copa2015Para nadie es un misterio la enorme expectativa que se da ante este nueva Copa América; no tengo recuerdo de una Copa que haya despertado tanta pasión como esta que está comenzando.

Este revuelo por el campeonato continental de fútbol me llevó a preguntarme qué tiene de especial esta copa que tanto interés mediático está causando, y la respuesta que más se adecua a la realidad es la cantidad de figuras que asistirán a esta fiesta del futbol sudamericano; no puede ser indiferentes ante la talla de jugadores como Messi, Neymar, Cavani, Rodríguez, incluso para deleite de afición local las figuras de Sánchez, Vidal y Bravo que llegan en un nivel superlativo, que estarán por casi un mes jugando a su máximo nivel en los pastos sudamericanos, cosa a la que por lo general no nos tienen acostumbrados.

Es por esto mismo que me parece importante relacionar este fenómeno con una pregunta que no puede ser indiferente para nadie: ¿Qué hacer con los talentos que Dios nos regala?

Recuerdo hace un tiempo atrás un diálogo con un amigo que se dedica profesionalmente a un deporte, que me decía que al tomar la decisión de dedicarse por completo a este deporte descubría cómo Dios lo llamaba a desplegar sus talentos en el deporte al que se estaba dedicando, y eso lo hacía aún más responsable de lo que hiciera en este deporte; era consciente de que no solo debía conseguir resultados, sino que debía ser un ejemplo dentro y fuera de la cancha. La verdad es que estas palabras me llamaron profundamente la atención, ya que uno no esperaría una reflexión así de una persona que se debe ganar la vida por medio del deporte.

Frente a esta reflexión no puedo dejar de pensar en esta copa América que como ya se dijo tiene talento como para regalar al mundo: las mejores figuras del mundo vuelven a jugar a sus tierras a deleitar a los fanáticos con sus jugadas, donde cada país estará pendiente de lo que sus representantes hagan en la cancha y –por qué no decirlo– fuera de ella.

Esta atención que provoca en millones de fanáticos, es sin duda una responsabilidad que las estrellas del futbol deben asumir; no basta con desplegar sus talentos de manera displicente y sin pasión, ya que es traicionarse no solo a ellos mismos, sino también a miles de seguidores. Aquel que posee un talento particular como estos futbolistas tienen la responsabilidad de hacer fructificar ese talento por medio del esfuerzo, el trabajo, el sacrificio y entregando en cada momento al máximo de sus capacidades, con la conciencia de que estos talentos les han sido dados y en sus manos está el poner el máximo de esas capacidades y posibilidades para que este talento se multiplique.

No es menor esta responsabilidad que ya se hace presente en el Evangelio en la parábola de los talentos: no importa qué talento o cuántos talentos se han recibido, se trata de dar al máximo con lo que se nos ha encomendado.

El deporte es una escuela de valores, ya que son los talentos más visibles, aquellos talentos físicos que llevan a que los hombres se desplieguen y se muestren de manera tangible a los demás. Estos talentos al igual que muchos otros que tal vez no son tan lujosos, son dones de Dios para cada uno de los deportistas, y por eso mismo no pueden ser indiferentes; es necesario dar gloria a Dios por medio de esos dones y como muchos de los jugadores que jugaran la copa América, deben poner al máximo esos talentos al servicio de Dios y de los demás. Están llamados a entrenar con sacrificio y disciplina para que luego pongan el máximo de sus capacidades en los partidos.

[pullquote]La sana competencia es dar el máximo de cada uno, tratar de ser el mejor, y ganar la copa; en el deporte no se puede caer en la mediocridad ya que de hacerlo jamás se van a alcanzar las metas propuestas. Ahora bien, estas metas y estos triunfos deben ser alcanzados por medio del juego limpio, desplegando al máximo los talentos individuales y colectivos, pero jamás a través del juego sucio, la trampa, etc.[/pullquote]

Es una tristeza ver como la copa América se ve manchada por los últimos escándalos de la FIFA, pero al mismo tiempo veo todo esto con esperanza ya que serán los jugadores, los verdaderos actores de esta fiesta, quienes deben demostrar que el deporte se juega en la cancha y no en las oficinas.

Que esta copa sea un testimonio de lo que es el deporte, de la entrega, la amistad, el respeto, la generosidad y que gane Chile… perdón, el mejor (jejeje).

© 2015 – Luis Germán Edwards para el Centro de Estudios Católicos – CEC

 

Luis Germán Edwards

Luis Germán reside en Santiago de Chile.

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