Con Aylan murió un poco toda la humanidad. La tragedia de Aylan es la muerte del justo, del que no tiene culpa, de aquel que sufre sin haber hecho nada. El drama lo ha sufrido uno que no le hizo mal a nadie, así volteadito en la orilla del mar, boca abajo, sin poder hacer nada, en la inocencia plena. Detrás de esta inexplicable muerte, que es símbolo de miles y miles de muertes más, injustas y sin explicación, está el corazón de la humanidad que se ha ido cerrando y construyendo sistemas opresivos donde la ley muchas veces está por encima de los mínimos sentimientos de humanidad. Sociedades enteras que parecen más creación anti humana que creación divina. Se expulsó a Dios de la vida de muchas sociedades y con ello se fue el sentido de solidaridad, la compasión y la generosidad por encima de los egoísmos...

aylanCon Aylan murió un poco toda la humanidad. La tragedia de Aylan es la muerte del justo, del que no tiene culpa, de aquel que sufre sin haber hecho nada. El drama lo ha sufrido uno que no le hizo mal a nadie, así volteadito en la orilla del mar, boca abajo, sin poder hacer nada, en la inocencia plena.

Detrás de esta inexplicable muerte, que es símbolo de miles y miles de muertes más, injustas y sin explicación, está el corazón de la humanidad que se ha ido cerrando y construyendo sistemas opresivos donde la ley muchas veces está por encima de los mínimos sentimientos de humanidad. Sociedades enteras que parecen más creación anti humana que creación divina. Se expulsó a Dios de la vida de muchas sociedades y con ello se fue el sentido de solidaridad, la compasión y la generosidad por encima de los egoísmos.

Hay momentos en que la humanidad da asco. Durante semanas hemos visto estupefactos los videos de Planned Parenthood y su abominable industria abortiva y no ha sucedido nada. Millones de niños son asesinados en el seno de su madre y no sucede nada. Miles de fotos corren todos los días por las redes sociales de niños descuartizados como pollitos y a ningún gobierno se le mueve una ceja. No quieren mirar, no quieren escuchar el grito silencioso.

Pero me temo que, una vez más, no va a suceder mucho, no van a cambiar sustancialmente las cosas. No esperemos que cambien los que tienen el poder, no esperemos a que las transformaciones vengan de arriba. Empecemos por nosotros mismos. Un cambio que no puede tener la medida de lo que a mí me conviene. Tiene que ser un cambio con una medida que venga fuera de mi propia realidad. Tú no puedes decidir cuánto debes darte. Tienes que mirar fuera de ti. Mirar al AMOR con mayúsculas y empezar a vivir de acuerdo con las exigencias más sublimes de la naturaleza humana.

Y si miras fuera de ti, buscas una explicación ante tanta barbarie y encuentras una luz de esperanza. Y esa luz la encuentras en el Señor Jesús. El Hijo de Dios, Aquel que, como cordero manso llevado al matadero, murió como el inocente de los inocentes, sin pecado alguno para la salvación y la reconciliación de toda la humanidad. Su cuerpo inerte en la cruz se parece a muchos que mueren en la más absoluta soledad, miseria y dolor.

[pullquote]La muerte de Aylan y de tantos niños asesinados no tendría ningún sentido y estaríamos encerrados en un mundo nauseabundo sino fuera porque ese mismo mundo fue salvado y rescatado por el más santo de los santos, por el más puro de los puros, por la bondad suprema que asumió todo el mal de la humanidad, lo cargo sobre sí y convirtió el sufrimiento del justo en la más grande esperanza de la humanidad.[/pullquote]

Por eso en medio de la más profunda desazón siento un bálsamo de esperanza en el corazón herido que quiere creer en un futuro mejor. Solo el amor salva.

© 2015 – José Alfredo Cabrera Guerra para el Centro de Estudios Católicos – CEC

José Alfredo Cabrera Guerra

José Alfredo nació en junio de 1967 en Lima (Perú). Es licenciado en Psicología en la Universidad Católica del Norte en Colombia como también Licenciado en Filosofía y Ciencias Religiosas de la Universidad Católica de Oriente también en Colombia.
Es Coordinador de Formación y Coaching de la Escuela de Negocios Humane en Guayaquil (Ecuador). Realiza psicoterapia en el PIAC (Psicoterapia Integral y Análisis Conductual). Es Director Regional en Ecuador del Centro de Estudios Católicos CEC.

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