Antiguamente al Sacramento de la Unción de los Enfermos se le llamaba “Extremaunción”, y por lo mismo, se generalizó la idea de que sólo era para situaciones “extremas”, tan extremas como la muerte.

Pero en realidad la Unción es un sacramento “curativo” y no sólo para aquellos que están a puertas de su muerte. Por ejemplo, puede recibirla una persona que se encuentra débil, física o espiritualmente, a causa de alguna enfermedad grave, o cuando tiene que enfrentar situaciones delicadas como podría ser una operación que requiera anestesia general.

También puede recibirla quien en su vejez se encuentra débil y necesita la fuerza y el auxilio de Dios.

Recordemos que la Unción fortalece el alma para hacer frente a la enfermedad, perdona los pecados y puede, si es la Voluntad de Dios, sanar el cuerpo del enfermo.

Es posible recibirla más de una vez, por ejemplo en el caso de recuperar la salud y volver a enfermar gravemente.

Jesús nos dejó este regalo para fortalecer a los más débiles en momentos de dolor y enfermedad, y no sólo para aquellos que están al borde de la muerte.

Tengámoslo presente, pues es probable que conozcamos a más de una persona que pueda estar en algunas de estas situaciones y necesite el auxilio de un sacerdote para recibir este hermoso don de Dios.

La unción no es el sacramento del miedo, sino el de la misericordia, del abrazo de Dios, que se acerca a los que más lo necesitan.

En el Catecismo

1499 Con la sagrada unción de los enfermos y con la oración de los presbíteros, toda la Iglesia entera encomienda a los enfermos al Señor sufriente y glorificado para que los alivie y los salve. Incluso los anima a unirse libremente a la pasión y muerte de Cristo; y contribuir, así, al bien del Pueblo de Dios

1514 La Unción de los enfermos “no es un sacramento sólo para aquellos que están a punto de morir. Por eso, se considera tiempo oportuno para recibirlo cuando el fiel empieza a estar en peligro de muerte por enfermedad o vejez”

1515 Si un enfermo que recibió la unción recupera la salud, puede, en caso de nueva enfermedad grave, recibir de nuevo este sacramento. En el curso de la misma enfermedad, el sacramento puede ser reiterado si la enfermedad se agrava. Es apropiado recibir la Unción de los enfermos antes de una operación importante. Y esto mismo puede aplicarse a las personas de edad avanzada cuyas fuerzas se debilitan.

Citas de la Sagrada Escritura

«Luego les dijo: «Si escuchas realmente lo voz del Señor, tu Dios, y practicas lo que es recto a sus ojos, si prestas atención a sus mandamientos y observas todos sus preceptos, no te infligiré ninguna de las enfermedades que envié contra Egipto, porque yo, el Señor, soy el que te da la salud» (Ex 15,26).

«Ningún habitante dirá: «Me siento mal», y al pueblo que habita allí le será perdonada su culpa» (Is 33,24).

«Su fama se extendió por toda la Siria, y le llevaban a todos los enfermos, afligidos por diversas enfermedades y sufrimientos: endemoniados, epilépticos y paralíticos, y él los curaba» (Mt 4,24).

Frases del Papa Francisco acerca de la Unción de los Enfermos y quién la puede recibir

En la Unción de los enfermos es el mismo Jesús quien nos ofrece consuelo, «nos toma de la mano, nos acaricia, como hacía con los enfermos, y nos recuerda que le pertenecemos a quien ni el mal ni la muerte podrá separarnos de Él.

Cada vez que celebramos este Sacramento, el Señor Jesús, en la persona del sacerdote, se acerca a quien sufre o está gravemente enfermo, o anciano.

la Unción «no debe hacernos caer en la búsqueda obsesiva del milagro en la presunción de poder obtener siempre y en todo lugar la curación. Sino que es la seguridad de la cercanía de Jesús al enfermo y al anciano».

Frases de Benedicto XVI acerca de la Unción de los Enfermos y quién la puede recibir

Cristo dispensa su salvación mediante los sacramentos y de manera muy especial, a los que sufren enfermedades o tienen una discapacidad, a través de la gracia de la Unción de los Enfermos.

Cristo no es médico al estilo de mundo. Para curarnos, Él no permanece fuera del sufrimiento padecido; lo alivia viniendo a habitar en quien está afectado por la enfermedad, para llevarla consigo y vivirla junto con el enfermo.

Sin la ayuda del Señor, el yugo de la enfermedad y el sufrimiento es cruelmente pesado. Al recibir la Unción de los Enfermos, no queremos otro yugo que el de Cristo, fortalecidos con la promesa que nos hizo de que su yugo será suave y su carga ligera

Frases de San Juan Pablo II acerca de la Unción de los Enfermos y quién la puede recibir

En su actividad mesiánica en medio de Israel, Cristo se acercó incesantemente al mundo del sufrimiento humano. «Pasó haciendo bien» y este obrar suyo se dirigía, ante todo, a los enfermos y a quienes esperaban ayuda. Curaba los enfermos, consolaba a los afligidos, alimentaba a los hambrientos, liberaba a los hombres de la sordera, de la ceguera, de la lepra, del demonio y de diversas disminuciones físicas; tres veces devolvió la vida a los muertos. Era sensible a todo sufrimiento humano, tanto al del cuerpo como al del alma.

Cristo da la respuesta al interrogante sobre el sufrimiento y sobre el sentido del mismo, no sólo con sus enseñanzas, es decir, con la Buena Nueva, sino ante todo con su propio sufrimiento.

El hombre, al descubrir por la fe el sufrimiento redentor de Cristo, descubre al mismo tiempo en él sus propios sufrimientos, los revive mediante la fe, enriquecidos con un nuevo contenido y con un nuevo significado.

Preguntas para profundizar acerca de la Unción de los Enfermos y quién la puede recibir

¿Qué es la Unción de los Enfermos?

Es uno de los siete sacramentos que nos dejó Cristo por miedo de la Iglesia. A través de este Sacramento experimentamos el amor, la fortaleza y la esperanza de nuestra salud física y sobre todo espiritual, dada amorosamente por el Señor Jesús, en aquellos momentos en donde estamos más frágiles

¿Sólo reciben la Unción de los Enfermos los agonizantes?

No solo los agonizantes reciben la Unción de los Enfermos. Es un Sacramento que podemos recibir cuando vamos a ser sometidos a una operación importante o cuando tenemos una enfermedad grave. Así mismo, puede ser administrada a los ancianos.

¿Quién puede administrar la Unción de los Enfermos?

Sólo los sacerdotes y obispos pueden administrar la Unción de los Enfermos, ya que es sólo a ellos, a través del orden sacerdotal, a quienes Cristo les ha dado esta gracia de ejercer este ministerio.

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