Las redes sociales han simplificado acciones que antes hubieran sido difíciles de lograr en poco tiempo, como organizar un evento, enterarse del cumpleaños de alguien, saludar a un pariente lejano o comprometerse con una causa u organización. Sin embargo, la inmensa cantidad de información que recibimos acerca de todas estas acciones que podemos realizar a veces termina perdiéndose entre tanta información, y corremos el riesgo de atender publicaciones importantes solo superficialmente.

A todo esto, ¿qué ocurre entonces cuando en Facebook se nos pide dar un “like” (me gusta) a una causa muy loable o a una foto muy estremecedora? ¿Mi like hizo realmente algo?

Por un lado sí, ayudó a divulgar y propagar la causa a la que apoyé con mi like; por otro lado no, ya que no me he visto involucrado o al menos comprometido con la necesidad de otros con ningún medio concreto y real. Este es un problema muy común en las redes sociales, la des-involucración generada por esta barrera virtual.

[pullquote]”Si llegó a los 100,000 likes recibiré mi trasplante de ‘X’ órgano”, o “da un like si estás en contra de la explotación infantil”, son algunos ejemplos de las “causas nobles” que suelen recorrer las redes. El problema central es reconocer cuánto mi like está relacionado con mi nivel de compromiso, y es que dar like no equivale necesariamente a ayudar.[/pullquote]

Ayudamos de formas reales cuando, por ejemplo, asistimos al enfermo que lo necesita, o damos vivienda al que no tiene o damos de comer al hambriento. Y no necesariamente hace falta una gran organización para brindar este tipo de ayuda. A veces, damos like a muchas campañas, pero a nuestro lado tenemos un familiar que necesita ser escuchado, pero permanecemos cómodos frente a nuestra computadora.

Podemos identificar, entonces, los siguientes casos:

El que no da like y no ayuda

Este es el caso del indiferente, cómodo en su realidad y desinteresado de las necesidades de las personas que están a su alrededor. Cree que nadie lo necesita y que él no necesita ayudar a nadie.

El que da like y no ayuda

Este es el de la “conciencia tranquila”, el que está convencido de que con su like se “ganó el cielo”. Sin embargo, cuando lo invitan a realizar voluntariado es ya “demasiado” o piensa que esas obras no son realmente fructíferas como para que él invierta su tiempo en eso.

El que no da like y sí ayuda

Este es el generoso silencioso, el que no necesita ni busca demostrar públicamente las actividades que realiza. Cree que las personas necesitan de él y busca poner los medios necesarios para dar su ayuda.

El que da like y sí ayuda

Este es el que no solo participa de alguna actividad solidaria, sino que, aunque publicar en las redes lo que hacemos no sea una obligación moral, “completa” su acción haciéndolo, ayudando de este modo a promover la ayuda y a motivar a otros a brindarla.

¿En cuál de estas duplas nos encontramos nosotros? Un buen ejercicio de conciencia nos ayudará a determinarlo. Dar un like, en la práctica, no le da pan al hambriento o abrigo al que sufre de frío; debe ser una combinación de actitudes y de acciones solidarias reales.

© 2014 – Rodrigo Chávarri para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Rodrigo Chávarri

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