Algo de historia

El 29 de junio de 2014, Abu Bark Al-Baghdadi, líder del grupo terrorista Estado Islámico, fue proclamado califa en una región que se sitúa entre Irak y Siria. Un califato significa un régimen político-religioso orientado por la Ley Islámica (Sharía) y preceptos del Corán.

La historia de la fundación del Estado Islámico está vinculada a proyectos del Al-Qaeda –organización terrorista fundada por Osama Bin Laden y responsable por los atentados terroristas de 11 de septiembre de 2001– y se desarrolló por la conquista del poder en Siria e Irak luego de la guerra en la que Estados Unidos y otras naciones occidentales desplegaran contra Sadam Huseín en 2003. El Estado Islámico (ISIS, en inglés) se originó como un aliado de Al-Qaeda que actuaba en Levante, frontera entre los dos países citados; sin embargo, se hizo independiente de Bin Laden actuando con reglas propias. Miembros antiguos de Al-Qaeda dijeron que el EI posee una postura más radical.

El Estado Islámico (EI) se guía por una interpretación extremista de la Yihad (guerra santa islámica) y busca posibles ataques terroristas en países occidentales. Por ello, desde inicios de 2014, hubo una intensa migración de jóvenes –en su mayoría europeos– a la región dominada por el EI con el objetivo de ser entrenados por éste para sus fines terroristas. Secuestro de periodistas, embajadores y personas que están en Oriente Medio son una práctica común del EI. Cuando se siente amenazado, ejecuta cruelmente a esas personas mantenidas en cautiverio.

Cometen variadas atrocidades, sobretodo en ciudades bajo su dominio, donde se encuentran chiitas, cristianos y curdos – que son sus principales enemigos. Mutilación genital, estupro de niños y mujeres, decapitaciones, crucifixiones –principalmente de cristianos– y fusilamientos masivos son atrocidades cometidas diariamente por sus miembros.

Europa contra el Estado Islámico

Los golpes terroristas de los últimos días y semanas en suelo europeo suponen un salto cualitativo que no se puede minimizar. El yihadismo celebra sus ataques que ya afectan a Alemania y mantienen una tensión sostenida en Francia. Es incalculable la siembra de terror que supone el asesinato de un sacerdote octogenario en la iglesia de un pueblo normando. No solo por la psicosis de inseguridad que alimenta, sino por la perversidad del ataque a un templo católico.

La sociedad resiste contra el terror más de lo que parece, como lo demostró la española en tiempos pasados. Pero esta oleada crea un clima de miedo en el corazón de Europa al inundar cualquier sitio, desde un festival de música en una pequeña ciudad de Baviera a un tren o al habitualmente calmado Paseo de los Ingleses de Niza.

Es verdad que las explicaciones a los últimos ataques resultan claramente insatisfactorias. Identificar y neutralizar a los millares de europeos que combaten junto al Estado Islámico es el objetivo de todos los servicios de seguridad. Sin embargo, la inteligencia criminal que guía a los yihadistas utiliza ahora a individuos fuera del radar de los servicios antiterroristas. Es imposible reducir la ofensiva criminal de los últimos días a la obra de unos dementes o de simples delincuentes que se han visto atrapados en las redes de la propaganda yihadista.

El feroz atentado de Niza, perpetrado pocas horas después de que el presidente François Hollande anunció el levantamiento del estado de emergencia, demostró que Francia no logra desmantelar la pesadilla terrorista. Peor aún: el ataque confirmó que el país sigue siendo uno de los principales objetivos del yihadismo. En su tradicional entrevista anual del 14 de julio acordada después del desfile militar, Hollande había anunciado que el estado de urgencia decretado después del 13 de noviembre “no sería prorrogado” tras su expiración, prevista para el 26 de julio, pero ya ha sido extendido tres meses más.

“La amenaza sigue existiendo”, dijo ayer el presidente. Hollande incluso recordó que en ese periodo los servicios de inteligencia desarticularon “numerosas redes” y abortado “varios atentados en preparación”. Sin embargo, urge crear en Francia una agencia nacional antiterrorista, nombrando un director de inteligencia -como en Estados Unidos- para organizar una base de datos común a todos los organismos antiterroristas que ya existen en Francia, pero que todavía manejan información de modo separado.

Fuentes utilizadas:

  • “La Nación” (Luisa Corradini):
  • “Mundo Educação” (Claudio Fernandes):
    http://mundoeducacao.bol.uol.com.br/historiageral/estado-islamico.htm

© 2016 – Pablo Augusto Perazzo para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Pablo Augusto Perazzo

Pablo nació en Sao Paulo (Brasil), en el año 1976. Vive en el Perú desde 1995. Es licenciado en filosofía y Magister en educación. Actualmente dicta clases de filosofía en el Seminario Arquidiocesano de Piura.
Regularmente escribe artículos de opinión y es colaborador del periódico “El Tiempo” de Piura y de la revista "Vive" de Ecuador. Ha publicado en agosto de 2016 el libro llamado: “Yo también quiero ser feliz”, de la editorial Columba.

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