Hoy en día, por alguna razón los ojos del mundo han sido capturados por una fuerza irresistible de millones de pantallas y cada vez se hace más difícil levantar la mirada.

En este contexto el contenido se ha convertido en el rey indiscutido que consume las horas del día de buena parte de los seres humanos. Sin embargo, muchas veces lo que se difunde no es precisamente lo que más enaltece. Todo lo contrario.

Si lo que más importa es lograr el tan anhelado tráfico, pareciera que a veces la manera en que eso se alcanza es poco relevante. Contenidos como el sexo, la polémica o la violencia, son de los que más destacan en busca de conseguir el cada vez más deseado efecto viral y por tanto lograr ganancias en publicidad.

Pero eso no es todo. Incluso el modelo de negocios actual en base a clics ha llevado a algunos medios, no a todos, a preocuparse más por la rapidez que por la exactitud, como sucede con las ya conocidas Fake News (noticias falsas) que se divulgan por las redes sociales y que según algunos analistas pudieron influir en el resultado de las pasadas elecciones presidenciales de Estados Unidos, lo que ha llevado al mismo dueño de Facebook a tomar medidas al respecto.

¿Se equivocaron? ¿Se les olvidó chequear la fuente o buscar una oficial? Pensar así creo que es ser un tanto ingenuo. Entonces ¿Acaso la rigurosidad y la búsqueda de la verdad han quedado un tanto obsoletas? Inquieta el sólo pensarlo.

Frente a esto, ir contra la corriente en la comunicación digital es al menos arriesgado, y el desafío de crear contenidos confiables y diferentes a los que generan tráfico fácil es todavía mayor.

Sin embargo, pienso que más allá de la contingencia, que es muy necesaria que sea conocida, contenidos relativos al amor, la ternura, la alegría, el sentido del humor (distinto a la burla), la solidaridad, la búsqueda de la verdad, la esperanza, entre otras, que son parte fundamental del ser humano, pueden lograr una audiencia todavía insospechada ya que, por su potencia escondida, son capaces de transformar la vida.

Pero esto no es tan fácil de lograr. Para ello, se requiere un arduo trabajo de búsqueda previo, mucha capacidad creativa y audacia. ¡Qué ganas de poder renovar la visión y descubrir en un instante aquello maravilloso que se esconde tras la apariencia de realidad!

Si tuviera al alcance toda la tecnología del mundo, me gustaría lanzar al mercado unos lentes de realidad aumentada capaces de mirar aquello que hoy pasa desapercibido a muchos ojos: Ese Dios vivo en medio del mundo visible en el rostro de tantas personas.

Como en la imaginación no importa el presupuesto, le agregaría también un accesorio con unos audífonos que permitieran lo inaudito, escuchar el silencio, sumergidos en el ruido, para comenzar a oír un mensaje nuevo que irrumpe en medio de paz y de violencia.

La mala noticia es que no contamos con esas gafas, pero la buena es que tenemos unas infinitamente mejores que nos llevan de la oscuridad a la luz y cuyo alcance es nada menos que el horizonte de la esperanza.

Son los lentes de la fe capaces de ayudarnos a ver más allá de las fronteras del mundo, pasando a través de la indiferencia y el egoísmo.

Esos que nos permiten descubrir a un hombre nuevo y dejarnos sorprender por la bondad, la verdadera belleza y lo extraordinario de la vida dentro de lo que parece tan sencillo. Ser testigos de la ternura, la fraternidad, la justicia y el encuentro.

[pullquote]Para eso es necesario volver a aprender a mirar, y sobre todo a contemplar, para descubrir el misterio, así como tener una sincera capacidad de escucha, un corazón abierto al mundo y un verdadero abandono a la acción de Dios.[/pullquote]

Hay tantas historias de héroes anónimos que esperan ser descubiertas y las posibilidades son incalculables. Una realidad aumentada, que está en medio de nuestra propia cultura, esperando que podamos descubrirla y comunicarla.

© 2017 – Carolina Requena para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Carolina Requena Durán

Carolina es periodista y se ha especializado sirviendo en diversas instituciones de Iglesia como la Conferencia Episcopal de Chile, Radio María y ACI Prensa.

Además fue corresponsal para Latinoamérica del canal EWTN donde estuvo a cargo de las coberturas en vivo de visitas papales.

Actualmente es Directora Editorial y de Contenidos del CEC (Centro de Estudios Católicos) y además es Directora y guionista de la serie de documentales www.tesorosdelpueblo.com

View all posts

Add comment

Deja un comentario