La fotografía fue tomada en el Festival de Danzas Solos, y Duetos de Venezuela en el año 2012. Responde a una metáfora sobre el procesos de creación artística definida en el artículo. En efecto, la obra estética –metafóricamente hablando- es como una danza entre el cosmos y el artista. Ambos son importantes, ambos deben conservar su originalidad e identidad, a la vez que ambos proponen, ambos tienen que ser dóciles a las propuestas del otro, hasta que finalmente entre los dos se llega a una verdadera danza.

Piero Manzoni era capaz de poner excremento en un tarro y decir que era una obra de arte por ser de un artista ((http://www.faustoart.com/piero-manzoni-arte-o-burla/, ver después del título “Esto es Arte porque yo lo digo”.)). Decía lo mismo de globos que inflaba con su propio aire. Sin ir más allá sobre la cuestión de la creatividad de este famoso personaje o la reflexión crítica que pueda haber (que puede ser válida), vale la pena ponerse a pensar en lo que hay detrás de dichas obras en sí mismas: ¿no serán quizás estas obras –como muchas otras del arte actual– una expresión de la soberbia humana? ¿se puede decir que una persona que no reconoce en su obra la búsqueda de la belleza y que más bien se pone a sí mismo como la medida del valor de su obra es humilde? ¿es necesario hablar de esta virtud a la hora de hablar de arte?

La humildad enriquece tanto al artista como a la obra que produce. Por eso es necesario explicar algunas características fundamentales de la humildad, de la creación estética y de ciertas disposiciones que podrían tener los artistas.

Sobre la humildad

Santa Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia, decía que la humildad es vivir en verdad ((Teresa de Jesús, VI Moradas 10,7)) (Jesús T, VI), San Agustín, padre de la Iglesia, en uno de sus sermones explicaba que la humildad puede ser conocerse a uno mismo, reconocer quién es uno; dice: “tú, hombre, reconoce que eres hombre” (Agustín, pág 504, 1986). Dicho esto, nace la pregunta: ¿Son estas definiciones suficientes para abarcar todo el concepto de humildad? Quizás Manzoni está siendo honesto en sus obras, pero aun así no parece ser suficiente para decir que vive en la verdad.

No se busca contradecir, ni criticar las definiciones de un padre y una doctora de la Iglesia; el punto es que vivir en verdad implica reconocer la pequeñez y la pobreza. Si bien Jesús en algunas ocasiones habla sobre la humildad, en el Sermón de la Montaña prefiere escoger un término muy parecido, pero con acentos diferentes, dice: “dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos” (Mt 5,3) . En efecto, los que viven en verdad, son los que se saben pobres, los que reconocen su pequeñez; en otras palabras, son los que reconocen la superioridad de Dios. San Alberto Hurtado exponía que “el fundamento de la humildad es la verdad” pero luego agrega que “tenemos cuenta abierta con Dios, somos siempre los deudores… que Él crezca, que Él sea grande” (Hurtado A, pág 189, 2005). María, que es “ejemplo de plena humildad” ((Monseñor Domingo Salvador, obispo emérito de Corrientes (Argentina) hablaba sobre la Humildad de María en una homilía. Fuente: https://www.aciprensa.com/noticias/virgen-maria-es-modelo-de-plena-humildad-dice-arzobispo/)) podía exclamar con alegría que Dios se fijó en su pequeñez (Lc 1,48), justamente porque reconocía esa grandeza de Dios por sobre la de ella.

El Papa Benedicto XVI que también definía la humildad como la pobreza de espíritu ((Ver en Jesús de Nazaret en la página 102 cuando pone a Jesús como el ejemplo de cada una de las Bienaventuranzas. Romano Guardini también pone la pobreza de Jesús como el símbolo de la Humildad de Dios, en un capítulo con el mismo nombre en “Es el Señor”.)), decía que estos “son hombres que se saben pobres también en su interior, personas que aman, que aceptan con sencillez lo que Dios les da” (Benedicto XVI, pág 103 y 104, 2007).

El mismo Señor se dijo a sí mismo humilde (Mt 11,29) y, sin embargo, se hizo pequeño y servidor de todos siendo de naturaleza divina (Filp 2, 6-8).

Recopilando estas diversas definiciones se puede vislumbrar entonces que el que vive en verdad, que es el humilde, es el que está ávido de ella, el que sabe que siempre la necesita porque es pobre, porque no se basta a sí mismo y porque sabe que le precede, ese es el humilde.

“Humildad también para aprender y enseñar,
bebiendo ávida y racionalmente sin egoísmo
de la sabiduría que es un inmenso océano
frente a nuestro modesto pero tributario río.”

(Varillas H, 2016)

¿Y qué tiene que ver la humildad con el arte?

