En 2016, el analista Horace Dediu enumeró los productos más vendidos en las principales categorías: Toyota hizo el carro más vendido, (43 millones de unidades); Sony, la consola más vendida (382 millones), y Harry Potter la saga literaria más vendida, con 450 millones de libros.

En el excelente libro de Brian Merchant sobre el teléfono que reveló al mundo Steve Jobs el 9 de enero de 2007, Dediu dijo: “El iPhone no solo es el teléfono más vendido, es también el reproductor de música, la cámara, la pantalla de video y el computador más exitosos de toda la historia. Con más de mil millones vendidos desde su salida al mercado, en junio de 2007, es el responsable de cambiar la manera en que millones de usuarios se relacionan con sus teléfonos. Puede que no sea el mejor teléfono celular de la historia, pero es probable que sea el más relevante”.

Porque hasta que Steve Jobs lo sostuvo en su mano frente a un público enloquecido por su teatral introducción, pocos habrían considerado a un teléfono como una extensión de su computador. El software móvil existía, claro -el iPhone no fue el primer smartphone-, pero Apple logró hacerlo amigable, accesible… y cool.

“Hoy vamos a presentar tres productos revolucionarios”, dijo entonces Jobs, quien prosiguió: “El primero es un iPod de pantalla ancha con controles táctiles. El segundo es un teléfono móvil. Y el tercero es un aparato de comunicación por Internet”. Entre aplausos, agregó: “No son tres aparatos, son un solo dispositivo, que hemos llamado iPhone”.

No muchos recuerdan que el primer iPhone ni siquiera tenía cámara. Las aplicaciones, que hoy definen lo que un smartphone es y puede hacer, solo llegaron en 2008, junto al iPhone 3G. Fue solo hasta 2010 que llegó FaceTime, con el iPhone 4 y el sensor de huellas no haría su aparición hasta el 5s. Son características que hoy se dan por descontadas en cualquier teléfono que presuma de ser smart. El iPhone llevó la tecnología a las manos de millones de usuarios y, en el proceso, los educó sobre sus posibilidades.

Quizás por eso el iPhone ya no deja con la boca abierta a nadie. Salvo que el modelo 2017, que se lanzó este martes, camine, levite o pasee a su perro, dudo que cause emociones extremas. Pero sin duda sigue siendo un objeto de deseo, y si el juicio de los consumidores es más exigente es porque, como lo han hecho también otras marcas como Samsung, por años los han enseñado a esperar más.

Y así cómo es interesante mirar diez años atrás, lo es mirar diez años en el futuro para imaginar lo que el iPhone ‘XX’ podría ser. Probablemente un simple pedazo de vidrio capaz de integrarse con cada aspecto de la vida diaria. Así como su tatarabuelo mató al teclado físico, para entonces habrá muerto el arte de digitar y baste decir (¿o pensar?) lo que se desea. Otros jugadores habitan el ecosistema y la competencia es más pareja hoy. Apple integró, más que inventó, pero sin duda cambió al mundo con un solo dispositivo.

Fuente: Eltiempo.com

 

Autor: Wilson Vega

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