Existen en la historia humana más guerras que las que realmente podemos contar. No solo cuentan las guerras en donde se disparan balas y se lanzan bombas y se genera destrucción y muerte. Existen otro tipo de guerras “silenciosas” que podríamos llamar culturales y que generan desastres incluso hasta más catastróficos que las guerras convencionales. Aquí los muertos y heridos no cuentan.

fam2La cultura es una realidad dinámica que va mutando con el tiempo. Si ésta responde a la humanización de la realidad será una cultura auténtica. Si por el contrario deshumaniza será una anticultura que va en contra del mismo hombre. El ser humano es hacedor de cultura, nace en medio de una cultura, pero ante todo podemos decir que nace dentro de una familia. Ésta es la cuna de la civilización humana. Sin ella el ser humano pierde el hábitat más importante para su desarrollo y crecimiento integral. Quizás la familia hoy es el hábitat ecológico más importante que hay que preservar y desarrollar. Sin embargo podemos decir que estamos presenciando en nuestros tiempos una delicadísima guerra cultural de dimensiones planetarias en contra de la familia y que vale la pena entender mejor.

La Iglesia, experta en humanidad y atenta a los signos de los tiempos, se encuentra llamada en estos meses a reflexionar profundamente sobre la familia. Por ello ha convocado a toda la Iglesia a pensar y rezar para el próximo Sínodo Ordinario de la Familia. No se trata solamente de entrar en la casuística moral o de hacer un debate en torno a la accesibilidad de los sacramentos. Se trata ante todo de entender que estamos ante una auténtica crisis antropológica descomunal que, junto con haber relativizado por completo el concepto de la naturaleza humana como consecuencia directa, ahora busca demoler el edificio del matrimonio y por ende de la familia.

El cardenal arzobispo de Bolonia Carlo Caffarra en su artículo “Fe y cultura en el matrimonio” ((El artículo se puede encontrar en http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1351011?sp=y)) aporta luces interesantísimas al debate que quiero traer a colación. Caffarra afirma que el edificio del matrimonio en Occidente no se ha destruido sino que se ha deconstruido, se ha desmontado. Tenemos todas las piezas pero no tenemos el edificio. Podemos encontrar todas las piezas como son la conyugalidad, la paternidad-maternidad, la filiación-fraternidad. Pero da la casualidad de que ya no tienen la misma definición en el debate cultural. Se han relativizado, se han deconstruido y ahora cada uno entiende de ellas lo que mejor le parece. Artificialmente se le vienen dando otros significados.

Seguirá discurriendo el cardenal boloñés diciendo que el matrimonio se viene institucionalizando como una cosa totalmente distinta a lo que en realidad es. En este momento pareciera que no hay nada que lo determine ni parece necesitar de categorías permanentes. Ya no es el matrimonio basado en la determinación sexual de la persona (no interesa la identidad sexual de los cónyuges) ni en el concepto de fecundidad de la paternidad – maternidad.

En ese sentido, concuerdo completamente con Caffarra, en que el actual debate en torno al matrimonio y la familia no se puede resolver con exhortaciones morales, ni mucho menos con actitudes de escandalizarse ante la situación actual. Estamos ante una guerra antropológica en donde está en juego el futuro de la humanidad.

[pullquote]El matrimonio católico se encuentra en crisis porque el edificio del matrimonio natural viene sufriendo una demolición sistemática. Como todos sabemos el sacramento del matrimonio ha sido construido sobre la base del matrimonio natural. Por eso en el artículo en cuestión, Caffarra sostendrá que la pregunta de fondo es: quien pide casarse sacramentalmente, ¿es capaz de casarse naturalmente? No sólo su fe, puede ser que hasta su humanidad se encuentre devastada por el relativismo y la falta de fundamentos de la cultura actual. El relativismo se ha ido convirtiendo en legal y volviendo lo artificial como algo más real que lo natural (por ejemplo dando carácter de conyugalidad a la unión homosexual).[/pullquote]

Ante esta situación la Iglesia está llamada a elevar su voz, una vez más, sin miedo y con claridad, para iluminar la realidad actual desde la verdad del Señor Jesús que asumió nuestra humanidad para enseñarnos la plenitud de nuestra naturaleza.

En el estado de cosas actual a los hijos de la Iglesia se nos presentan tentaciones. No podemos caer en la tentación simplista de refugiarnos porque se nos ha venido un tsunami ideológico que está ahogando la cultura. No basta con decir “yo cuido mi familia”. Hay que salir a curar a los afectados pero también hay que ir a la causa de esta pandemia que ha enfermado a la humanidad. Y para ello hay que ofrecerle a la cultura la verdad del matrimonio como una verdad inscrita en la naturaleza humana, eliminando de la mirada de las personas la ceguera de las ideologías. Hay que redescubrirle al mundo la coincidencia y relación directa del matrimonio natural con el matrimonio sacramento. No se pueden separar. No podemos dejar que nos lleven – la anticultura y sus leyes de cuento de hadas o más bien de terror – hacia la tiranía de lo artificial.

El Evangelio de la familia es una noticia siempre actual, es buena nueva que contiene la savia capaz de renovar al mundo desde dentro, un mundo que se muere de frío por falta de amor y ausencia de verdad. La relación que la Iglesia quiere tener con la posmodernidad de la dictadura del relativismo quiere ser la relación de siempre proclamar con audacia y caridad la verdad sobre el hombre y la verdad sobre el matrimonio y la familia que responden siempre a todas las necesidades del corazón humano.

© 2015 – José Alfredo Cabrera Guerra para el Centro de Estudios Católicos – CEC

José Alfredo Cabrera Guerra

José Alfredo nació en junio de 1967 en Lima (Perú). Es licenciado en Psicología en la Universidad Católica del Norte en Colombia como también Licenciado en Filosofía y Ciencias Religiosas de la Universidad Católica de Oriente también en Colombia.
Es Coordinador de Formación y Coaching de la Escuela de Negocios Humane en Guayaquil (Ecuador). Realiza psicoterapia en el PIAC (Psicoterapia Integral y Análisis Conductual). Es Director Regional en Ecuador del Centro de Estudios Católicos CEC.

View all posts

4 comments

Deja un comentario

  • […] A nadie debe sorprender que estemos viviendo una cultura post-cristiana y que también denominan post-familiar. La humanidad vive una profunda crisis que tiene una de sus raíces en la crisis de la institución familiar. Ahondar en las características de esta crisis no es el objetivo de este artículo. Para ello los remito a un artículo que escribí denominado “La guerra contra el matrimonio y la familia”1. […]