Se podría definir el proceso de creación estética como la expresión original fruto de la relación entre la interioridad ((Un artículo de la Universidad de Palermo habla sobre la importancia de la vida interior de los artistas, resaltando algunas visiones del psicoanálisis, sin embargo no deja de destacar su importancia: http://fido.palermo.edu/servicios_dyc/publicacionesdc/vista/detalle_articulo.php?id_libro=431&id_articulo=8968)) de la persona y el cosmos. El artista, tomando lo que es dado –esto es: valores invisibles, la materia, las leyes naturales y la armonía que porta todo orden instaurado– expresa su mundo interior. San Jun Pablo II, en su carta a los artistas, explicaba que «al modelar una obra el artista se expresa a sí mismo hasta el punto de que su producción es un reflejo singular de su mismo ser, de lo que él es, y de cómo es» (Juan Pablo II, pág 5, 1999). Por lo tanto, no es algo que los artistas inventan. Ellos son artífices «utilizan algo ya existente, dándole forma y significado» (Ob. Cit., pág 8).

Miguel Arteche, poeta chileno y premio nacional, cuando escribía sobre el proceso de creación poética argumentaba que de la realidad «parte el poeta… todo poema es un microcosmos que encierra un macrocosmos… de aquí su signo interminable, y el hecho de que sea inagotable» (Arteche M, UChile). El mismo autor se atrevía a llamar “mentiroso” a aquel poeta que no acepte esta condición. Esta relación con la realidad de la que hablaba Arteche se puede extrapolar a cualquier expresión estética, pero para que se pueda dar es necesario que el artífice reconozca entonces que hay una realidad que lo antecede, debe haber una cierta creencia en la verdad.

[pullquote]Admitir esto no significa limitar la creatividad, como algunos podrían pensar ((El famoso Marcel Duchamp decía por ejemplo que palabras como “belleza” o “verdad” ya no significan nada, argumentando que el arte es un leguaje en sí mismo. http://jvaraujo.detarifa.net/2013/04/entrevista-de-1966-con-marcel-duchamp/)), el Poeta lo explica bien al hablar de esa inagotabilidad. En el fondo es admitir que no existe persona más creativa que Dios y el hombre jamás podrá extinguir su genialidad. El humilde que reconoce esto, entonces tiene un horizonte interminable para su propia manifestación.[/pullquote]

Por ejemplo, en la fabricación de una guitarra, un lutier se ha valido de las leyes de la naturaleza para moldearla, para darle el sonido que se quiere, el color, la dureza, etcétera. Requiere conocer los distintos tipos de madera, su flexibilidad, textura y como vibran los sonidos por medio de esta. A la vez, la guitarra emitirá una frecuencia que solo ese instrumento puede hacer. Si el músico que la ejecuta después quiere que esta suene como trompeta no podrá, la creatividad está en descubrir todos los sonidos que la guitarra puede emitir y que así pueda expresar la belleza que contiene. El humilde que es capaz de admirar la creación puede tener una mayor docilidad para trabajar con el cosmos, respetándola y valorándola como el lutier del ejemplo.

Para San Agustín, la soberbia –o sea la antítesis de la humildad– era propia del que está hinchado (Agustín, pág 1311, 1986), o sea el que está embobecido por “lo genial” que se considera a sí mismo. El que entra en el campo de los pobres de espíritu, por otro lado, es el que está más dispuesto al silencio y a la escucha. Esto es porque está más pendiente de escuchar a los demás porque los considera “como superiores” (Filp 2,3), está en silencio porque está pendiente de reconocer “las maravillas del Poderoso” (Lc 1,49). Como redactaba Marko Rupnik «la humildad es una actitud típica de quien en su verdad es un ser de la apertura y del reconocimiento del otro» (Rupnik M, pág 48, 1999) ((Rupnik es un jesuita conocido por sus obras de arte y su rica espiritualidad, ha escrito varios libros, entre ellos el citado. Más información ver: http://www.centroaletti.com/spa/persone/02.htm)). El Papa Francisco en su encíclica Lumen Fidei hablaba mucho de esa capacidad de escucha como actitud que favorece una interioridad espiritual ((Explicaba que “la escucha ayuda a representar bien el nexo entre conocimiento y amor” (Francisco, pág 37, 2013).)). Además, el humilde tiene una fuerte memoria, esto está íntimamente unido con la capacidad de escuchar, porque implica interés. Sería bueno recordar a María guardando y meditando las cosas en su corazón (Lc 2,19).

El Artista Humilde

Jesús el Humilde se abajó para servir. Romano Guardini, conocido teólogo, explica que la «humildad recién comienza cuando el grande se inclina, lleno de respeto, ante el pequeño» (Guardini R, pág 422, 2007), esa es la conciencia que el artista debe tener sobre sí mismo. En la misma carta citada anteriormente, San Juan Pablo II desarrollaba que «quien percibe en sí mismo esta especie de destello divino que es la vocación artística –de poeta, escritor, pintor, escultor, arquitecto, músico, actor, etc.– advierte al mismo tiempo la obligación de no malgastar ese talento, sino de desarrollarlo para ponerlo al servicio del prójimo y de toda la humanidad» (Juan Pablo II, pág 10, 1999).

