11692700_10153523208659026_5938111942310174408_n (1)Los días 31 de julio, 1 y 2 de agosto se desarrolló en la ciudad de Manta (Ecuador) la 4ta Jornada Nacional de la Juventud (JNJ) que reunió a más de 10.000 jóvenes católicos de distintas parroquias y movimientos eclesiales de todo el país. Fueron días en donde se reflexionó bajo el lema “Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios” renovando en la fe y fortaleciendo el compromiso de anunciar la Palabra de Dios a muchas personas que lo necesitan.

El sábado en la mañana tuve la oportunidad de conocer a Mons. Celio Lazzarri, Obispo de Sucumbíos, Ecuador, quien me permitió una pequeña entrevista donde expresa sus reflexiones sobre lo que significa para la Iglesia en Ecuador la visita del Papa Francisco, así como la realización de la cuarta edición de la JNJ.

¿Qué le ha parecido esta 4ta Jornada Nacional de la Juventud?

Para mí ya es la tercera vez que participo en Ecuador de una Jornada Nacional de la Juventud. Es el quinto año que llevo aquí en Ecuador. Es un momento de Dios, un Kairos, un momento en que Dios nos habla a través de los jóvenes. Me toca el corazón esta muchedumbre que he visto ayer en la inauguración y el entusiasmo y resistencia; solo digo que es obra de Dios, Él continúa creyendo en los jóvenes, y ellos continúan creyendo en Dios.

En la visita del Papa Francisco al hablarles a los religiosos en el Santuario del Quinche, le cuestionó mucho la religiosidad del pueblo ecuatoriano, y lo mencionó a usted ya que ambos se habían cuestionado acerca de “¿cuál era la receta de este pueblo?”. ¿Qué podría compartirnos de esta reflexión del Papa Francisco?

Yo debo decir ante todo que soy recién llegado al Ecuador, y he tenido esa experiencia tal vez no tan formal como el papa de preguntar ¿qué tiene de especial? Más desde que llegué a Ecuador me he sentido tan acogido, familiarmente acogido, religiosamente acogido por el pueblo de Ecuador. Recuerdo la catequesis que realicé en Cuenca, cuando no hablaba el español y el cariño con que las personas acogieron las pocas palabras que entendieron, Dios habla mucho más de lo que decimos nosotros. Por ello esa acogida es una característica fuerte que veo en el pueblo Ecuatoriano. En segundo lugar, yo siempre he dicho en cuanto a la consagración al Sagrado Corazón que fue un acto de valentía muy grande en medio de una fuerte resistencia laicista que rechazaba los actos religiosos públicos. Lo que pasó en Ecuador y las condiciones que permitieron la consagración al Corazón de Jesús es obra Dios. Y tercero, creo que justamente esta fe viene de que no hay otra fuente de nuestra espiritualidad, el amor de Dios, el corazón de Dios es la fuente, aquí está el misterio que va mucho más allá de lo que podemos medir, nosotros nos consagramos, pero quien realmente nos consagra es Dios, nosotros podemos olvidar eso, mas Dios no va a olvidar, Dios no va a olvidar. Entonces ese es el secreto, que Dios no olvidó la consagración que nuestros antepasados hicieron a su Corazón y no va a olvidar jamás, como no olvidó su promesa al pueblo de Israel, a pesar de no serle fiel, y continua bendiciendo a ese pueblo. Aquí se aplica lo que dice san Pablo: “Donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia”. Y esta gracia la que hace posible seguir adelante.

Monseñor ha habido dos eventos eclesiales muy importantes este año para la Iglesia en el Ecuador; por un lado la visita del Papa Francisco, por otro lado la JNJ que reúne a la juventud cristiana de todo el país. ¿Qué consecuencias esperamos para la Iglesia y para el país?

