francisco_rec22_coverPedimos a Dios que nos diera un Papa de acuerdo con su corazón, y lo hizo. Él nos toma de la mano como a niños pequeños y nos hace reflexionar sobre lo que en realidad significa ser cristiano y lo lejos que estamos de esto todavía.

El Papa Francisco ha sido elevado por Dios para cumplir una misión especial: preparar a la Esposa para entrar en las Bodas Eternas, la Esposa de Jesucristo, La Iglesia.

Esta preparación incluye dar dos pasos importantes:

El primero consiste en la transformación del corazón, la metanoia, es decir, el convertir el corazón a Cristo mediante un cambio radical de pensamientos, deseos, gestos y actitudes, para poder transparentar cual cristal limpio y puro el rostro de Cristo, el verdadero rostro de Cristo, y así mostrar la verdad de Jesús a todas las naciones, para que todas se salven. Esta verdad no es otra cosa que el amor, ese amor que se abaja, se empequeñece y se hace todo con todos para ganarlos a todos, como dice San Pablo.

[pullquote]La verdad de Jesús es que siendo Dios se hizo hombre para reconciliar a los hombres con Dios, y así cargó Él – el inocente por excelencia–, con nuestras culpas y pecados, pagando en su propio cuerpo por nuestros crímenes, muriendo ignominiosamente clavado en una cruz para que nosotros tuviésemos vida en abundancia, la vida eterna.[/pullquote]

El Papa Francisco ha venido a recordarnos que el amor está vivo y que hay que despertarlo desde lo más profundo de nuestro ser. Con su vida nos recuerda que al igual que Jesús, no ha venido a ser servido sino a servir; que su gozo y alegría está en que todos se acerquen a Jesús, lo conozcan, lo amen, comprendan su amor y lo sigan.

El segundo está enfocado a la praxis, a la coherencia de vida, al llevar lo que tenemos dentro a nuestras casas, a nuestras oficinas y lugares de trabajo, a nuestros colegios, universidades y hospitales, a todo nuestro quehacer humano, laboral y familiar.

El segundo paso consiste entonces, en dar fruto en abundancia y que estos se vean.

[pullquote]El Papa Francisco ha venido a predicar a Jesús y a guiarnos en el seguimiento de Cristo, siendo él el primero en la humildad, en el amor, en la comprensión, en el servicio oculto y desinteresado, en la paciencia, en la unión de voluntades con Jesús, en el dar la vida por el prójimo y en el subir a la cruz, junto a Cristo, porque sólo pasando por su cruz seremos resucitados y veremos para siempre la luz.[/pullquote]

© 2015 – Sor María Socorro Quintana Salazar para el Centro de Estudios Católicos – CEC

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