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Un buen amigo me invitó a ver una película en el cine, para pasar un buen rato como hace tiempo no lo hacíamos. La película que veríamos la escogió él, y aunque yo “no le tenía fe” al título de la película, mi amigo me hizo una buena introducción para poder entrar bien predispuesto a la sala y no perder mi atención a casi nada.

El título de la película es Divergente, título que no se entiende hasta verla. Esta película estadounidense de ciencia ficción, futurista y algo romántica, está basada en una novela de la joven escritora cristiana Veronica Roth, y es la adaptación del primer libro de una trilogía, que continúa con “Insurgente” y termina con “Leal”. La trama transcurre en una sociedad agrupada en cinco facciones que responden a virtudes, con la cual intentan combatir las causas de una guerra que casi termina con la humanidad, en donde la génesis fue el mal colectivo del hombre. Las facciones de esta sociedad son: Cordialidad, Erudición, Verdad, Abnegación y Osadía.

Los jóvenes de la sociedad tienen que tomar una decisión a los 16 años para elegir la facción a la cual pertenece; para esto se hace una prueba científica donde se les da un resultado casi perfecto para ayudarlos en el día de la elección. Los jóvenes son libres de seguir este resultado o no.

Esta película puede ser analizada e interpretada desde diferentes perspectivas, y quiero compartir parte de mi perspectiva e interpretación. No quiero analizar minuciosamente la película, ya que me tomaría mucho tiempo y sería algo tedioso leerlo.

A grandes rasgos me parecieron interesantes algunos elementos de la película, como la visión progresista de la sociedad que presenta, en la cual se propone una respuesta racional al misterio del hombre, no entendiéndolo como una dimensión sino de una manera “desgranada”. Son las capacidades de estos hombres las que los determinan, y hacen que su vida siga un derrotero ya resuelto por los genes, la ciencia y la decisión de un solo momento, restando importancia a la libertad y todo lo que ello conlleva en cuanto a las facultades humanas.

La Erudición, aquellos custodios de la razón y combatientes de la ignorancia son los que en la película se muestran como los que quieren tomar el poder, que hasta ese momento estaban en manos de la Abnegación, un gueto cerrado que trata de vivir una falsa paz, y aunque rompiendo las reglas para hacer bien en algunas circunstancias, no logran salir de cerco autoimpuesto por su miedo. La Erudición culpa a la Abnegación de romper reglas, de ser permisivos y de no ser consecuentes con lo que piensan. Juegan el papel de la verdad, juzgando de inferiores a las otras facciones, tomando el papel de dioses que determinan la vida del resto y entendiéndose a sí mismos como los custodios de la raza, no importando los medios para lograr sus fines ideológicos.

[pullquote]Los divergentes son estos personajes que rompen con las barreras de la comodidad, de la determinación de la sociedad y del miedo. En la película el ser divergente pareciera ser algo heredado biológicamente; sin embargo la libertad juega un papel importante, mostrando muy bien la angustia en cada decisión. Estos divergentes son aquellos que no se dejan llevar por la corriente, que logran darse cuenta de las cosas que pasan a su alrededor y son valientes en ir contra toda la estructura de una sociedad.[/pullquote]

No tengo la certeza del por qué de los simbolismos usados en esta película, pero ciertamente podríamos hacer un símil con nuestra sociedad, en la cual los abnegados que han heredado una sociedad ya trabajada con esfuerzo y sacrificio, parecieran por miedo no ser capaces de romper sus fronteras para salir en ayuda de los demás, siendo que estos son aquellos que en la película se han dado cuenta de la dimensión del hombre no determinada, y vista, no como una amenaza como lo ve la Erudición, sino como una gran capacidad de despliegue.

Pareciera que la cultura de la erudición, en nuestra sociedad, aún mantiene vigente hasta el día de hoy los ecos de un progresismo que ya tuvo dos grandes guerras y que hoy intentan maquinar detrás del telón, insertando mensajes en personas vistas como cosas.

Hoy la Verdad pareciera no aparecer en nuestra película, ya que ésta es pura construcción de la erudición. La cordialidad es otro actor secundario frente al avasallador talante de la Osadía, que no es más que una herramienta para conseguir objetivos.

No es más que una pincelada de todo lo que esta película me dio para pensar, y queda abierta la invitación para otras posibles interpretaciones y aproximaciones.

© 2014 – Raúl La Torre para el Centro de Estudios Católicos – CEC
 
 

Raúl La Torre

Raul ha llevado estudios de arquitectura y filosofía. Es licenciado en historia y en pedagogía de enseñanza media. Actualmente está encargado del Área Educativa del Museo del Carmen de Santiago de Chile.

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