Creo que haber convivido tres días con el Papa nos ha ayudado a sentir el pastoreo del Supremo Pastor de forma muy cercana, no en un sentido Jerarquico, sino fraterno, de hermano que confirma en la fe a sus hermanos. Entonces yo he vivido esa experiencia, de una persona que descomplica y simplifica las cosas, que crea un ambiente de espontaneidad, paz, armonía y amabilidad. Normalmente estos actos ceremoniales, me ponen un poco nervioso, pero me he sentido tan tranquilo por ese espíritu, esa alegría, este hacerte sentir su hermano. Él vino a mi encuentro para agradecerme por haber aceptado la misión en Sucumbíos, él conoce las dificultades y me ha dicho: “estoy rezando por ustedes”, por eso es mi hermano y esto es lo que necesitamos. Los obispos no podemos ser cuerpo aparte de la Iglesia, la sencillez del papa Francisco nos enseña a eso.

11779880_1627262134225179_3876575143784089500_oLos frutos inmediatos los sentimos, personas más dóciles y dialogantes, menos alertas a defenderse contra cualquier propuesta que se haga, más abiertas a la reconciliación. Yo he pedido mucho a Dios durante la visita del Papa Francisco para que a mí y a ellos (los miembros de la diócesis de Sucumbíos) los tocara. Me habla a mí y me habla fuerte la actitud del Papa Francisco y tengo certeza que Dios habló fuerte también a los miembros de la Iglesia en Ecuador. El que haya enviado la bendición a Sucumbíos ha sido de lo que más nos tocó, y es cultural esto de pedir la bendición, yo no sabía la importancia que tenía.  Y con el fin de construir la verdadera Iglesia, mucho más que las palabras convencen las actitudes. Es por ello que como Pastores (los Obispos) tenemos que ser más cercanos al pueblo. Muestra de eso es que las otras veces que participé de la JNJ me fui en avión, esta vez (para esta edición de la JNJ en Manta) viajo en bus con los miembros de mi diócesis. Si no, no hay sentido, también me he quedado hospedado en la casa de una familia como ellos (todos los peregrinos), y así voy conociendo a las personas.

Esto es lo que el Papa Francisco enseñó desde el inicio de su Pontificado a ser pastores con olor de oveja, estando cerca a los fieles, compartiendo con ellos… 

Aprendiendo y enseñando, mucho he aprendido. Los frutos solo Dios los sabe. El papa salió muy contento, no solo por lo que dijo, sino también por  lo que he sentido estando a solo dos metros de su presencia; estaba feliz, sereno, contento, y lo ha intuido desde su fe, ha visto e impresionado la religiosidad de los niños de pedir la bendición y esto fue muy significativo.  Además sus escritos (del Papa Francisco) corresponden a sus actitudes, y sus actitudes vienen teorizadas en sus escritos sencillos y profundos.

Lo cual es importante para los miembros de la Iglesia (laicos y miembros de la Jerarquía) reflexionar en ellos con el fin aprender a testimoniar la alegría del evangelio, dialogar con la realidad que vive el mundo, asumir actitudes de misericordia y caridad, de modo que podamos dar una respuesta desde la fe a los miembros de nuestra sociedad.

Muchas gracias Monseñor Celmo por su tiempo y sus reflexiones sobre lo que significa para la Iglesia en Ecuador estos dos grandes eventos eclesiales que señalan un camino de fe y vida cristiana que tiene que impregnarse en la cultura cada vez más.

© 2015 – José Luis Villalobos Mendiola para el Centro de Estudios Católicos – CEC

José Luis Villalobos Mendiola

Jose, realizó estudios de psicología en la Universidad Técnica Particular de Loja (Ecuador), especializandose en el ámbito laboral en Recursos Humanos, participando en organizaciones y proyectos agroindustriales, metalmecanica, así como en consultoría a empresas. Posee un interés por el desarrollo del potencial humano en todos los ámbitos de la vida y cree firmemente en la importancia de las relaciones personales y el diálogo como espacios de transformación de la realidad para el bien común. Es un apasionado del deporte, especialmente del basket. Quiere ofrecer a todos los lectores insides valiosos sobre aspectos de desarrollo personal y profesional, partiendo de miradas creativas y profundas que generen soluciones efectivas a los desafíos en el día a día.

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