106radioxinternetLas firmas de investigación Arbitron y Edison publicaron a inicios del 2013 un estudio denominado “The Infinite Dial 2013”, acerca del consumo de nuevas plataformas de comunicación ((Ver Arbitron Inc. – Edison Research, The Infinite Dial 2013. Navigating Digital Platforms. En: http://www.edisonresearch.com/wp-content/uploads/2013/04/Edison_Research_Arbitron_Infinite_Dial_2013.pdf)). Algunos de sus gráficos permiten analizar, particularmente, la situación actual de la radio en los Estados Unidos, la cual sin mucha dificultad puede compararse con la situación en América Latina, como veremos a continuación.

Los datos son claros: Narran el futuro positivo de la radio, tanto en su forma tradicional como en formato web: Del 2010 al 2013 ha incrementado en 15% la cantidad de personas que escuchan radio desde sus celulares. El estudio describe una nueva cultura 2.0, en la que actividades cotidianas y relaciones sociales migran parcialmente al mundo del internet.

escuchando-radioA veces queda en nuestras mentes la imagen tradicional de una familia entera sentada junto a un antiguo aparato radial escuchando las noticias de todo el mundo. Pero la manera de escuchar radio ha cambiado notoriamente, y nos cuesta entender que Pandora, iHeartRadio, podcasts, microprogramas online, radio online, entre otras, aparecen como formas alternativas que cada vez adquieren mayor audiencia en un mundo de acelerado crecimiento.

La permanente actualización de programas, así como la aparición y propagación de aplicaciones son también un factor más en el incremento de consumo de la radio. Empero sólo es la forma la que ha cambiado, como cambia la materia y la energía. Es decir, si antes la sociedad se sometía a un sistema unidireccional, condenados a ser eternos receptores de contenidos, hoy con las nuevas plataformas de consumo aparece la posibilidad de la retroalimentación, que no es otra cosa sino la participación activa en los medios de comunicación. El oyente puede pasar a ser locutor “con un solo clic”, o con una llamada a la cabina de la radio, o con mensajes en twitter o whatsapp.

La audiencia de Radio Online es de 86 millones, según los resultados de Arbitron y Edison. Y esto, en un país donde la tenencia de equipos portátiles (entiéndase tabletas, smartphones u otros), puede llegar a ser al menos 5 en uno de cada cuatro hogares. Por ello resulta interesante comenzar a analizar el perfil del sujeto 2.0, cuya vida se amplía –si es que no se reduce– a un mundo digital, más veloz e instantáneo; en donde ya se realizan muchas actividades que normalmente hacemos fuera del espacio web: Desde ver películas, leer libros o separar boletos de viaje, hasta contratar un taxi o realizar las compras del supermercado.

Hace diez años era impensable dedicarse a grabar la voz de uno mismo y subirla a Internet, actividad que hoy conocemos como Podcast, y hoy son aproximadamente 15 millones de estadounidenses que consumen este servicio semanalmente. Surgieron estos “hábitos digitales” que responden a las necesidades de un siglo XXI que corre a mil por hora. Dichos hábitos deberían ya ser estudiados y delimitados por las consultoras de marketing, si es que les es posible abandonar el tradicional cuadro clasificatorio de estratos socioeconómicos, que son limitados y que excluyen a la persona de su esencia cultural y ontológica. Digo, la persona no es por cuánto dinero tiene, sino por cómo se desenvuelve a lo largo de su vida y la era digital ayuda con herramientas a estudiar estos aspectos.

Entones, si la sociedad norteamericana experimenta todos estos cambios, hacia una cultura radiofónica 2.0, tranquilamente podría estar sucediendo algo similar en América Latina. Pero pienso que es prematuro hablar de cifras grandes porque la pobreza aún abunda en países como Bolivia, Paraguay, Nicaragua, México, y muchos más ((Ver CEPAL, Indicadores de pobreza y pobreza extrema utilizadas para el monitoreo de los ODM en América Latina. En: http://www.cepal.org/cgi-bin/getprod.asp?xml=/MDG/noticias/paginas/1/40211/P40211.xml&xsl=/MDG/tpl/p18f-st.xsl&base=/MDG/tpl/top-bottom.xsl)); y por lo tanto, se trata de sociedades con menor penetración digital.

Sin embargo, el modelo no tiene que ser idéntico al norteamericano. La radio en nuestra América Latina puede cumplir importantes funciones, procurando conectar a todos los pueblos para llevar siempre mensajes necesarios para su desarrollo. Repito que el siglo XXI se caracteriza por la masificación de la información y los procedimientos, por lo que me sería difícil llegar a una conclusión de que la sociedad latina no ha adquirido una cultura radial 2.0.

La radio está distante de una decadencia en cuanto se expande Internet. Estas nuevas aplicaciones y plataformas ya existen en Latinoamérica, si bien, no con impacto, pero con un ritmo ascendente. Es mejor aprovechar este contexto para construir una cultura radial independiente de parámetros publicitarios, con códigos de ética eficaces y completos (que lamentablemente denotan sus ausencia en otros medios como la TV y los periódicos), con la principal motivación de incentivar el desarrollo social y bien común.

¿Algún compromiso en particular debe asimilar la radio? Sí, que vaya más allá de las necesidades superficiales y pasajeras, que de un pasó más allá de lo ya conocido, de manera que encuentre procesos creativos para aportar a la ciudadanía aspectos positivos y necesarios para su desarrollo. Que sean aspectos vinculados a valores, a la moralidad, al bienestar común, a la promoción de los derechos del ser humano. Porque son elementos que se aprecian cada vez menos, a nivel mediático, y que son primordiales recuperar el verdadero sentido de las comunicaciones, ya que, “cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante” (Ryszard Kapuscinsky).

© 2014 – Franco Mori Petrovich para el Centro de Estudios Católicos – CEC
 
 

Franco Lanata

View all posts

Add comment

Deja un comentario