famigliaEl Sínodo de los Obispos sobre la Familia, que se celebra desde hace unos días en el Vaticano, está conmemorando el 50º aniversario de la institución de los Sínodos en el marco del Concilio Vaticano II. Ya está en su última semana, lo cual significa que se están corrigiendo todos los textos y reflexiones delos obispos. Es una semana muy delicada puesto que dejará en “blanco y negro” la pastoral de la Iglesia para los años que vienen, referente a cómo comprender con mucha caridad las distintas situaciones familiares, en las muchas y diversas dificultades por las que pasa hoy en día; y como ayudarlas pastoralmente en los tiempos actuales.

El político italiano Buttiglione explicó que era necesario un nuevo Sínodo. “Aunque el hombre sea siempre el mismo, necesitamos volver a reflexionar sobre la situación de la familia”, afirmó. “Hay que encontrar nuevamente la capacidad de explicar qué significa ser un varón, qué significa ser una mujer, ser madre, ser padre, ser hijos”, afirmó el pensador y político católico, al advertir que en algunas partes –sobre todo Europa–, ciertas verdades que parecían naturales y evidentes, “no lo son más”, y que son parte de los desafíos del Sínodo de la Familia que se realiza estos días en la Santa Sede. Si no se entiende esas verdades claras, se pierde el comienzo de la sabiduría humana, porque el hombre es hecho libre, pero hecho para la comunión, y la experiencia de la comunión en primer lugar es la familia. La libertad no puede significar pensar y hacer lo que a cada uno “mejor” le parezca, sino orientarse según la verdad, lo cual encauza y eleva la libertad a su máxima expresión, permitiendo que los hombres realmente obren de acuerdo a su verdadera dignidad.

[pullquote]El Patriarca de Jerusalén de los Latinos, Mons. Fouad Twal, dejó claro que la comunión para divorciados en nueva unión, la homosexualidad y la convivencia, no han sido temas centrales del Sínodo. En el Sínodo se trataron más bien los desafíos de las familias actuales. Cómo y qué debe hacer la Iglesia para ayudar a las familias. Por ejemplo, cómo acompañar espiritualmente de modo más cercano a las parejas que están recién casadas. Ayudarlas a que sean verdaderos Cenáculos de Amor. Que, a ejemplo de la Familia de Nazaret, tengan en el centro de su relación al Señor Jesús. Que puedan así ser el núcleo vivo de la sociedad, que irradie el amor de Dios. [/pullquote]

En esa misma línea, el Obispo de Bilbao (España), Mons. Mario Iceta, afirmó que uno de los grandes retos del Sínodo es lograr “un salto cualitativo en la pastoral familiar”. Es decir, lograr una pastoral renovada que fortalezca, entre otras cosas, la preparación de las parejas de novios al matrimonio, para que entiendan realmente el verdadero sentido del voto que emitirán, y puedan así asumirlo de modo comprometido y consciente. Son muchísimas las parejas que se casan por el evento social, por una presión de algún familiar católico. Muchos se casan con la “cláusula” de separación, en caso que la unión profesada pase por problemas “inesperados”.

© 2015 – Pablo Augusto Perazzo para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Pablo Augusto Perazzo

Pablo nació en Sao Paulo (Brasil), en el año 1976. Vive en el Perú desde 1995. Es licenciado en filosofía y Magister en educación. Actualmente dicta clases de filosofía en el Seminario Arquidiocesano de Piura.
Regularmente escribe artículos de opinión y es colaborador del periódico “El Tiempo” de Piura y de la revista "Vive" de Ecuador. Ha publicado en agosto de 2016 el libro llamado: “Yo también quiero ser feliz”, de la editorial Columba.

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