Hay muchas mamás y papás que se me han acercado a preguntarme: “¿cómo hago para que mi hijo pequeño se porte bien en la Misa?”

Bueno, acá voy a tratar de dar algunos consejitos para que ese momento familiar y con Dios no sea un caos.

Primer consejo, muchas veces los papás no estamos muy contentos cuando vamos a una Misa de niños porque la homilía está dirigida a los niños y sentimos que nosotros no aprendemos o es muy infantil, sin embargo, hay alternativas a ese tipo de Misas. Hay Misas familiares donde van niños y hay padres que están mucho más tolerantes al ruido y el movimiento de los pequeños.

Otro consejo que les puedo dar, es entender que nuestros hijos no son adultos y 45 minutos o una hora es bastante tiempo para pretender que estén quietísimos, por eso, si se mueven un poquito, no tiene nada de malo. Eso sí, hay que enseñarles a estar en silencio y que la Iglesia y la Misa no es un espacio para jugar, por eso no les llevemos carritos, muñequitas, ni nada de eso, porque no estaríamos educándolos en cómo comportarse en la Misa.

Sin embargo, hay que ser un poco flexibles, porque al ser pequeño, no está en su naturaleza quedarse totalmente quietos. Algo que a mí me funciona muy bien, sobre todo cuando mis hijos han sido muy chiquitos, es cargarlos, abrazarlos y besarlos durante la Misa. Ellos sienten que es un momento de amor de parte de sus padres, donde se sienten engreídos, acariciados y muy queridos, eso también, hace que se queden quietos porque los tenemos en brazos y que, al mismo tiempo, relacionen la Misa con un acto de amor.

Finalmente, también he escuchado que me dicen: “no me dejan rezar, no puedo yo estar concentrado/concentrada en la misa”. Bueno, la Misa familiar es Misa familiar, debemos buscar nosotros momentos donde estemos solos en la oración. La Misa no debe ser el único momento de la semana en la cual nosotros nos comunicamos con Dios. Podemos buscar Misas durante la semana donde vayamos solos o diariamente, nuestros espacios individuales en donde oramos y podemos estar mucho más concentrados, sin ningún tipo de ruido.

Lo importante es que nosotros, los padres, seamos conscientes que tenemos que educar a nuestros hijos en el valor de lo que es la Misa, en eso que sucede ahí y que en ningún otro lugar pasa, la Eucaristía.

Paciencia y buen humor, ellos van a ir aprendiendo, entendamos que son pequeños y tienen su propio proceso, sin embargo, eso no debe impedirnos ir todos juntos a celebrar y a dar gracias cada domingo.

© 2017 – Giuliana Caccia Arana para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Giuliana Caccia Arana

Giuliana está casada y tiene dos hijos. Comunicadora social (Universidad de Lima) y Master en Matrimonio y Familia (Universidad de Navarra, España), es creadora de La Mamá Oca y autora del libro “Educación en serio. Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan” (Ed. Planeta/Sello Diana). También es Directora del área de Familia del CEC.

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