Una de las habilidades más importantes de los directivos es la capacidad de desarrollar el potencial humano del personal, para construir una organización suficientemente sólida que permanezca en el tiempo. Es común que los jefes evalúen a los trabajadores detectando sus deficiencias, pero sin darle peso a la responsabilidad que tienen ellos en el proceso de desarrollo de los trabajadores a su cargo.

En un diagnóstico realizado por la consultora Humane a más de 1.000 trabajadores de diversos sectores empresariales, el 71% pensaba que sus habilidades y destrezas no eran debidamente identificadas ni valoradas. Esto demuestra la necesidad de un programa de talento humano que permita desarrollar los futuros líderes en áreas estratégicas de la institución.

Muchos ejecutivos valiosos de la organización deciden cambiar de trabajo cuando no perciben cuál es su aporte a la empresa y las expectativas hacia ellos. Un plan claro de capacitación y desarrollo que promueva al personal desde el interior de la organización disminuye la rotación y deserción laboral, clarifica la visión de futuro y aumenta el sentido de pertenencia hacia la institución. Dicho plan de desarrollo debe tomar en cuenta las preferencias de carreras, evaluaciones de desempeño y necesidades organizacionales. La evaluación debe incluir el nivel actual de las competencias y el potencial de desarrollo de las personas que trabajan en la organización, así como los avances periódicos según los objetivos trazados.

[pullquote]Adicionalmente, se debe fomentar una cultura organizacional en la cual los jefes de cada área sean evaluados por su capacidad de desarrollar al personal que esté a su cargo. Los líderes deben priorizar el acompañamiento personalizado a sus subalternos, así como el entrenamiento en la acción en las que se adquieran habilidades humanas y criterios adecuados para la toma de decisiones.[/pullquote]

No basta señalar a las personas un camino a recorrer si el líder no está dispuesto a caminar junto con sus colaboradores ayudándoles a visualizar su potencial, creyendo en lo que son capaces de realizar, más allá de los propios límites o deficiencias personales, mediante un proceso de mejora continua, fomentando tanto el desarrollo personal como el bienestar común de la empresa.

© 2015 – Carlos Muñoz Gallardo para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Carlos Muñoz Gallardo

Carlos nació en Santiago de Guayaquil (Ecuador) en el año 1971. Estudió Ingeniería Industrial en el Georgia Institute of Technology, Finanzas y Psicología en la George Washington University, y realizó estudios en Negocios Internacionales en Oxford University.
Ha trabajado durante muchos años en temas de promoción solidaria, a través de la Fundación Acción Solidaria de Ecuador.
Del 2006 al 2008 fue Director de la Promotoría del Instituto de Desarrollo Integral de la Persona; del 2012 al 2014 trabajó en la Dirección del apostolado Provida en la asociación “Opciones Heroicas”; y actualmente es presidente y consultor de Programas de Desarrollo Humano, además de brindar asesorías de responsabilidad social empresarial.

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