creen que tienen el “derecho” de tener bebés en el momento que han tomado la decisión, para ese momento no hay paciencia y creen que debe ser ya. No son pocas las parejas que dejan en manos de Dios y buscan ayuda en métodos naturales no invasivos, pero hay las parejas que buscan sea como sea quedar embarazados porque es su “derecho” y comienzan a hacer lo que sea, se presenta la situación de encontrar las técnicas de reproducción asistidas sin tener en consideración las consecuencias de estas técnicas para la pareja, para su relación y para la familia.

El siglo pasado, el siglo XX, no solo nos dejó una cantidad de métodos anticonceptivos sino muchas técnicas de reproducción asistida, pero también nos dejó la Naprotecnología (Tecnología de la Procreación Natural). Desde hace unos 35 años existe lo que se llama la Naprotecnología que es una técnica que busca las causas de la infertilidad de la pareja y que no experimenta con los embriones, por lo tanto no hay problemas éticos, morales, o legales de ninguna índole. A esto le podemos sumar que la medicina tradicional China, también tiene sus métodos que no son invasivos ni antinaturales y existen desde hace muchísimos años.

¿En qué consiste, exactamente, la Naprotecnología? “Se trata de una nueva ciencia de salud dedicada a las mujeres. Investiga y trata las causas subyacentes de la infertilidad, tanto en la mujer como en el hombre, para permitir la concepción en una relación sexual normal. Identifica el problema, coopera con los ciclos ováricos y de fertilidad, corrige la patología, mantiene la ecología humana y el potencial procreador. Incluye tratamientos médicos y quirúrgicos. Asimismo, ayuda a la búsqueda del embarazo a través de la enseñanza los Indicadores De Fertilidad en mujeres/parejas con patologías más o menos complejas sin suplantar una relación sexual normal.” ((Por Elena Belletich, el 23 de septiembre 2012 en El Tiempo, suplemento Semana))

Lo que significa que se trata a cada mujer como única e irrepetible que es con su propia dignidad, como Dios nos ha creado, cada caso es especial y no es como el de cualquier otra técnica de reproducción asistida, que es igual para todos los casos. El tratamiento se hace a la pareja, viendo qué es lo que se presenta, qué causa la no fertilización. Por otro lado, es claro que concebir a un hijo en una relación sexual normal, donde solo está Dios y la pareja y no interviene nadie más, es lo más deseable posible para la pareja.

La Naprotecnología dentro de las cosas que hace es que evalúa las causas del por qué no se presenta el embarazo, estudios que se hacen a cada uno de los miembros de la pareja, se procede a los tratamientos adecuados como pueden ser: promover la producción del moco de acuerdo a su flujo diario, utilizar inductores de la ovulación, tratar problemas hormonales, problemas de endometriosis, etc. A través del conocimiento del cuerpo de la mujer, del conocimiento de las distintas fases de los ciclos menstruales podrá así la pareja trabajar junta en saber el momento más preciso de fertilidad de la mujer, ayudando a la pareja a lograr un embarazo mientras se mantienen los actos naturales de la procreación.

Siempre existe la ansiedad por este deseo de ser papás y puede llegar a ocasionar problemas dentro del matrimonio y el hecho de buscar soluciones con las técnicas de reproducción asistida no nos garantiza que la unión matrimonial sea amparada, no es lo mismo que el bebé se haya concebido en el vientre de la madre que si se hizo en una probeta, psicológicamente yo como mamá pienso que no llega a ser lo mismo nunca, no por rechazar al bebé, ni más faltaba, sino por el auto reproche que se puede presentar por no haberlo podido hacer, el reproche a la pareja porque no se logró en pareja, etc. Para esto está la Naprotecnología “…que está centrado en la pareja, que quiere mejorar la unión matrimonial, se acompaña a la pareja en todo el camino que dura el tratamiento y apoyando para que si a pesar de todo el tratamiento no consiguen un embarazo, puedan pensar en la adopción. Se les da un enfoque de acompañamiento y acogida.” ((https://www.fundacioncofgetafe.org/single-post/2016/04/23/Naprotecnolog%C3%ADa-La-ciencia-al-servicio-de-la-vida)). Es tan bondadoso el tratamiento como que se puede llegar a aceptar la posibilidad de adoptar en caso de que no sea posible naturalmente lograr el embarazo.

Dice la ginecóloga Raffaella Pingitore: “La naprotecnología está destinada a difundirse, aunque sólo sea por un tema vinculado a los costos, en los cuales se calculan también los efectos colaterales de la práctica de la fecundación asistida: no nos olvidemos que los niños que nacen con esa técnica tiene más probabilidad de malformaciones y problemas de salud que los que nacen de manera natural. Sin embargo, primero es necesario derrotar al lobby de la procreación asistida. Es un lobby supermillonario, que enriquece a centenares de personas y que no dejará fácilmente que se le ponga el bastón entre las ruedas”. Siendo muy importante para la familia tener en cuenta la mayor posibilidad de tener problemas el bebé si es invitro que si se concibe, con el método natural, además de ser mucho más económico.

Para los que les gusta la medicina tradicional China también ve que hay problemas de fertilidad relacionados con las comidas: “La incidencia de fibromas uterinos ha demostrado ser mayor en las poblaciones que consumen más carnes rojas como la carne de res, el jamón y el alcohol. Las mujeres que beben una cerveza al día o más aumentan el riesgo de desarrollar fibromas uterinos en más del 50%. Por otro lado, el consumo de lácteos parece reducir el riesgo de fibroides…” ((https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4859848/)). También relacionan con el estrés también tiene que ver con los problemas de fertilidad. Estos métodos no siendo invasivos, ayudan a tranquilizar y a equilibrar a las parejas, donde cada uno pone el empeño de cambiar sus hábitos alimenticios y pueden comenzar a cogerle gusto a cosas diferentes para comer y descubrirlo los dos, ayudando a la relación de pareja.

Concluyendo, a las parejas que tienen problemas de fertilidad hay que acompañarlas y ayudarlas para que las cosas sean lo más natural posible defendiendo la vida y dignidad de cada ser humano, entendiendo que los hijos son un don y no un “derecho” que nos da Dios para que participemos con Él en la procreación. Y que entre menos invasivos seamos con la pareja será de mayor beneficio para ella, será todo más natural y tendrán su intimidad. Que el sentido unitivo y procreativo no se pierda por ninguna razón dentro del matrimonio.

© 2017 – Ximena Devis Morales para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Ximena Devis Morales

Ximena está casada y tiene dos hijas. Economista de la Universidad del Rosario en Bogotá. Miembro de la Pastoral Familiar en la Conferencia Episcopal Colombiana por el Movimiento de Vida Cristiana desde 2011 a la fecha, donde asiste a las iniciativas que la Conferencia propone para Matrimonio y familia.
Cursos: VIRTUS, CIRILUS ¿Cómo vivir feliz en pareja?, UNIVERSIDAD MONSERRATE Los Desafíos de las Familias en Bogotá, UNIVERSIDAD SERGIO ARBOLEDA curso Seminario Permanente sobre la Mujer, MOVIMIENTO DE VIDA CRISTIANA Curso de Acompañamiento Personal, CIRILUS Matrimonio y Familia, UNIVERSIDAD DEL ROSARIO V Encuentro Universidad-Colegio-Familia.
Actualmente está haciendo el Programa Especialización en Familia con la Universidad San Pablo de Arequipa.

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