El “Colegio Americano de Pediatras” ha realizado un estudio en el que se abordan los peligros de la transexualidad y de la ideología de género. Este estudio se basa puramente en datos científicos y biológicos, e insta a los educadores y a los políticos a rechazar las políticas de adoctrinamiento que pretenden que los niños abracen de forma natural y saludable el cambio de sexo químico y quirúrgico.

Si desean pueden acceder a este enlace ((http://www.acpeds.org/the-college-speaks/position-%20statements/gender-ideology-harms-children)) para una información más detallada sobre lo indicado en este artículo: la traducción íntegra del documento y los ocho puntos fundamentales que trata este estudio titulado “La Ideología de Género perjudica a los niños”. El diálogo y comprensión acerca de la “ideología de género” es algo cada día más importante, dada la manera como se quiere obligar a que los niños tomen desde temprana edad la opción de ser hombre o mujer.

Para empezar, La sexualidad humana es un rasgo binario, biológico y objetivo. Los genes “XY” y “XX” son marcadores genéticos de la salud. Lo normal en el diseño genético humano es ser concebido macho o hembra. Este principio es evidente por sí solo. Los trastornos del desarrollo de la sexualidad (DSD) son estudiados como trastornos del diseño humano.

Nadie nace con “género”, –lo cual “permite” que el niño decida cuál de los tantos géneros quiere ser– teniendo en cuenta además la poca, por no decir nula, capacidad que tienen niños de 4 o más años de ser conscientes de lo que significan esas posibilidades que se les concede, incluso sin el conocimiento o consentimiento de los padres. Lo cierto es que todo ser humano nace con sexo biológico. Ese concepto de género es sociológico y psicológico, no una objetividad biológica.

Las personas que tienen un pensamiento de pertenecer al sexo opuesto tienen un pensamiento confuso. Estos niños sufren disforia de género (GD) que está reconocida como un trastorno mental en el Manual de Diagnósticos y Estadísticas de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-V). Según esta prestigiosa Asociación, está científicamente comprobado que el 98% de los varones y el 86% de las mujeres que durante la infancia confunden su género, finalmente aceptan su sexo biológico tras pasar por la pubertad. Otro dato a tener en consideración, que puede demostrar los reales peligros de esta ideología, es que en Suecia, que es uno de los países más a favor de la inclusión y normalización de la ideología de género, los suicidios se disparan.

El pasado diciembre de 2016 una importante y prestigiosa revista internacional hizo una polémica portada en la cual mostraba –bajo el título “Gender Revolution” (Revolución de Género)– un niño transexual de 9 años, promoviendo una agenda política, aprovechándose “de la ciencia y del bienestar de niños inocentes”. Esta edición fue considerada como un “ejemplar histórico”. Además, muestra entrevistas a niños de 80 países alrededor del mundo que expresan su “frustración” por no encajar en el hogar en el que han nacido ((http://www.conectacec.com/la-revolucion-del-genero-la-venganza-de-prometeo/)).

El niño que aparece en la portada aparece vestido de rosa de los pies a la cabeza –literalmente– y dice la frase: “La mejor cosa de ser una niña es que ya no tengo que pretender que soy un niño”. Narra a la revista las dificultades por las que pasó cuando decidió “convertirse” en una chica. Además, cuenta que “todo de ser una chica es bueno”.

Esta publicación es apenas otro ejemplo más de la campaña –promovida desde organizaciones internacionales como la ONU– a favor de normalizar la ideología de género y todo lo denominado como “LGTB”. Una iniciativa destinada sobre todo a los niños, con el objetivo de “moldearlos” e imponerles esta doctrina desde edades tempranas.

Finalmente, han alertado sobre el riesgo que supone promocionar casos como el niño de la portada. El uso prolongado de tal cantidad de hormonas para provocar el cambio de sexo “pone en riesgo a estos niños de poder sufrir un problema cardiovascular, una enfermedad cardíaca, diabetes o cáncer” – explica la presidenta de la asociación, Michelle Cretella.

© 2017 – Pablo Augusto Perazzo para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Pablo Augusto Perazzo

Pablo nació en Sao Paulo (Brasil), en el año 1976. Vive en el Perú desde 1995. Es licenciado en filosofía y Magister en educación. Actualmente dicta clases de filosofía en el Seminario Arquidiocesano de Piura.
Regularmente escribe artículos de opinión y es colaborador del periódico “El Tiempo” de Piura y de la revista “Vive” de Ecuador. Ha publicado en agosto de 2016 el libro llamado: “Yo también quiero ser feliz”, de la editorial Columba.

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