Chris_McCandlessHace ya varios años leí un libro que me cautivó, tanto por la narración, como por la historia (real) que él contaba. El libro era un reportaje de periodista, escritor y montañista llamado Jon Krakauer, sobre un joven estadounidense de nombre Christopher McCandless, quien fue encontrado muerto en 1992 en un bus abandonado en uno de los tantos bosques de Alaska.

El personaje principal de este libro de título Into the Wild (Hacia lo salvaje) era un joven universitario, proveniente de una familia constituida y socialmente acomodada, que en un momento decide dejar toda pertenencia material, para salir al encuentro de un ideal que estaba impreso en sí mismo. Él huye de un mundo del que, como describe en su diario personal, está cansado de su superficialidad, de un confort mediocre que no lleva a nada, de una vida ya hecha y a la medida de la sociedad. Su ideal es introducirse, a –lo que él piensa— es lo más propio del ser humano, la naturaleza o lo salvaje, traduciendo literalmente la palabra wild del inglés, donde esperaba encontrar la verdadera y autentica felicidad. Tomo y cito este libro y el testimonio de este joven norteamericano para poder introducirme en el título de este escrito.

[pullquote]Si hay algo que me llamó la atención de este libro, y posteriormente de la película que se hizo a raíz del mismo, es la búsqueda de la felicidad de este joven y el hecho de que este anhelo, impreso en lo más hondo de él, lo llevó a desprenderse de absolutamente todo. Pienso que está demás decir que uno de los elementos que representa muy bien a la juventud es esta fuerza que lo mueve hacia la meta de un ideal, ese deseo de salir al encuentro de los anhelos que se han ido forjando a lo largo de la niñez y adolescencia. La historia de Christopher lamentablemente no termina como uno quisiera. Quisiera creer que finalmente consigue lo que quiere, pero por lo escrito en su diario, queda la sensación de frustración por no poder hacer nada con su respuesta.[/pullquote]

El mundo globalizado ha llevado a las personas a asumir nuevos paradigmas, o al quiebre de los que se tenían; y claramente se puede encontrar, por lo menos en Occidente, una homogeneidad en muchos más aspectos de las personas que hace cincuenta o sesenta años. Por ello el ejemplo de McCandless bien podría ser un modelo genérico de lo que sería la juventud actual, ciertamente con matices propios dependiendo de la cultura a la que pertenece, pero similar en muchos aspectos; en cuento a una sociedad que pareciera nos invade y determina.

indignados1No son para nada desconocidos los muchos movimientos ideológicos juveniles que han cobrado mucha relevancia en los tres últimos años, apoyados claramente por recursos tecnológicos que antes no se tenían, donde ha quedado demostrado el rechazo de la juventud a las formas de gobierno y de sociedad que se les presenta inicialmente. Tanto los indignados españoles del 2011 como los punks o hippies norteamericanos de 1968 han hecho manifiesto un poco de esto que describo, y sus formas de expresarse han sido conocidas por el mundo entero.

¿Qué es lo que los mueve? Pienso que lo mismo que en la época de Aristóteles, o sea este deseo de trascendencia y de respuesta última a la felicidad plena que buscan; pero la sociedad actual es claramente diferente a la de Grecia de antes de Cristo.

Occidente se ha visto inmerso en un vaivén en su noción de Dios, del hombre y del mundo creado. Hemos pasado por la Escolástica, el Racionalismo, la Ilustración, el Relativismo, el Nihilismo, la Modernidad; y pareciera que hoy nos encontramos en un peldaño más arriba o debajo de ésta última. En todos estos periodos hemos visto tiempos tanto de mucha religiosidad, como de un desenfreno moral al haber dejado de lado o finalmente matado a Dios.

Hoy nos movemos sobre el campo donde descansan y a su vez reviven estos pensamientos, pero que han hecho del joven actual un escéptico de ellas. Vemos por un lado a una juventud que vive del hedonismo y del día a día; de lo placentero, haciendo vida la frase de San Pablo: “comamos y bebamos que mañana moriremos”; pero por otro lado, viendo estas manifestaciones ya descritas líneas arriba, se ve a una juventud disconforme, pero a su vez anhelante; que ha buscado diferente maneras de canalizar sus ideales, pero que lo lleva a salir de la cotidianeidad.

Creo que finalmente este deseo de calmar sus anhelos a través de estos canales, será una fuga a lo propio de sí mismos, llegarán a una respuesta frustrada como la de Christopher, si es que no se parte de una reflexión inicial de todas sus acciones, una recta jerarquía en cuanto a sus motivaciones.

[pullquote]Lo que el mundo de hoy necesita, pienso yo, es a la juventud actual, con sus fuerzas y estrategias, pero con un presupuesto más sólido y consistente que un mero activismo. Vemos cómo hoy nuevamente lo espiritual cobra importancia a través de la búsqueda de armonía con uno mismo y los demás con métodos orientales como el yoga o tai chi, por señalar algunos de tantos; vemos cómo la naturaleza ha tomado un peso importante, cómo el ruido se ha convertido en motor de huida de las grandes ciudades; y sería interesante que todo esto que vemos, no sea más parte del gran centro comercial de opciones al que pueda entrar la juventud para elegir de qué manera fuga de la sociedad y le da un sucedáneo para calmar una sed profunda de felicidad.[/pullquote]

Lo que el mundo de hoy necesita de la juventud actual es que ésta se detenga por un momento, se vea a sí misma, descubra que en este mundo en el que tanto se habla del hombre, sea realmente el hombre quien a través de sus actos busque trascender; necesita una nueva jerarquía, pero no hecha solamente por la pura razón o por una visión cartesiana del hombre, sino que le agregue la trascendencia a todos sus actos; necesita que sus libertad sea realmente libre, quiero decir, no sujeta a meros caprichos que en principio podrían parecer grandes fuentes de felicidad, pero que no son más que oasis en medio de un desierto de esclavitud de ideologías y falsos paradigmas.

© 2013 – Raúl La Torre para “on the record”. Publicado el 13 de septiembre de 2013

Raúl La Torre

Raul ha llevado estudios de arquitectura y filosofía. Es licenciado en historia y en pedagogía de enseñanza media. Actualmente está encargado del Área Educativa del Museo del Carmen de Santiago de Chile.

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