Hoy en Fe y Ciencia les traemos al español Domingo de Soto, conocido como el padre de la física moderna:

El fraile dominico y teólogo español Domingo de Soto nace en Segovia, España, en 1494. Es conocido como el padre de la física moderna.

En el año 1525 ingresó en la Orden de Predicadores (Dominicos). Estudió en la Universidad de Alcalá; fue profesor allí mismo de la Cátedra de Metafísica, y en la Universidad de Salamanca colaboró como profesor de la cátedra de teología.

Nos ha dejado un gran aporte literario: dentro de sus obras sobresalen temas de teología, derecho, filosofía y lógica. Tuvo una notable influencia en el ámbito jurídico, realizando aportes en los temas de: contratos, usura, comercio. Así mismo participó en los debates sobre los justos títulos de los indígenas, alentando a un justo proceder respecto a los habitantes de américa.

«Domingo de Soto fue el primero en establecer que un cuerpo en caída libre sufre una aceleración constante, siendo éste un descubrimiento clave en física, y base esencial para el posterior estudio de la gravedad por Galileo y Newton» ((Ver Juan José Pérez Camacho, Domingo de Soto en el origen de la ciencia moderna, Revista de Filosofía 3ª época vol. VII (1994) núm. 12 págs. 27-49))

En su obra “Quaestiones” explica su teoría de la siguiente manera:

«Este tipo de movimiento propiamente sucede en los graves naturalmente movidos y en los proyectiles. Donde un peso cae desde lo alto por un medio uniforme, se mueve más veloz en el fin que en el principio. Sin embargo el movimiento de los proyectiles es más lento al final que al principio: el primero aumenta de modo uniformemente disforme, y el segundo en cambio disminuye de modo uniformemente disforme» ((http://spainillustrated.blogspot.com.co/2014/10/origen-de-la-fisica-moderna-por-domingo.html))

Adicionalmente a los aportes realizados en cinemática (movimiento), de Soto realizó igualmente importantes aportes en dinámica (resistencia interna de los cuerpos).

Junto con sus investigaciones y aportes a la física, se destacó como filósofo y teólogo. Fue invitado a participar del Concilio de Trento, en calidad de teólogo imperial de Carlos V. En sus intervenciones, fue firme en su convicción de que la fe sin obras está muerta y por lo tanto debe ir aunada, permanentemente, a la vivencia de la caridad cristiana. Así mismo, además de aportar con sus reflexiones teológicas, fue fundamental su ayuda para formular los decretos dogmáticos.

Dentro de sus obras destacan: De natura et gratia, In dialecticam Aristotelis commentarii, Summulae, De justitia et jure.

Al final de sus días, expresa fehacientemente, un resumen de su aporte a la humanidad desde sus estudios y reflexiones:

«La obra que con la probación de Dios hube comenzado, llega por fin a su término. Mi alma me presagia que éste ha de ser para mí el último de los trabajos. He consumido casi toda la vida entre papeles, explicando, componiendo, interlineando, revisando y pasando hojas…» ((http://angarmegia.com/domingo_de_soto.htm))

Muere en Salamanca, el 15 de noviembre de 1560, luego de una vida destacada por la entrega incondicional de sus dones, al servicio de la Iglesia y del mundo.

Centro de Estudios Católicos

El Centro de Estudios Católicos CEC nace en 1969 en Lima (Perú), como una iniciativa de un grupo de jóvenes universitarios.

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