La cinta sueca ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes 2017 resulta difícil y compleja. ¿Por qué? Básicamente, porque es una película que, sin hacer concesiones, es tremendamente perturbadora y por ello resulta cautivante.

Christian -Claes Bang- es director del Museo de arte contemporáneo y mientras prepara “The Square”, una especial propuesta valórica de una artista Argentina, debe hacerse cargo de un video promocional diseñado por la agencia a cargo de la difusión mediática que provoca una reacción de tremenda incomodidad en quienes lo ven, ya viralizado en Internet. No obstante aquello, circunscribir el relato solo a este escenario sería injusto y limitado. La cinta está conformada por muchas situaciones particulares que, filmadas en unidad y continuidad, son una verdadera exposición audiovisual moderna.

En el análisis, una clave podría estar en el cuadro inicial. Se trata de una entrevista a Cristian realizada por una periodista que intenta despejar algunos confusos conceptos. La respuesta del director es aún más compleja y difusa, sin embargo hay un trasfondo que es importante. Se trata de ¿qué es lo que podríamos denominar arte? Y, claro, no hay una respuesta única, menos si se trata de arte en nuestro mundo contemporáneo, donde las “instalaciones” o “performances” juegan un rol único, particular y en ocasiones bastante contradictorio.

La cinta se nutre de variados criterios. Habla de lo objetivo y lo subjetivo. Enfrenta la censura y la libertad. Contrapone lo absurdo a lo genial y lo práctico a lo creativo. La imaginación del guionista y director Ruben Östlund es expresiva. Entre los variados retratos asistimos al robo de la billetera y celular de Cristian y su extraña reacción. Observamos sus relaciones profesionales, la oculta soledad en que vive y un “affaire interesado”. Presenciamos la relación de Cristian con sus dos hijas en un fin de semana en que él está a cargo de su cuidado. Vemos una brutal “intervención en una Cena de Gala donde un humano-gorila parece trasgredir todo límite aceptable. Caminamos entre el macromundo y el micromundo, desde las súper estructuras sociales a la esencia misma de la persona, en un viaje lleno de impresiones, exaltaciones e incomodidades.

Esta película posee múltiples capas, aun siendo principalmente una cinta lineal, pues el grado de profundidad lo entrega subjetivamente quien la está presenciando. Esto la hace más interesante de analizar que de apreciarla durante la propia exhibición. Y acá hay vasos comunicantes con otras expresiones artísticas como la pintura, la escultura, la escritura y la música por mencionar solo algunas. Recuerdo un ejemplo emblemático de una obra contemporánea para piano. La “performance” consistía en abrir la tapa del piano por un tiempo predefinido y así exponerlo a quienes participaran de esta experiencia. La discusión de si aquello era una obra musical o no, es algo que hasta la fecha tiene admiradores y detractores. A propósito de su música, hay una relación particular con “Cuadros de una exposición” de Modest Músorgski. En dicha obra, un tema central nos permite pasar de una sala a otra en la exposición. En la cinta, este papel podría asimilarse a la reiteración del “Ave Maria” (Bach/Gounod) en versión de Bobby McFerrin y Yo-Yo Ma. Conmueve y cautiva en las ocasiones que acompaña las imágenes, y pasa, en más de una ocasión, a ser también protagonista del cuadro plástico.

“The Square” posee el encanto de su filmación y la incomodidad de su interpelación. Provocativa y tal vez políticamente incorrecta, transcurre en esa incertidumbre propia de las obras inclasificables con una primera lectura. Y en ello, considero, está su mayor valor. No se trata de cualquier transgresión -y aquí adelanto un juicio- sino de la manera como se lleva a cabo dicha transgresión. Ruben Östlund responde a esa delicada ecuación entre fondo y forma que se hace real como expresión artística. Podemos observarla vacía, solo una forma sin demasiado contenido. O por el contrario, podemos descubrir en sus entrañas aquello que cimienta valores y cuestionamientos profundos. No hay una sola mirada y en eso la película es perfecta, porque nos hace transitar entre la profundidad y la levedad en un viaje que también depende de nuestro grado de apertura a todos estos provocativos e incómodos estímulos.

Ficha técnica

Título original: The Square

Año: 2017

Duración: 142 minutos

País: Suecia

Productora: Plattform Produktion / ARTE France Cinéma / Coproduction Office

Género: Drama

Guión: Ruben Östlund

Fotografía: Fredrik Wenzel

Reparto: Claes Bang, Elisabeth Moss, Dominic West, Terry Notary, Christopher Læssø, Marina Schiptjenko, Elijandro Edouard, Daniel Hallberg, Martin Sööder, Linda Anborg, Emelie Beckius, Peter Diaz, Sarah Giercksky, Jan Lindwall

Director: Ruben Östlund

Carlos Correa

Carlos Correa es Intérprete Musical mención violín de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Director de Orquesta. Además es Secretario del Círculo de Críticos de Arte de ChileComo miembro de SIGNIS Chile, escribe sus comentarios en www.signis.cl y también en su blog personal http://blog.carloscorrea.cl. En la actualidad es WebMánager del portal www.iglesia.cl y reside en Santiago de Chile.
Twitter: @carloscorrea

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