Yo te conozco, yo sé que tú crees en Dios, somos amigos hace tiempo. Pero voy a hacer una pregunta muy importante para todos nuestros amigos que no creen en Dios: ¿Qué tan feliz quieres ser?, ¿cuánto?, ¿uno, diez, cien?

Queremos una felicidad que no termina, que es infinita. Por ejemplo, yo cuando empecé a ganar un poquito de dinero, cuando empecé a trabajar, me compré un carrito, como estos que están aquí. Y pasó un tiempo y quise comprar uno mejor. Piensa en tus teléfonos, por ejemplo, te compras uno, después quieres comprarte uno mejor, te compras siempre el último modelo.

Otro ejemplo, imagínate un pozo de agua infinita, ¿cuánta agua necesitas para llenar ese fondo?, ¿un vaso?, ¿un camión cisterna? ¡No sirve! Tiene que ser agua infinita.

Cuanto más tú encuentres alguien infinito, que sacie tu felicidad, vas a ser más feliz. Y el único que es infinito es Dios. Y eso no significa que la familia no sea importante, la familia es muy importante, el dinero para una buena educación a tus hijos es muy importante, pero no es suficiente. Necesitamos algo infinito y solamente Dios te puede dar esa felicidad infinita y eso es lo que tenemos que ayudar a que la gente entienda.

© 2017 – Pablo Augusto Perazzo para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Pablo Augusto Perazzo

Pablo nació en Sao Paulo (Brasil), en el año 1976. Vive en el Perú desde 1995. Es licenciado en filosofía y Magister en educación. Actualmente dicta clases de filosofía en el Seminario Arquidiocesano de Piura.
Regularmente escribe artículos de opinión y es colaborador del periódico “El Tiempo” de Piura y de la revista “Vive” de Ecuador. Ha publicado en agosto de 2016 el libro llamado: “Yo también quiero ser feliz”, de la editorial Columba.

View all posts

Add comment

Deja un comentario