¿Dios quiere que estemos con sobrepeso o que estemos delgados? ¿Quiere que nos veamos bien o que nos veamos mal?

¿A Dios le importa cómo es nuestro cuerpo, cómo es nuestra apariencia?

Una persona, no voy a decir el nombre, me hace una pregunta por Facebook: Padre Seba siempre estoy tratando de hacer dieta y nunca me resulta. Finalmente me desanimé, después de todo me di cuenta que era sólo por vanidad ¿En verdad está bien preocuparse por el cuerpo?

Yo no sé por qué hay algunas personas que piensan que los católicos tenemos que estar mal arreglados, no debemos preocuparnos por la apariencia exterior, no podemos cuidar nuestro cuerpo, no podemos estar preocupados de hacer deporte, de estar bien…

Esa es una mala comprensión del propio cuerpo y del lugar que tiene que tener el propio cuerpo en nuestra propia vida ¿Por qué? Porque el cuerpo es un don de Dios, es un regalo De Dios y por lo mismo tenemos que cuidarlo.

Es bueno que tengamos una vida sana, es bueno que tratemos de alejar las enfermedades, es bueno que nos preocupemos por el peso.

Ahora bien, todas esas cosas no pueden ser lo más importante en nuestra vida ¿Por qué? Porque hay una dimensión espiritual que es más importante, que es en el fondo mi búsqueda de la propia santidad, mi camino hacia la santidad.

Ahora, el cuerpo también es parte de esa búsqueda pero no es lo más importante. Por eso nosotros tenemos que evitar dos polos:

Por un lado el no preocuparnos jamás del propio cuerpo y el otro polo de sólo preocuparnos del cuerpo y de nuestra apariencia.

Yo quisiera recomendarles que justamente sí cuiden de su cuerpo. Sí cuiden de este templo que Dios nos ha dado para el Espíritu Santo pero cuidémoslo de una manera responsable pero en su lugar adecuado. Lo mismo ese cuidado tiene que estar siempre sujeto a nuestro bien trascedente. Es el bien espiritual y que es la búsqueda de la propia Santidad.

Por eso si alguien quiere verse bien, quiere arreglarse, no hay ningún problema. ¡Bien! Pero recuerda: No es lo más importante.

Si es que alguien quiere hacer dieta para estar en buen estado, hágalo, no hay ningún problema. Pero recuerda, no es lo más importante.

Si es que alguien dice: Entonces no voy a cuidar mi cuerpo y voy a dormir muy pocas horas, voy a trabajar todo el día, me voy a dedicar a hacer mil cosas, al fin y al cabo se va a terminar enfermando y tampoco es la idea porque el Señor quiere que estemos bien y que podamos servir bien y para que podamos amar bien.

De eso se trata: Que nuestra vida espiritual esté bien y que nuestra vida corporal también esté bien.

Recuerda: El cuerpo siempre está sujeto a nuestro bien trascendente. Por eso si mantenemos un sano equilibrio vamos a poder caminar no solamente hacia la Santidad, sino también con la libertad y la paz de espíritu que tanto necesitamos.

© 2017 – P. Sebastián Correa Ehlers para el Centro de Estudios Católicos – CEC

 

P. Sebastián Correa Ehlers

El P. Sebastián nació en Santiago de Chile en 1982. Desde muy joven se dedicó a la pintura y a la fotografía, habiendo realizado exposiciones de su trabajo en Perú y Chile. Ha publicado dos libros: “El Espíritu del Lugar. Naturaleza y arquitectura en Arequipa”, estudio fotográfico sobre la arquitectura y cultura de algunos lugares del Perú; y “Suyajruna”, que contiene el testimonio fotográfico y periodístico de 10 artistas populares del Perú, sobre sus orígenes, sus tradiciones, su arte y su religiosidad.
Realizó estudios de arquitectura en la Universidad de Chile, y de filosofía y teología en la facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima.
En la actualidad es capellán de la Universidad Gabriela Mistral, miembro del Consejo Directivo de la Fundación CRECE CHILE y director general del Centro de Estudios Católicos CEC.

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