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Desde que en su discurso del 21 de mayo la Presidenta Michelle Bachelet anunciara la intención de impulsar la despenalización del aborto en tres casos específicos (riesgo de vida de la madre, violación e inviabilidad del feto), se ha entablado un crudo debate a nivel nacional. En la última semana, la presidenta ha declarado en una entrevista que la despenalización del aborto “debería” estar aprobada antes de fin de año –Poniendo en duda su propia propuesta de discutir y reflexionar esto con altura de miras… y no con una legislación express.

Personalmente estoy en contra de cualquier tipo de aborto. Simplemente porque creo que tanto en la mujer embarazada, como en la vida que tiene en su seno, hay una misma dignidad: ambas son personas humanas sujetas a derechos y la vida es el más importante de ellos. Esa “misma dignidad” nos lleva a defender con fuerza a aquel que está por nacer. ¿Pero lo hacemos con la misma fuerza para defender la dignidad de la madre que busca abortar?

Los que promueven la despenalización afirman que hoy existe una trágica realidad donde miles de mujeres abortan mensualmente en nuestro país. Junto con eso, está el “drama” de que lo hacen de forma clandestina, sin los cuidados médicos y menos aún con el acompañamiento psicológico y espiritual necesarios. No importa si la cifra real es 17.000 casos al año, o sólo 3.000. Aunque fuesen 10 mujeres, esto ya sería una situación terrible. Entre las causas que se alegan está el que muchas de ellas han sido violadas en el ámbito familiar, y otras temen perder su trabajo porque han sido testigos de la discriminación laboral que sufre una mujer al quedar embarazada. También acusan el “rechazo social” que una joven recibe al quedar tempranamente embarazada. Y así muchos otros casos más…

Pues bien. Como católicos creo que efectivamente tenemos que oponernos al aborto con la convicción y coherencia de aquellos que saben que lo que está en juego es la vida de inocentes indefensos. ¿Pero qué pensamos y hacemos ante aquellas causas -directas o indirectas- que llevan a tantas mujeres a ver el aborto como la única salida ante un embarazo no deseado? Salimos a las calles a protestar “por la vida” y en contra de una “cultura de la muerte” relacionada con el aborto. Pero ¿salimos a defender la dignidad de la mujer? ¿Salimos a buscar que la legislación proteja a la mujer embarazada? ¿Salimos a exigir que la justicia llegue no sólo a los casos extremos de violaciones, sino también a aquellos que ocurren diariamente en el silencio del seno familiar? Los católicos que son jefes de empresas ¿tienen un cuidado especial por aquellas mujeres que han quedado embarazadas? ¿O simplemente se limitan a lo que la ley nos exige, y ni un milímetro más?

[pullquote]Es cierto que muchas iniciativas católicas buscan heroicamente ayudar a estas mujeres; pero las cifras nos golpean en la cara dejando claro que no hemos hecho lo suficiente. ¿Es responsabilidad del Estado resolver esos casos? Claramente es una de sus grandes responsabilidades. Pero si no lo está cumpliendo, es nuestro deber como ciudadanos -y más aún como bautizados- el pedir, e insistir con valentía y parresía, que así se haga. El cristiano debe velar por los más pequeños, por los más pobres… y claramente el no nacido encarna a aquellos pequeños del Evangelio. Pero las mujeres que están sufriendo y optan por el aborto ¿no lo son también? ¿No viven ellas también una terrible miseria?[/pullquote]

En todos los países donde se ha aprobado el aborto, ha quedado claro que detrás de estas leyes hay razones ideológicas que son promovidas por poderosos lobbies. Pero también ha quedado claro que detrás hay un sufrimiento real de muchas mujeres, y que quienes estamos seguros de que ellas cargan una auténtica vida humana en su seno, no hemos podido ayudar lo suficiente.

¿Debemos defender el NO al aborto? Sin lugar a dudas. Pero limitarnos sólo a ello, sin buscar solucionar el problema de fondo, sería una gravísima omisión. ¿Estamos dispuestos a cargar sobre nuestros hombros con el problema actual que lleva a miles de mujeres a plantearse el aborto como la única salida posible? Rezo a Dios para que así sea…

© 2014 – Sebastián Correa Ehlers para el Centro de Estudios Católicos – CEC
 
 

P. Sebastián Correa Ehlers

El P. Sebastián nació en Santiago de Chile en 1982. Desde muy joven se dedicó a la pintura y a la fotografía, habiendo realizado exposiciones de su trabajo en Perú y Chile. Ha publicado dos libros: "El Espíritu del Lugar. Naturaleza y arquitectura en Arequipa", estudio fotográfico sobre la arquitectura y cultura de algunos lugares del Perú; y "Suyajruna", que contiene el testimonio fotográfico y periodístico de 10 artistas populares del Perú, sobre sus orígenes, sus tradiciones, su arte y su religiosidad.
Realizó estudios de arquitectura en la Universidad de Chile, y de filosofía y teología en la facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima.
En la actualidad es capellán de la Universidad Gabriela Mistral, miembro del Consejo Directivo de la Fundación CRECE CHILE y director general del Centro de Estudios Católicos CEC.

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