La Ecología Humana es el ámbito propicio para la vida plena de la persona humana. Esto abarca todo su desarrollo y formación, así como su realización. Es fácil establecer la conveniencia de no vivir en un muladar, de poder beber agua no contaminada y respirar aire limpio. Curiosamente, es más difícil defender nuestro derecho a un ambiente no tóxico en otras esferas de la vida.

workaholicPasamos muchas horas de nuestra vida en el trabajo. Ni el horario debiera ahogarnos hasta impedir atender nuestra familia y otras obligaciones o intereses, ni las condiciones debieran ser embrutecedoras o alienantes. Desde el hito del informe Moynihan (1965) sobre la familia negra, se ha documentado mucho la correlación entre la familia disfuncional y las tasas de pobreza, desempleo, crimen, alcoholismo, enfermedades mentales, suicidios y otros indicadores de descomposición social. Es claro que familia y trabajo sanos son piezas claves de la ecología humana.

La sociedad y la cultura conforman un ámbito que a todos nos afecta. Un ambiente que promueve el materialismo y la ambición por el dinero; que promueve el consumismo y el desperdicio, es tóxico. Si se promueve la pornografía y el uso o abuso sexual de otras personas, es tóxico. Si se promueve o tolera la violencia, física, síquica, verbal, es tóxico. Si se premia el abuso, la mentira y el cinismo; si se ridiculiza la honestidad, la virtud y la generosidad, es tóxico.

Ciertamente, no siempre conviene que la ley prohíba y castigue lo perjudicial. Hay espacios de libertad necesarios aunque a veces puedan ser usados con riesgo o perjuicio de quien lo hace. La ley busca evitar las consecuencias dañinas al resto de la sociedad como cuando prohíbe el manejar borrachos; evita promover prohibiendo la publicidad de ciertos bienes o servicios; y desincentiva su uso, cargándole más impuestos o con etiquetas como “Fumar es dañino para la salud”. El respeto por la libertad de cada uno y el cuidado por el ambiente social y cultural que compartimos reclama un discernimiento muy fino.

La ecología humana la hacemos todos y la sufrimos todos. Nuestros actos y conductas, los valores o antivalores que expresamos y los buenos o malos hábitos que exhibimos, contribuyen a mejorar el ambiente y calidad de vida o lo contrario. Es a través, primero del ejemplo, pero también del diálogo y la participación ciudadana que nos toca ayudar a construir un ámbito cada vez más auténticamente humano.

© 2013 – José Ambrozic Velezmoro para el diario El Comercio (Perú). Publicado el 11 de junio de 2013
 
 

José Ambrozic Velezmoro

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