¡Escuchar a los abuelos no tiene precio! Y más si son tus abuelos. Llega un momento en el que muchos de ellos ya no pueden hacer algunas cosas porque comienzan a tener algunas dificultades, les cuesta caminar, cargar cosas, recorrer distancias largas, incluso cargar su propio peso se convierte en un obstáculo para hacer algunas actividades que realizaban diez o veinte años antes, en fin.

El punto es que en un desayuno prometí a mi abuelita acompañarla al cementerio a dejarle flores a sus padres, pues algunas semanas antes había oído que quería hacerlo y no podía sola.

Llegó el día, fue una tarde maravillosa, les cuento por qué. Primero, almorzamos juntos y después de un descanso fuimos al cementerio. Cuando llegamos se apuró en bajar del taxi para comprar las flores, mientras lo hacía, ella pensaba en voz alta en sus papás y en su tío a quienes quería visitar, la veía contenta, me alegró muchísimo ser parte de este momento de su vida.

Compramos las flores y seguimos caminando, mientras nos dirigíamos a buscar a su mamá, mi bisabuela, en el camino ella iba recordando historias, y esto para mí fue uno de los momentos más valiosos que ya tengo guardado para siempre.

Aquella vez conocí más a mi amada abuelita, la conocí más al ritmo permitido por el andador y escuchando sus recuerdos, también la conocí en su historia, conocí más de la familia. ¿Acaso hay momento más valioso que el de compartir con tus padres y tus abuelos? Me preguntaba mientras me apuraba a atender lo que me iba relatando.

Un rito no se hizo esperar. Llegamos a cada familiar, ella preparaba los utensilios para limpiar la lápida y yo lo hacía, mientras tanto ella recordaba en voz alta y yo iba grabando todo en mi memoria, ¡hermoso momento! Luego rezamos juntos y nos despedimos. Aprendí muchísimo esa tarde. La pasamos realmente muy bien.

Esta historia la puedes vivir tú. Comienza estando atento a lo que alguno de tus abuelitos quiera hacer y no pueda hacerlo solo o sola. También puede comenzar con una simple pregunta a uno de ellos: ¿Qué te gustaría hacer en lo que quisieras que yo te acompañe? Mi abuelita quiso ir al cementerio. ¿A dónde querrán ir tus abuelos? ¡Averígualo!

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