“Quien es cristiano, ama”; esta es la idea que quiero desarrollar a continuación. La sencillez de esta oración me resulta una paradoja. Como decía el cardenal Ratzinger en 1964 “ser cristiano es a la vez algo tan sencillo como revolucionario”.  Esta sencilla afirmación guarda consigo una crítica y un elogio para la vida del cristiano; se trata de un horizonte grandísimo que se traza a lo largo de la vida y que habla de la calidad de nuestra vida cristiana.

Pienso que la crítica busca cuestionar al cristiano de hoy con el fin de resaltar lo específicamente grandioso de su vida. El amor nos revela el contenido vital de la Palabra. Ello es lo que Cristo enseña con su vida y quiere que vivamos los cristianos en el día a día: el amor.

benedicto-16_270x250Es sobre la vida del cristiano en lo que quiero reflexionar. El Papa Emérito Benedicto XVI desarrolla la idea de “la ley de la sobreabundancia” a partir de la cita: “Pues os digo que si vuestra justicia no es más perfecta que la de los escribas y fariseos, no entrareis en el Reino de los Cielos” (Mt 5, 20). Con ello busca expresar lo esencial de ser cristiano. Y dice lo siguiente: “El cristiano es el ser humano que no calcula, sino que hace lo sobreabundante. Es el amante que no se pregunta ¿hasta dónde puedo ir todavía, permaneciendo en el ámbito de los pecados veniales, y sin traspasar la frontera del pecado mortal? Cristiano es quien busca sencillamente el bien, sin hacer cálculos” (RATZINGER, J. Ser Cristianos, p.72).

La justicia cristiana participa de “la ley de la sobreabundancia”, la cual va más allá de la justicia de los hombres. Es capaz de reconocer que bebe de la magnanimidad de Dios, que le muestra cómo no calcular cuando en términos de amor se trata. Y como el amor es vida, no teoría, es la vida de Cristo la fuente de “la ley de la sobreabundancia” para el hombre, de modo que todo hombre está llamado a amar como Él. Nadie está exento de esta ley de la sobreabundancia; el mismo Dios, vive y actúa según esta ley, la cual lo conduce finalmente a darse a sí mismo. Es así como se manifiesta la esencial exigencia para todos los cristianos: el amar dándonos a nosotros mismos.

 El elogio radica en el llamado del hombre a amar. Que parte del hecho de ser amado por Dios. Es desde este llamado a amar como debemos comprender las Palabras de Jesús. Sus sermones no hay que comprenderlos en sentido legalista, no es más perfecto quien cumple todo al pie de la letra, pero no ama la letra que cumple. Jesús lleva la ley del exterior al interior del hombre, y a través de su ejemplo de misericordia, paciencia, bondad y sacrificio. De esta manera todos los hombres podrán comprender de qué se trata vivir según la ley de Dios.

La historia de la humanidad es un diálogo de encuentro con el amor de Dios, con su presencia viva en medio de nosotros. “La estructura fundamental que hemos descubierto con la idea de la sobreabundancia configura toda la historia de Dios con el hombre” (Ratzinger, J. Ser cristiano p.73). Es por ello que debe ser aquel faro que ilumine al hombre a comprender la realidad paradójica, compleja y rica de Dios, y al mismo tiempo también le permita conducir su vida según el mandamiento del amor haciéndolo extensivo a todos y en todo.

© 2014 – José Luis Villalobos Mendiola para el Centro de Estudios Católicos – CEC

 

 

José Luis Villalobos Mendiola

Jose Luis nacio en Lima, Perú el año 1988. Vivió muchos años en la ciudad de Chincha, estudiante del colegio Santa María. También fue estudiante de Historia del Perú en la PUCP. Desde el 2006 es miembro consagrado del Sodalicio de Vida Cristiana. Vive en Santiago de Guayaquil desde el año 2012 donde realiza apostolado con jóvenes y está cursando estudios de psicología.

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