Hoy en nuestra nueva sección Fe y Ciencia les traemos la historia del monje Gregor Mendel, considerado como el padre de la genética:

Hoy conoceremos un poco más acerca del Padre de la Genética Moderna, el sacerdote Gregor Johann Mendel, miembro de la comunidad de los Agustinos de Brno (conocido como Brünn, en traducción alemana), quien logró articular de una manera perfecta la síntesis entre su vida de fe y su vida como científico, entregando su propia existencia al servicio de la Iglesia en su comunidad religiosa agustiniana y al mismo tiempo, ofreciendo un invaluable aporte al desarrollo científico, al descubrir las leyes que rigen la transmisión de la herencia intergeneracional a través de los genes. En efecto, se le conoce mundialmente como el fundador de la ciencia de la genética ((http://www.educ.ar/sitios/educar/recursos/ver?id=111416)).

El sacerdote Mendel, quien al final de sus días llegó a ser el Abad del Monasterio de Santo Tomás de Brünn, es oriundo de Heinzendorf, un pequeño pueblo ubicado en la actual República Checa. Nace el 22 de julio de 1822. Hijo de Antonio y Rosina, una familia humilde, cuyo oficio era ser labradores.

Su padre, Antonio Mendel, era horticultor y alboricultor. Esta labor de campo influyó notablemente en las habilidades de investigación que posteriormente Gregor realizaría, y que serían determinantes en las conclusiones a las que llegó.

A pesar de las dificultades económicas en la familia, don Antonio Mendel notó las grandes cualidades intelectuales de su hijo Gregor, y decide poner sus mayores esfuerzos en asegurarle una buena educación. Mendel nicia sus estudios en la Escuela de Heizendorf, luego pasa a la Escuela Leipnik, y finalmente logran ingresarlo al Gimnasio de Troppau, en donde tendría mayores oportunidades para desarrollar su talento intelectual.

Una vez culminado este período, a sus 23 años de edad, descubre que Dios lo llama a servirlo en una comunidad como sacerdote agustiniano. Es en este momento en donde solicita ingresar como novicio en la abadía de Santo Tomás de Brünn. A los 25 años de edad, en 1847 es ordenado sacerdote y toma el nombre de “padre Gregorio” ((ver https://es.wikipedia.org/wiki/Gregor_Mendel)).

Se dedicó a la enseñanza del curso de matemáticas en el Gimnasio de Zmain hasta el año 1851, fecha en la cual ingresó a la Universidad de Viena para profundizar en las áreas de matemáticas, física y ciencias naturales. Desde 1853 volvió a la Abadía y retomó sus labores como docente esta vez, en la Real Escuela Superior de Brünn, enseñando matemáticas, física y ciencias naturales, hasta el año 1868, fecha en la cual fue nombrado Abad del monasterio.

¿Cómo logró el sacerdote Mendel, responder a sus deberes como religioso y avanzar en el desarrollo de sus investigaciones como científico?

Se sabe que, desde los primeros años de novicio, Mendel supo compaginar sus labores de jardinería con sus inquietudes intelectuales, realizando sus investigaciones con algunas plantas de la huerta conventual, en donde «si como es presumible, cosechó más de alguna sonrisa compasiva, prosiguió sin vacilaciones: se sentía en buen camino y se sabía amparado y estimulado por el P. Cirilo Napp, que había convertido la abadía agustina en un centro de estudios, con una buena biblioteca, y todo un equipo de estudiosos» ((http://www.bibliotecaminsal.cl/wp/wp-content/uploads/2013/05/anales_ano7_vol1_p43.pdf)).

En efecto, el Padre Gregor desde aquella época tenía un fuerte interrogante que pretendía resolver respecto a la transmisión de los factores hereditarios: ¿Son producto del azar? ¿Se trata de leyes biológicas que se cumplen cuando hay factores comunes?

