Desgástese el brazo clemente
del Dios soberano de todo
que se muestra omnipotente
perdonando con decoro.

Misera mi olvido, misera,
que soy cera entre tus manos,
que mi súplica es sincera,
que Tú, Cristo, eres mi hermano

y sabes que el hombre es frágil
y sutil es el villano
y en pecar el hombre es ágil
y en dolerse torpe y tardo.

Desgástese el brazo clemente
de tanto amasar mi lodo
y recíbame, indulgente,
si es que al alba le incomodo.

 

© 2017 – Renzo Chávez para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Renzo Chávez

Renzo nació en Lima (Perú) en 1993.

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