Cada día que pasa es un reto. Un reto frente a nosotros mismos, frente a los demás y al mundo que tenemos por delante. A veces en medio de las dificultades nos quedamos mirando las heridas, aquel defecto, ese sentimiento melancólico que nos hace la vida más pesada. ¿Alguna vez has experimentado que aquello que te hace más pesada la vida, se convierte en una oportunidad para crecer como ser humano?

Hoy te compartiremos un poco de la vida de Ruđer Bošković, quien en medio de situaciones de salud nerviosas e incluso depresivas, logró utilizar esta situación para llegar a ser un gran astrónomo. ¿Cómo lo hizo?

Ruđer Josip Bošković, nació el 18 de mayo de 1711. Fue un jesuita físico, astrónomo, matemático, filósofo y poeta. Bošković «es recordado, principalmente, por su teoría atómica basada en los principios de la mecánica newtoniana» ((https://es.wikipedia.org/wiki/Ru%C4%91er_Bo%C5%A1kovi%C4%87))

Su profunda influencia en el mundo científico «puede rastrearse sin dificultad en Albert Einstein (1879-1955), creador de la teoría general de la relatividad; Werner Karl Heisenberg (1901-1976), ideólogo de la teoría de los protones y neutrones como únicos componentes de la estructura del átomo; Joseph John Thomson (1856-1940), descubridor de la carga eléctrica de los electrones y protones y la teoría de los cuantos; Niels Henrik Bohr (1885-1962), quien explicó por primera vez la estructura del átomo y la radiación que producen y Bertrand Russell (1872-1970), estudioso de las matemáticas y de las relaciones de la filosofía con la física moderna, entre otros destacados hombres de ciencia» ((http://todolocreadoanteshasidopensado.blogspot.com.co/2011/03/rogelio-jose-boscovich-el-gran.html))

Su vida como jesuita fue dedicada principalmente a la Academia. Se puede decir que es un grande entre la comunidad científica, aunque no tan valorado como sus investigaciones ameritan. La razón de ser de este “olvido” tiene como parte causal en el contexto histórico en el que le tocó vivir, que incluyó la supresión de los Jesuitas, ordenada por el Papa Clemente V en 1773. A pesar de esto, no se replegó en su propia situación de dificultad, sino que continúo perseverando en la entrega de los dones que Dios le había regalado al servicio del desarrollo científico. Incluso se dice que parte de sus observaciones astronómicas se deben a que sufría episodios depresivos, que lo movían en las noches a observar el universo.

Sus investigaciones abarcan desde la geodesia hasta la astronomía, pasando por el cálculo infinitesimal y la arqueología.

Es tanta su influencia en el mundo científico que varias calles en Italia tienen su nombre, un cráter de la luna también fue bautizado con su nombre, e incluso existe un monumento en su honor en los jardines del Instituto Atómico de Zagreb.

En Bošković encontramos un sacerdote y un ser humano, que probó las dificultades de la vida, comenzando por su propio mundo interior, pero para quien nada fue obstáculo para entregar los dones recibidos de Dios y hacerlos multiplicar, dejando un gran legado para el desarrollo científico de la humanidad.

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