Hay música que me gusta, me gusta mucho, me mueve, me hace bailar, me hace tararearla, pero, ¿sabes la letra? Soy consciente de que está horrible, ¿esta mal?, ¿me hace daño?

Me viene a la mente la idea de una fotografía donde aparece un ser humano: los pelos son papas fritas, la cara está hecha con una parte de pizza, los ojos son nuggets y así, una serie de detalles que hablan de cómo el cuerpo se puede construir a partir de lo que comes, que es un poco a lo que iba esta fotografía.

Pregúntate, tu alma también un poco se nutre y, finalmente, va enriqueciendo y va construyendo tus conductas a partir de lo que escuchas, de lo que ves.

En la música de una canción cuando lo que tú tienes es un gran contenido de lisuras, de información perversa, de ideas un poco corruptas, dime, ¿de qué estás enriqueciendo tu alma? ¿Cómo la estás construyendo? Si tú lo que escuchas es perversión, si tú lo que escuchas es basura, pues, ¿de qué entonces estará siendo tu alma?

© 2017 – Ricarte Cortéz para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Ricarte Cortez

Psicoterapeuta Familiar – Médico

Médico General. Egresado de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.
Post Título en el Instituto Familiar Sistémico de Lima – IFASIL - como Terapeuta Familiar Sistémico.
Conciliador Extrajudicial Familiar. Capacitador de personal de las Defensorías del Niño y el Adolescente.
Comunicador Social. Conductor de programas de radio y televisión.
Investigador en: violencia familiar, mediación y epistemología sistémica.
Conferencista.
20 años de experiencia como Terapeuta Sistémico.

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