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Ni dogma religioso ni moral metafísica. La vida es un derecho humano. ¡Qué digo! Es el principal. Atentar contra este derecho deja a todos los demás sobre una base muy endeble y daña tanto a quienes lo violan como a la sociedad que lo promueve.

En su campaña pro aborto, hay quienes intentan desacreditar la defensa de la vida etiquetándola como iniciativa exclusiva de los católicos que quieren imponer sus creencias. Es verdad que la religión, no solo la cristiana, tiene como principio la protección de la vida, pero no es necesario ser religioso para optar por la vida. Los avances de la ciencia y de la tecnología han contribuido a abrir los ojos de muchas personas.

Gracias a los instrumentos de laboratorio, hoy es posible confirmar que apenas unas horas después de la fecundación está formado un nuevo ser, con ADN propio y dotación genética completa, único y distinto de su padre y de su madre. Una madre que acude a su examen ginecológico puede oír el latido del corazón de su hijo a la quinta semana y luego podrá verlo, en cuatro dimensiones, bostezando o chupándose el dedo en su placentero mundo en el vientre materno.

Nada de eso es dogma religioso ni moral metafísica. Son hechos que, gracias a la ciencia y la tecnología hoy podemos ver en tiempo real. Es más, quien quiera puede entrar a Internet y encontrar infinidad de fotografías y videos de esta maravilla. Los detalles del increíble desarrollo de la vida que empieza en la concepción y termina con la muerte, además, son ampliamente estudiados. La embriología es una de las ramas más fascinantes de la biología del desarrollo. ¿Convicciones religiosas? No, ciencia y razón.

Los promotores de la millonaria industria del aborto en el Perú argumentan que “por un lado está la muy valiosa vida del concebido y, por otro, la igualmente valiosa vida, salud y autonomía de la mujer” y que cuando hay colisión debe favorecerse al que tiene mayor desarrollo. Otra vez gracias a los avances médicos, en caso de colisión, esta se puede enfrentar con más posibilidades de éxito. Argumentar situaciones extremas para abrirle las puertas al aborto es un truco que no debe prosperar. Así ha ocurrido en otros países donde el aborto es hoy un rico mercado abierto para esa industria.

En el Perú, además, la Constitución establece que “el concebido es sujeto de derecho en todo cuanto le favorece” (artículo 2, inciso 1), tal como un abogado promedio debería saber.

[pullquote]Algunos pretenden que aquí se impongan las agendas particulares de ciertos organismos internacionales como si fueran dogmas religiosos. Estos dicen, por ejemplo, que “no es procedente otorgarle el estatus de persona al embrión y que la protección de la vida es gradual y creciente, dependiendo de su desarrollo”. Una afirmación escandalosa, por lo que implica como factor de discriminación de las personas según su desarrollo, además de ignorante, pues en el Perú está legalmente establecido que “la concepción de un nuevo ser humano se produce con la fusión de las células materna y paterna; es decir con la fecundación” que marca la aparición de un nuevo ser humano, por lo que es deber del Estado y de todos los ciudadanos proteger la vida humana desde ese momento. Si hay abogados que no se acuerdan de esto, pueden revisar la sentencia que el Tribunal Constitucional emitió en 2009.[/pullquote]

Decir que la posición contra el aborto es religiosa es mentir. En realidad es un asunto de ciencia y de ley; una verdadera cuestión de derecho.

© 2013 – Rossana Echeandía para el diario El Comercio (Perú). Publicado el 16 de abril de 2013

 

Rossana Echeandía

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