Pues bien: A lo largo de más de 14 años, realizando sus experimentos con más de 10.000 plantas, de una planta común denominada Pisum Sativum, conocida coloquialmente como guisante o arveja, presentó sus conclusiones en marzo de 1865 a la Sociedad Científica Local, con una ponencia titulada: “Experiencias sobre híbridos de vegetales”.

Las conclusiones se expresan en las siguientes leyes que dieron paso a la ciencia de la genética, como se conoce hoy en día.

  1. Ley de los caracteres dominantes: Cuando del resultado de la fecundación, hay un elemento que domina y se expresa en alguna característica de la siguiente generación.
  2. Ley de la segregación: implica determinar la proporción de caracteres heredados en las generaciones subsiguientes. “aparecen en la generación siguiente tres cuartas partes de la descendencia con el carácter dominante (semilla lisa) y una cuarta parte con el carácter recesivo (semilla rugosa)” ((http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/mendel.htm)).
  3. Ley de la transmisión independiente: Señala que los genes para diferentes caracteres se heredan de manera independiente. “Puede servir de ilustración el experimento en que Mendel cruzó plantas de semillas lisas y amarillas y plantas de semillas rugosas y verdes. Después de una primera generación filial en que todos los individuos híbridos son uniformes porque repiten las características del progenitor doble dominante, la segunda generación se compone de cuatro clases de individuos (liso y amarillo, liso y verde, rugoso y amarillo, y rugoso y verde) en una proporción de 9:3:3:1” ((http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/mendel.htm))

A estos factores comunes que se transmiten de generación en generación, Mendel los denominó “factores hereditarios”. Hoy se conocen como “genes”. La aplicación de estas 3 leyes naturales, permiten que podamos predecir las características que tendrá la descendencia, cuando conocemos la composición genética de sus progenitores.

[pullquote]Con respecto a la personalidad del P. Mendel, esa parte humana de aquel científico de fe, se sabe que además de ser un maestro brillante y muy querido por sus alumnos, «era un sacerdote ejemplar y sabio. “Modesto en el hablar, ama el silencio y la soledad, conversa siempre y con gusto con los hermanos”, declaraba en 1850 una carta de Ambrosio Spallek» ((http://www.bibliotecaminsal.cl/wp/wp-content/uploads/2013/05/anales_ano7_vol1_p43.pdf))[/pullquote]

El padre Mendel muere a los 62 años de edad, el 6 de enero de 1884. Para aquella época aún la comunidad científica no había reconocido la importancia del resultado de sus investigaciones. Es casi 35 años después, a inicios del siglo XX que su trabajo es valorado por el estudio realizado de los botánicos Tshermak, Karl Correns y Hugo Vries, quienes venían estudiando de manera independiente y llegaron al mismo punto común: Mendel. En un acto de honestidad científica, reconocieron que los fundamentos que dieron origen a sus investigaciones ya habían sido resueltos décadas atrás por este monje agustiniano.

© 2016 – Claudia Cruzat para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Claudia Cruzat

Claudia Andrea Cruzat Riquelme (Santiago de Chile, 1987) es Técnico Nivel Superior Paisajista por el Instituto INACAP y posee diplomados en Doctrina Social de la Iglesia, Sagrada Familia (Pontificia Universidad Catolica) y Liderazgo Católico (Academia de Líderes Catolicos). Gran entusiasta de la naturaleza y la cultura, también es cantante soprano y ha participado en varios coros, como el de la Universidad de Los Andes. Participa desde el año 2004 en el Movimiento de Vida Cristiana (MVC), además de haber prestado servicios en diversas instituciones católicas, como la Pastoral Universidad Finis Terrae, en donde se desempeñó como Encargada de Formación y Jefa de Trabajos Sociales. Actualmente es ministra de comunión en la Parroquia Nuestra Señora de las Mercedes Vitacura. También actualmente es Asistente de Contenido en el CEC, en donde escribe artículos de Ciencia y Fe y Sacramentos.

View all posts

Add comment

Deja un comentario