Lamentablemente, pareciera que en muchos casos los artistas están buscando su valor en la fama y en la valoración que hacen de sus obras y actitudes ((Recuerdo la escandalosa manifestación de Miley Cryrus, la “chica Disney” que ha terminado haciendo varios desnudos sin tener mucha relación con su composición musical. Ver: http://www.elmundo.es/happy-fm/2016/01/02/5654349122601dca4a8b4617.html)). Hay otros casos en lo que su falta de humildad se refleja más en lo especiales que se auto-consideran. Estos tienen como objetivo el no aceptar nada dado, romper con todas las “estructuras” tradicionalmente aceptadas como si no hubiese cosmos, y como si fuese malo que muchos valoren su trabajo, como una rebeldía ciega. Ellos también limitan su patrimonio estético ((Esto se percibe de manera muy fuerte en el post-modernismo.)). Si bien (por ejemplo) varios pueden considerar la obra de Manzoni como algo “genial”, pocos van a considerar un pedazo de excremento como algo “bello”. Ambas realidades son conductas que les hacen daño y que en el fondo limitan su libertad creativa por esa constante búsqueda de aprobación.

[pullquote]Cuando le aplauden, el humilde está tranquilo y contento porque sabe que su servicio puede estar teniendo frutos. Así mismo, cuando su obra es rechazada porque causa escándalo, o no es bien entendida, o simplemente no le gusta a las personas, reconoce que su valor no está en eso, sino que en el amor que Dios tiene por él y que justamente puede ser una oportunidad que Dios le esté dando para crecer en humildad.[/pullquote]

Cuando estas personas entienden que el lugar del artista es desde la humildad son más libres, son más felices, o como decía el mismo Jesucristo, son más “bienaventurados”.

El valor de la humildad cristiana no coarta la libertad de los artistas, si no que la promueve, ya que abre el horizonte ante la relación con el cosmos, favorece una vida interior más rica y una vida más auténtica. Es entonces que este hermoso don que propone el cristianismo, se convierte en una atractiva virtud para estos servidores de la belleza ((Título del número tres de la Carta a los Artistas citada arriba.)).

María, maestra de humildad, fue capaz de cantar el Magníficat fruto de su rica vida interior y su capacidad para reconocer su pequeñez; tal vez ella, que ha sido llamada bienaventurada por todas las generaciones (Lc 1,48) nos pueda dar algunas pistas para llevar a cabo esta hermosa misión y reconocer en esa abajada actitud, la verdadera grandeza de los artistas.

Bibliografía

Arteche M, Algo sobre el Arte de la Poesía, párrafos 10 y 11, Universidad de Chile. Fuente: http://www.arteche.uchile.cl/poeticasyartic.html,

Duchamp M, Una Entrevista en 1966 con Marcel Duchamp, José Vicente Araújo, 3 de abril 2013. Fuente:

http://jvaraujo.detarifa.net/2013/04/entrevista-de-1966-con-marcel-duchamp/

Fausto Art, 10 de mayo 2014, fuente: http://www.faustoart.com/piero-manzoni-arte-o-burla/

Guardini R, Es Señor, pág 422, Editorial Lumen, Buenos Aires, Argentina, enero 2007.

Hurtado A, Un disparo a la eternidad, pag 188 y 189, Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile, 15 de agosto.

Rupnik I M, Le Abrazó y le Besó, pag 48, Edición PPC, Madrid, marzo 1999.

Salvador D, homilía de Adviento, 19 diciembre 2011. Fuente: https://www.aciprensa.com/noticias/virgen-maria-es-modelo-de-plena-humildad-dice-arzobispo/

San Agustín de Hipona, Comentarios de San Agustín a las Lecturas Litúrgicas, Ediciones Monte Casino, pág 504 y 1311, 1986.

Teresa de Jesús, VI Moradas 10,7

Varillas H, Loa a la Humildad, 28 de mayo 2016. Fuente: Poema “Loa A La Humildad”, de Poemas Potosinos, en Poemas del Alma http://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-395622#ixzz4O8S7K660

S.S.Benedicto XIV, Jesús de Nazaret, , pag 102, 103 y 104, Edición Planeta, Santiago de Chile, agosto 2007.

S.S. Francisco, Lumen Fidei, pag 37, Ediciones UC, Santiago de Chile, julio de 2013.

S.S Juan Pablo II, Carta a los Artistas, pag 5, 8 y 10, Ciudad del Vaticano, 4 de abril 1999.

S.S Juan Pablo II, Homilía, Ciudad del Vaticano, 6 de noviembre de 1996.

Universidad de Palermo, Escritos en la Facultad, Pag 67 a 70, Vol 81 marzo 2013. Fuente: http://fido.palermo.edu/servicios_dyc/publicacionesdc/vista/detalle_articulo.php?id_libro=431&id_articulo=8968

© 2016 – Julio Cañas Oliger para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Julio Cañas Oliger

Julio es chileno y cantautor. Es miembro del Sodalicio de Vida Cristiana. Actualmente reside en el Centro de Formación Nuestra Señora de Guadalupe (Perú).

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