Hoy en Fe y Ciencia les traemos la historia del prolífico escritor y científico Georgius Agrícola:

Georgius Agricola

En el ejercicio de nuestra profesión, constantemente se nos reta a cumplir metas y resultados. Este afán de eficacia en aquellas labores encomendadas no pocas veces nos quita perspectiva, no por la meta en sí misma, sino porque dejamos de ver todos los elementos que integran la realidad en donde estamos trabajando, incluso a las mismas personas que hacen parte del contexto laboral.

Georgius Agrícola, científico católico del S. XVI, nos da una lección impactante sobre el servicio a las personas en medio del desarrollo de nuestras tareas cotidianas en el mundo profesional.

Este químico, médico y mineralogista alemán, quien es considerado como Fundador de la Mineralogía moderna, por medio de sus investigaciones, dentro de las cuales destacó el uso de la observación directa, desarrolló los principios de la metalurgia y de la minería, así como el método precedente de la ciencia moderna, basado en la observación de los objetos de estudio.

Dentro de sus principales obras se encuentra De metales, una obra distribuida en doce volúmenes, en donde por primera vez en el mundo científico se logra compilar una clasificación detallada de los minerales según sus caracteres externos.

Ahora bien. Para lograr analizar los diferentes tipos de minerales, es lógico que la mayor parte de sus observaciones fueron realizadas en minas. ¿Cuánto tiempo tuvo que invertir en sus observaciones directas? Recordemos que su obra de clasificación de minerales, ¡Consta de doce volúmenes! Sin embargo, alrededor de estos minerales objetos de estudio, se encontraban seres humanos, trabajadores de minas que, en medio de situaciones deplorables, se veían sometidos a trabajar en estos lugares para obtener su sustento diario.

Allí, el científico Georgius, siempre tenía tiempo para conversar con estos trabajadores, incluso conocer sus casas, compadecerse de su situación de salubridad y buscar alternativas de fármacos que pudieran salvarlos de las consecuencias en salud, derivadas de este trabajo subterráneo. En efecto, «Gergius visitaba incansablemente las minas y las casas de los trabajadores, haciendo anotaciones y creando remedios que ayudaran a salvar a muchos que vivían de ese trabajo en las encerradas y polvorientas cavernas minerales» ((https://es.wikipedia.org/wiki/Georgius_Agricola))

Dentro de su obra De re metallica publicada en el año 1556, describe las diversas enfermedades padecidas por los mineros observados: «algunas… afectan a las articulaciones, otras atacan a los pulmones, algunas a los ojos, y, finalmente, algunas son fatales para los hombres. […] En las minas donde el agua es abundante y muy fría, daña con frecuencia las extremidades, pues el frío es perjudicial para los nervios. Por otro lado, algunas minas son tan secas que están totalmente desprovistas de agua, y la sequedad hace mayor daño aún en los trabajadores, pues el polvo que es desprendido en la excavación penetra en la tráquea y en los pulmones, y produce dificultades en la respiración […] Si el polvo tiene propiedades corrosivas, carcome los pulmones y consume el cuerpo» ((https://socindiana.hypotheses.org/tag/salud-ocupacional#_ftnref2 ))

Luego de una vida entera dedicada a la investigación y al servicio de la salud, llegó a ser Burgomaestre de la ciudad de Chemnitz. Es en dicho lugar donde fallece, a los 61 años de edad, en el contexto del apogeo del luteranismo. Incluso sus últimos días sufrió una enorme persecución por su fidelidad a la fe católica, hasta el punto de que el pueblo, convertido casi en su totalidad al credo luterano, se opusieran a que le dieran sepultura católica, por lo que sus restos se encuentran enterrados en Zeitz, a 50 km de distancia de Chemnitz.

Es evidente cómo, en la vida de Agrícola, la fe y la ciencia permanecieron juntas, demostrando que es posible no solo vivir la caridad en medio de nuestro quehacer profesional, sino incluso crecer en dichos conocimientos al entregarlos a los demás; y más aún, que es posible ser fieles hasta el final de nuestras vidas, a Aquél que sustenta la Fe que recibimos a través de nuestros padres, desde aquél día de nuestro bautismo.

© 2016 – Claudia Cruzat para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Claudia Cruzat

Claudia Andrea Cruzat Riquelme (Santiago de Chile, 1987) es Técnico Nivel Superior Paisajista por el Instituto INACAP y posee diplomados en Doctrina Social de la Iglesia, Sagrada Familia (Pontificia Universidad Catolica) y Liderazgo Católico (Academia de Líderes Catolicos). Gran entusiasta de la naturaleza y la cultura, también es cantante soprano y ha participado en varios coros, como el de la Universidad de Los Andes. Participa desde el año 2004 en el Movimiento de Vida Cristiana (MVC), además de haber prestado servicios en diversas instituciones católicas, como la Pastoral Universidad Finis Terrae, en donde se desempeñó como Encargada de Formación y Jefa de Trabajos Sociales. Actualmente es ministra de comunión en la Parroquia Nuestra Señora de las Mercedes Vitacura. También actualmente es Asistente de Contenido en el CEC, en donde escribe artículos de Ciencia y Fe y Sacramentos.

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