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Entrevista a la Dra. María Luisa Di Pietro, actual directora del Máster de Bioética y formación en el Instituto Juan Pablo II de Roma (Italia). Ella es doctora en Medicina por la Universidad Católica del Sacro Cuore de Roma; especializada en endocrinología y en medicina forense; máster en teología por la Universidad Lateranense de Roma; miembro del comité nacional de bioética en Italia; profesora asociada de bioética en la Universidad Católica del Sacro Cuore, Roma; profesora de bioética, familia y ética de la salud en la Universidad Lateranense. Tiene doce libros publicados en diversos idiomas y más de 300 artículos publicados en revistas, especialmente de bioética. La doctora Di Pietro estuvo de paso por Lima para dictar un curso de la maestría de bioética y biojurídica de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo.

Ud. ha escrito un libro con el sugerente título de “Bioética, Educación y Familia”. ¿Cómo se relaciona Bioética y Familia?

La razón de ese libro es el curso que tengo con el Pontificio Instituto Juan Pablo II sobre la bioética y la familia y sobre algunos temas de bioética que pueden interesar a la familia. Por ejemplo, la cuestión de la educación en la salud y la sexualidad, de los trasplantes, de los test genéticos, de los pacientes con enfermedades y de otros temas como el aborto, la anticoncepción o la fecundación artificial. La razón era poder tener un libro para los estudiantes de diversos países. Un libro no muy complicado, simple. Yo trabajo en una Facultad de Medicina y así la parte científica puede ser complicada para personas que no son de una carrera relacionada con la salud.

En el debate con respecto al aborto, una de las partes señala que quienes defienden la vida del concebido lo hacen sólo con razones religiosas o “fundamentalistas”. ¿Qué piensa al respecto?

Que no es verdad, porque no es necesaria la fe para entender aquellas cosas que son cosas que la razón puede entender. El desarrollo del estatuto del embrión, de su estatuto antropológico, es una lógica consecuencia de su estatuto biológico. El estudio del estatuto biológico no es un estudio de los católicos, porque todos pueden hacer esto y darse cuenta que la vida humana tiene su inicio en la fecundación. Así este argumento, es un ataque por parte de aquellos que no están de acuerdo con la defensa de la vida humana y dicen que esto es un hecho de fe.

En uno de sus libros Ud. menciona que la mentalidad anticonceptiva está muy vinculada a la mentalidad abortiva, la cual contradice la afirmación «que para evitar más abortos hay que dar más anticonceptivos».

Hay una relación entre la anticoncepción y el aborto en un sentido técnico antes que todo, porque muchos contraceptivos son al mismo tiempo abortivos. Una otra cosa es la mentalidad. La mentalidad de la anticoncepción es una mentalidad que excluye la posibilidad de un hijo como consecuencia de un acto sexual.

Si hay un embarazo, la pareja o el matrimonio puede no aceptar este hijo que no estaba en la intención de los padres y así el aborto puede parecer un medio, un instrumento para eliminar la consecuencia no querida de un acto sexual. Así el aborto no es una voluntad genérica de matar, pero es la voluntad de eliminar la consecuencia de un acto sexual en el cual se ha excluido la posibilidad de un hijo.

Ésta es la relación entre la mentalidad anticonceptiva y la mentalidad abortiva: la no aceptación de un acto del cual no se hace cargo de toda la responsabilidad. Por esta razón no es verdad que es más bajo el aborto donde hay más contracepción, porque si bien la contracepción no tiene la función del aborto, es la consecuencia natural.

Desde su experiencia en Italia, donde ha podido ver un poco la evolución de las leyes ¿se ha comprobado que la difusión de una mayor cantidad de anticonceptivos ha llevado a disminuir la tasa de abortos?

Ahora tenemos una tasa de aborto que es la más baja de los años pasados, pero es una consecuencia del hecho de que tenemos menos mujeres en edad fértil y muchas mujeres que utilizan productos que pueden parecer anticonceptivos y que no lo son… Toda la cuestión del aborto es muy grave, en más grado. Así del aborto que no parece aborto, como por ejemplo en el uso de la píldora del día después, o del dispositivo intrauterino o de los implantes hormonales. Y después hay otra situación: el aborto clandestino. La elección de hacer una ley era la posibilidad de reducir el aborto clandestino, pero hay de todos modos el aborto clandestino y sobre todo hay un aborto clandestino que se puede hacer con una píldora…

¿Una píldora abortiva?

Su nombre comercial es Cytotec. Es una píldora que se utiliza para enfermedades en el estómago y que tiene una actividad abortiva. Se puede conseguir en una farmacia y se la utiliza mucho: pero nadie habla de esta manera de hacer el aborto. Se sabe que esto se hace porque muchas veces las mujeres tienen necesidad de una intervención médica posterior a la utilización del Cytotec por la manera en que afecta al útero.

Ha mencionado que existe una manipulación del lenguaje. Es decir, anticonceptivos que también son abortivos, un dispositivo intrauterino que también es un abortivo ¿Cuál es la realidad actual de precisamente la manipulación del lenguaje en el ambiente bioético?

