Uno de los desafíos de la sociedad actual es la manipulación de la comunicación y el uso errado de la palabra.

En la conocida novela de ficción 1984, George Orwell denuncia el “doble pensar” en el que se busca imponer realidades cambiándoles su auténtico sentido utilizando el lenguaje como medio de ocultamiento.

En el ámbito empresarial el uso de la palabra expresa distorsiones al tergiversar realidades para buscar alcanzar el poder. Miembros de la organización caen con frecuencia en la murmuración, chisme, calumnias, juicios ligeros evidenciando así la dificultad de una verdadera comunicación.

La maestría de la palabra requiere tanto de la educación de la voluntad como de la prudencia para conocer cuándo se debe hablar y cómo hacerlo. El contenido de las palabras debe ser veraz, sin caer en ningún tipo de ambigüedades. El modo con el que nos aproximamos a otros hace también la diferencia. Cuando estamos molestos o ansiosos, por ejemplo, quizá debamos esperar el espacio apropiado para no transmitir nuestras propias rupturas. Muchos usan el lenguaje para amenazar o imponer sus puntos de vista creyendo que solamente el “látigo” o la reprimenda es la única forma de hacerse entender o respetar

Existen personas, por el contrario, que viven en silencio no por virtud, sino por miedo a comprometerse con la realidad o indiferencia. No se trata simplemente de callar, sino de sintonizar con la realidad profunda del otro para actuar conforme a lo que la realidad exige.

[pullquote]Las motivaciones por las cuales decimos las cosas son muy diversas: deseo de aprobación, guardar una imagen, que me respeten. Al examinar nuestro hablar, descubriremos que lo que decimos expresa lo que tenemos en nuestro interior. Si nuestras palabras sirven para edificar o para destruir dependerá de lo que tenemos dentro: “De la abundancia del corazón habla la boca”. (Mt 12, 34).[/pullquote]

El verdadero sentido del lenguaje debe estar orientado a construir auténticas relaciones humanas que dejen huella en la vida de las personas. Conquistemos la maestría de la palabra siendo dueños de nosotros mismos para así orientar la comunicación hacia el encuentro con los demás.

© 2016 – Carlos Muñoz Gallardo para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Carlos Muñoz Gallardo

Carlos nació en Santiago de Guayaquil (Ecuador) en el año 1971. Estudió Ingeniería Industrial en el Georgia Institute of Technology, Finanzas y Psicología en la George Washington University, y realizó estudios en Negocios Internacionales en Oxford University.
Ha trabajado durante muchos años en temas de promoción solidaria, a través de la Fundación Acción Solidaria de Ecuador.
Del 2006 al 2008 fue Director de la Promotoría del Instituto de Desarrollo Integral de la Persona; del 2012 al 2014 trabajó en la Dirección del apostolado Provida en la asociación “Opciones Heroicas”; y actualmente es presidente y consultor de Programas de Desarrollo Humano, además de brindar asesorías de responsabilidad social empresarial.

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