onuHay peligro de guerra nuclear en las Coreas, hay hambre en África y otras regiones, hay catástrofes que asolan a diversas poblaciones, pero a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) le preocupa la promoción del aborto en el Perú. El jueves, como regalo de Semana Santa, el Comité de Derechos Humanos de la ONU reclamó la promoción del aborto en caso de violación e incesto en nuestro país. ¿Qué intereses poderosos estarán detrás de esta atención especial al aborto en el Perú?

Hasta ahora, la millonaria industria del aborto ha logrado dominar el mercado en casi todo el ‘Primer Mundo’. En el 2012 se calcula que hubo unos 40 millones de abortos. En algunos países europeos el aborto es legal hasta el momento inmediatamente anterior al nacimiento, cuando el bebe está listo para seguir viviendo fuera del vientre de su madre. Lo mismo ocurre en varios estados norteamericanos, donde es común recoger de la basura los restos de cuerpecitos hechos pedazos o semiquemados por los químicos que se utilizan en algunas prácticas abortivas.

En casi todos los casos, la legalización del aborto comenzó tal como la ONU pretende introducirlo en el Perú: producto de una violación.

El emblemático Caso Roe vs. Wade, en Texas, Estados Unidos (1973), es el que mayor impacto ha tenido en la promoción del aborto. Norma McCorvey (con el nombre de Jane Roe) reclamó su derecho a abortar aduciendo que había sido violada. Su caso ganó en la Corte Suprema de su país y tuvo una enorme repercusión mundial.

Mientras duró el juicio, la bebe nació y fue dada en adopción. Años después McCorvey confesó haber inventado la violación. Sus abogadas le aconsejaron que mintiera. Una de ellas, Sarah Weddington, lo admitió aduciendo que su objetivo de legalizar el aborto bien lo valía. Otra sorpresa que reveló mucho de lo que estuvo detrás fue la declaración de Hugh Hefner, el famoso fundador del imperio Playboy, de que él había sido el principal financista del juicio.

Tal como hoy pretende la ONU en el Perú, el caso se basaba en una violación (falsa además) y terminó abriendo las puertas al aborto en cualquier circunstancia y tiempo de gestación.

[pullquote]El Comité de Derechos Humanos de la ONU ha reclamado al Perú que legalice el aborto en casos de violación bajo el argumento de que, en cualquier caso, el aborto igual se producirá de manera clandestina. Es decir, algo tan absurdo como decir que deben legalizarse los robos porque igual se producirán de manera clandestina. Que un organismo creado para la defensa de los derechos humanos abogue por algo así es un sinsentido, mucho más cuando otros documentos de la ONU, como la Convención de los Derechos del Niño, reclaman “la protección de los niños, incluso la debida protección legal, tanto ANTES como después del nacimiento”.[/pullquote]

La infeliz intromisión se estrella además con lo establecido en la Constitución del Perú, cuyo artículo 2, inciso 1, señala que “el concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le favorece”.

En vez de promover el aborto, un comité de derechos humanos debería velar por los más inocentes y también por las mujeres que, muchas veces, optan por el aborto adormecidas por la angustia, sin saber realmente de qué se trata, sin advertir las consecuencias inevitables sobre sí mismas, tanto en lo físico como en lo psicológico, y se convierten ellas también en víctimas de una industria cuyos millones alimentan las arcas de los abortistas y sus activísimos promotores.

© 2013 – Rossana Echeandía para el diario El Comercio (Perú). Publicado el 2 de abril de 2013

Rossana Echeandía

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