[pullquote]En el ambiente bioético, la manipulación del lenguaje es un “clásico” porque a través de la manipulación del lenguaje se puede manipular la conciencia de los otros. Hay muchas palabras que tienen necesidad de precisión antes de ser utilizadas.[/pullquote]

En el debate bioético, son muchas palabras como –por ejemplo– la dignidad, la calidad de vida, la persona y la naturaleza; o, por ejemplo, cuando se habla de pre-embrión o de la salud reproductiva y no se dice que la salud reproductiva muchas veces abarca anticoncepción, esterilización y aborto; o cuando se usa la palabra “procreación” para hablar de las técnicas de fecundación artificial, o cuando se habla de encarnizamiento terapéutico y se dice que el encarnizamiento terapéutico es todo aquello que la persona rechaza. Pero no es verdad. Y así se puede tener la coincidencia de que dos personas dicen lo mismo, pero uno quiere decir una cosa y el otro otra.

Frente a la difusión de anticonceptivos y la mentalidad abortiva ¿Cuál sería, en su concepto, el desafío de la educación de la sexualidad en nuestra época? ¿Cuáles serían los retos para que haya una auténtica educación de la sexualidad? ¿y Cuáles son los enemigos de la educación de la sexualidad en ese sentido?

Antes que todo, uno tiene que tener la voluntad de hacer educación, porque hoy el verdadero problema es la falta de voluntad de hacer educación. Porque educar es un trabajo muy difícil. Es una continuo hablar con una persona. Es una continua relación entre la educadora y la persona que viene a ser educada. Es una continua información de la educadora. Y así muchas veces se prefiere no educar sino sólo informar o no hacer nada. Ese es el primer desafío.

Después hay una situación que no es la misma del pasado: ya no hay una sociedad que ayuda a la familia. Y aparecen otros agentes educativos que buscan a educar a los chicos y así la familia tiene que ir contracorriente en una sociedad que no es capaz de ayudar en alguna manera.

Y además el Estado interviene y precisamente hace campañas de “educación sexual” …

Sí. La calidad de la intervención del Estado es una consecuencia de su pensamiento. Así el Estado puede intervenir de manera importante con la formación contra la natalidad, o para influir sobre la idea de la educación sexual. Se trata de aquellos Estados como España u otros, donde hay leyes sobre la educación en la línea de la ideología de género. De esta manera se puede no tener una educación libre de parte de los padres y esto es muy peligroso porque se va contra la libertad educativa de los padres.

¿Cuál sería el peligro de no hablar de sexo sino solamente de género?

Hoy se utiliza mucho la palabra “género” sin explicar qué significa. Las primeras veces la palabra “género” se utilizaba para indicar que la persona es más que su condición biológica. Pero hoy la palabra “género” no tiene este sentido, este significado; más se utiliza para indicar la posibilidad de que uno puede elegir su pertenencia sexual sin referencia al sexo biológico. Esta es la diferencia y se difunde la idea de que uno puede elegir ser cualquier cosa y de ser aquel que quiere ser, sin la referencia a su realidad biológica o su realidad física.

Se produce, por lo tanto, un rompimiento entre la realidad biológica y la realidad psicológica de la persona.

Sí, se pone en el primer lugar la dimensión psicológica, se introduce de nuevo un dualismo del tipo de Descartes.

¿Hay algún estudio conclusivo con respecto a la homosexualidad que señale que es de origen biológico?

No, al momento no hay un estudio conclusivo. Hay muchos estudios, pero ninguno es una prueba cierta del origen biológico de la homosexualidad. Y estos lleva a decir que la causa de la homosexualidad puede ser una causa psicológica y que la orientación sexual se ha visto influenciada por determinado clima afectivo que se ha dado en un desarrollo.

En este momento se está debatiendo sobre las uniones homosexuales. Los que lo promueven no desean hablar de unión civil sino de matrimonio homosexual. ¿Se puede hablar que existe realmente un matrimonio homosexual? ¿El término no es un poco polémico?

[pullquote]Sí, la palabra “matrimonio” tiene una raíz latina que significa “mater” (madre) y el Estado tiene interés por el matrimonio civil, no por el matrimonio en sí, pero sí para ayudar y para proteger los hijos que pueden nacer en este matrimonio. Cuando se habla de una pareja homosexual no hay razón del por qué el Estado debe tener interés por el matrimonio. No es un matrimonio que puede tener hijos, no es una realidad que encierra en su naturaleza la posibilidad de una descendencia y así la pregunta es cuál puede ser la razón de un Estado de reconocer un matrimonio de una pareja homosexual. Este matrimonio no es una unión entre un hombre y una mujer con una apertura a la vida y así está equivocado el uso en su naturaleza, el de un término, el del matrimonio, de manera ambigua, y que no refleja su verdadero sentido.[/pullquote]

Y esta equivocación inicial, digamos de hablar de que existe un matrimonio homosexual, ¿tendría una repercusión si se permitiera la adopción de niños por parte de estos matrimonios homosexuales?

Sí. Esa es una complicación ulterior, porque en la adopción el niño tiene el derecho a estar en una familia y una familia que lo pueda ayudar y que le puede acompañar en su desarrollo psicofísico. La condición ideal para un niño es la de vivir en una familia donde hay un padre hombre y una madre mujer, porque en esta relación, entre un hombre y una mujer, se puede asegurar una mejor posibilidad de desarrollo y de crianza. Y no entre una pareja homosexual, donde no hay aquel dinamismo hombre-mujer que se puede tener en una pareja heterosexual.

© 2013 – Andrés Tapia Arbulú para el Centro de Estudios Católicos – CEC

 

Andrés Tapia Arbulú

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