kenya_shhotingEl campus universitario de Garissa en Kenia se convirtió el pasado Jueves Santo en el lugar donde 147 estudiantes universitarios encontraron la muerte y 79 más quedaron heridos.

La secta de matiz terrorista Al Shabab, de origen somalí, volvió a hacer de las suyas ingresando de madrugada a aquel lugar, con el pretexto de imponer su interpretación de la ley islámica o Shari’. Para ellos, no hay lugar para quien no sea musulmán.

Muchos de los asesinados se encontraban haciendo oración matutina en la capilla, según testimonia uno de los sobrevivientes, quien dijo que sus amigos murieron mientras invocaban el nombre de Jesús.

La falta de enviados especiales a Kenia hace que esta noticia no ocupe las primeras páginas de muchos diarios y probablemente sea olvidada en unos días.

[pullquote]No existe proximidad física ni cultural con esta horrenda matanza. La calidad de información que recibimos es pobre por la falta de corresponsales y enviados especiales. Pero no por ello lo ocurrido en Kenia deja de ser menos injusto, grave y doloroso.[/pullquote]

«Nuestros hermanos son asesinados y decapitados ante nuestros ojos y nuestro silencio es cómplice», dijo el Papa Francisco durante el rezo del Vía Crucis el pasado viernes.

Bien lo dijo en su cuenta en Twitter el periodista Miguel Ángel Bastenier, del diario El País de Madrid: «La información se guía por redes de poder. Por eso, 150 muertos en Kenia importan menos en Europa que 13 en París».

Dentro de los pocos testimonios que encontramos está el de Cynthia Cheroitich, una joven de 19 años quien permaneció dos días escondida en su armario, hidratándose con una loción para el cuerpo. Ella se negaba a salir cuando la policía llegó para rescatar a los sobrevivientes. «No quería abrir mis ojos», dijo a la cadena CNN.

Otro estudiante dice que logró sobrevivir porque se hizo el muerto, respirando levemente, mientras oía cómo sus compañeros y amigos caían muertos.

Ha muerto más de un centenar de muchachos por defender la libertad religiosa a la que todo ser humano tiene derecho y la cual es negada en muchas naciones con un régimen que reprime a costa de la manipulación de las conciencias. A lo mejor muchos de los hoy fallecidos se preparaban para liderar el futuro de su golpeada nación. Hoy el campus de Garissa ha sido cerrado y en sus aulas, en lugar de sabiduría y conocimiento se respira desolación y pánico.

[pullquote]«Ellos son nuestros mártires de hoy… ¡y hay tantos! Podemos decir que son más numerosos que en los primeros siglos», dijo el Papa ayer Lunes de Pascua, durante el rezo del Regina Coeli.[/pullquote]

© 2015 – Carmen Elena Villa Betancourt para el diario El Colombiano. Publicado el 7 de abril de 2015.

Carmen Elena Villa Betancourt

Carmen Elena es integrante de la Fraternidad Mariana de la Reconciliación.

View all posts

Add comment

Deja un comentario