¿Qué momentos tienes para compartir con tu familia? ¿Cuánto tiempo tienes para estar con tu papá, tu mamá, tus hermanos o tus hijos? Sin lugar a dudas existen muchos espacios que podemos aprovechar para compartir con nuestra familia, desde los más cotidianos como es un almuerzo o una cena, hasta otros extraordinarios como puede ser un viaje familiar. Tener espacios para encontrarnos y compartir en familia es fundamental para poder disfrutar del regalo que es tener una familia, esas personas con las que puedes vivir el amor y compartir siendo tú mismo, que te conocen y te aman incondicionalmente. A lo largo de su historia el fútbol se ha convertido en un espacio propicio para que la familia pueda reunirse y encontrarse en torno a la pasión que este hermoso deporte despierta en los corazones de millones de personas alrededor del mundo.

Sin dudas el fútbol ha tenido siempre una gran capacidad de reunir a las personas, es por eso que muchos definen el fútbol como “pasión de multitudes”, y por lo tanto ha sido ocasión para que la familia pueda reunirse y compartir todos juntos los gozos y los dolores que produce el deporte. Sin embargo también es cierto que el fútbol ha cambiado de muchas formas su rol y su naturaleza social en los últimos años, entre esos cambios hemos podido apreciar que antes era un espacio que se encontraba más dominado por los hombres, y seguramente a nivel familiar tenía importancia sobretodo en la relación padre-hijo. Hoy en el fútbol se han incorporado cada vez más las mujeres, y esto ha permitido enriquecer su aporte a la dinámica familiar. No es extraño ver a las hijas jugando en equipos de fútbol femenino desde pequeñas y tampoco es para nada inusual observar a las madres acompañar a sus hijos e hijas a sus partidos o alentar a un equipo con la misma pasión que cualquier otro integrante de la familia.

Me parece que en medio de una sociedad con un ritmo de vida acelerado, donde las personas destinan tanto tiempo a trabajar o estudiar, tener tiempos y espacios para compartir de forma sana una pasión en común es fundamental para la vida de cada persona, y es justamente ese uno de los grandes aportes que puede dar el deporte, y en particular el fútbol como “deporte rey”, a la familia y al mundo actual. Son muchísimos los niños que desde pequeños quieren jugar el fútbol, algunos de manera más dedicada y apuntando a quizás llegar a ser profesionales, y muchos otros simplemente como un momento de diversión y sana competencia. Esta realidad lleva a que muchos padres y madres acompañen a sus hijos a jugar por su escuela o en algún club del barrio desde que son pequeños, generando así un espacio de acompañarse, alentarse, cuidarse y expresarse mutuamente el cariño que se tienen.

¿Quién mejor que un papá o una mamá para arropar a un niño frustrado por la derrota? ¿Qué mejor que poder compartir la alegría y orgullo de un gol o una victoria con tus hijos o hermanos? El fútbol genera todas estas y muchas otras experiencias que hacen que la vida sea más rica y entretenida. Todas ellas alimentan a la familia a partir de una experiencia en común y generan motivos para compartir y también para discutir o competir de forma deportiva y sana. Por ejemplo dentro de una familia puede que algunos sean de un equipo y otros del rival, y eso no debería ser motivo de peleas sino de compartir y competir deportivamente, aprendiendo a ganar y perder.

Además es interesante destacar que la participación de los hijos en equipos de fútbol infantil puede ser una gran oportunidad para que cada persona de la familia pueda asumir el rol que le toca en la dinámica familiar. La mamá y el papá pueden aportar apoyo, guía, consejo, y experiencia, además de ayudarle a entender a los hijos el lugar que tiene el fútbol dentro de su vida, que puede ser muy importante pero no por encima de su salud, educación y vida familiar por ejemplo. Por otro lado un hijo puede ser un compañero, un amigo y un apoyo muy cercano para su hermano o hermana que esté dedicando tiempo y esfuerzo a jugar fútbol, en algunos casos quizás con la ilusión de llegar a ser un futbolista profesional.

Por otro lado son los mismos futbolistas famosos los que pueden servir de ejemplo para muchos jóvenes y también para millones de familias en el mundo, en especial cuando vemos ejemplos de grandes estrellas del fútbol mundial que comparten con sus esposas e hijos momentos juntos pese a la exigencia que tiene el deporte profesional. Ser un gran futbolista y ser un buen padre de familia no se excluyen mutuamente ni muchos menos, más bien son perfectamente compatibles. Un ejemplo elocuente es Javier “el Pupi” Zanetti que ha sido durante muchos años uno de los mejores defensores del fútbol italiano, capitán del Inter de Milán, multicampeón italiano y campeón de Europa, además de capitán de la selección argentina, y que siempre ha resaltado la importancia de su familia. Hace unos años decía: “Mi sueño era ser futbolista y he hecho de todo por lograr convertirme en un futbolista importante, pero me gusta mucho estar en familia, estar en mi casa con mi mujer y mis hijos”. Y también destacaba el rol que tuvo su padre en su formación personal y profesional y cómo de su ejemplo aprendió a cómo educar a sus propios hijos: “De mi padre aprendí el sacrificio. Nosotros somos privilegiados, aunque tenemos la posibilidad de dar todo a nuestros hijos es necesario decir no: a ellos debemos hacerles comprender que sin sacrificio no se obtiene nada”. Son ejemplos como los de Zanetti los que pueden inspirar a muchos padres a cuidar sus espacios familiares.

Es cierto que el fútbol a veces se encuentra vinculado a episodios de violencia y enfrentamientos que no son un aporte a la sociedad, y que pueden llevar a verlo como una realidad complicada o negativa que divide a las personas e incluso a la familia. Pero en realidad la esencia del fútbol es la de generar vínculos, alegrías, compartir, encuentro y una sana y deportiva competencia, que es una riqueza para la cultura en general, y como hemos visto de forma particular lo es para la realidad familiar. De todas formas es importante que el fútbol camine cada vez más hacia una práctica más justa, limpia y pacífica, para que la familia pueda realmente disfrutar sin riesgos ni miedos, sin división ni peleas.

Quisiera terminar esta reflexión compartiendo una experiencia personal. Hace unos años atrás iba constantemente al estadio a ver jugar a mi equipo favorito, y generalmente iba con mi grupo de amigos del colegio y mi hermano, y siempre era una excelente ocasión de compartir y disfrutar juntos. Pero había un partido que era distinto: cuando mi equipo jugaba con el equipo de mi papá, y él nos acompañaba al estadio y mi hermana también se sumaba, esas idas al estadio eran diferentes porque eran momentos especiales de compartir en familia. Y recuerdo ver que mi papá se alegraba más de vernos felices a sus hijos porque nuestro equipo ganaba que de ver ganar al suyo y que nosotros estuviéramos tristes. El fútbol pasó a ser así un espacio en el que pude descubrir la belleza de la familia y del amor de un padre por sus hijos. Busquemos rescatar del fútbol lo bueno y bello que tiene, y de ponerlo al servicio de la familia y de la sociedad. El fútbol será así un aporte para eso que todos buscamos alcanzar: la felicidad.

Matías Quer

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http://lanueve.com.pe/2017/06/11/el-futbol-un-espacio-para-la-familia/

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