Me escribió una amiga por Facebook que pidió no decir su nombre, con una pregunta que tal vez todos nos hemos hecho más de alguna vez: ¿Cómo puedo distinguir que viene del demonio y que viene de Dios? ¿Te ha pasado que, a veces, tienes un angelito por acá que te dice las cosas buenas que tienes que hacer y un angelito, no tan bueno, que te dice las cosas malas que deberías hacer? Eso es lo que se llama el discernimiento de espíritus. De una forma muy reducida voy a tratar de explicarte los conceptos fundamentales para ayudarte en tu discernimiento espiritual.

Dependiendo de los autores espirituales de su época, de la escuela de espiritualidad a la que hayan pertenecido y muchos otros factores, tienen distintas explicaciones y visiones sobre lo que es el discernimiento espiritual. Yo te voy a compartir cómo enfoco yo el tema y tal vez te pueda ayudar.

Yo distingo entre cuatro orígenes que pueden tener esos espíritus, esos pensamientos, esas cosas que influyen en nosotros.

El primero, es del mundo. Cuando me refiero al mundo, me refiero a todo lo que está afuera de mí y que no es un ser espiritual. Por ejemplo, yo puedo ir caminando por la calle, ver una revista en un kiosko, puedo ver una propaganda en la televisión o alguien puede venir y comentarme algo e influenciarme de alguna u otra manera. Recuerda, el mundo todo lo que está afuera de mí puede ser bueno o malo. Ese mundo que se refiere a San Pablo que es el mundo que ejerce una fuerza negativa en mí, lo mundano.

El segundo, es de mí mismo. Cuando me refiero a lo que viene de mí hay que tomar dos aspectos que son importantes. Por un lado, puede ser lo que se refería San Pablo al decir: “El hombre viejo” o, como dirán ellas, “la mujer vieja”, que es todo lo negativo que hay en mí, la influencia del pecado en mí. Pero también puede ser todo lo positivo que hay en mí, todas aquellas virtudes, capacidades, dones espirituales, mi forma de ser, todo lo que Dios me ha regalado para que yo sea feliz. Si es que yo no me conozco a mí mismo, difícilmente voy a saber si alguna cosa que hay en mi cabeza viene de mí o no.

El tercero, es del demonio. Me refiero si a ese ser espiritual que es enemigo de Dios y de todos los que siguen a Dios que sí existe, ¡sí!, ¡existe! Te recomiendo leer el libro del Génesis en el capítulo 3 donde Adán y Eva son tentados por la serpiente antigua, por el demonio. Cómo funciona la tentación del demonio está muy bien descrito ahí y de alguna u otra manera, eso se repite en cada vez que somos tentados. Por lo tanto, una de sus características fundamentales es que te opongas a Dios, el que te opongas a lo que Dios pide, el que te opongas a lo que Dios enseña. Cuando vemos que Jesús fue tentado por el demonio nos damos cuenta que el Señor respondía con la misma Palabra de Dios. Por eso es muy importante que tú prendas esa luz interior de su Palabra y sepas si es que alguna idea se está oponiendo directamente a alguna enseñanza de Jesús…si no…ya sabemos de dónde puede estar viniendo.

Y el cuarto, es de Dios. Cuando el Señor nos habla de la figura del Buen Pastor nos dice que las ovejas escuchan su voz y la reconocen. Por eso si tú no estás habituado a escuchar la palabra de Dios, si no estás habituado a escuchar su voz, ¿cómo la vas a reconocer en una idea? ¿En un signo? ¿En un gesto que una persona tenga por tí? Conocer su voz, recuerda esto, habituarte a su voz ¿Te ha pasado a veces que alguien te llama por teléfono y sin saber el número tú ya sabes quien es porque reconoces su voz? Lo mismo tiene que pasar con Dios. Si es que tú estás habituado a escucharlo en la Santa Misa cuando se proclama su Palabra, si lees diariamente los Evangelios, si es que revisas los distintos pasajes de la Escritura y, en el fondo, tienes una vida de oración. Te aseguro que cuando suene Su Voz, tú la vas a reconocer, porque lo conoces a Él.

Por eso es muy importante para este discernimiento espiritual que tú consideres dos cosas fundamentales, que para mí son el resumen de todo: En primer lugar, conócete a tí mismo, conócete  a tí misma. Gasta tiempo conociéndote, no te vas arrepentir. Si es que no te conoces bien, no vas a poder discernir ni obrar bien; Y en segundo lugar, conoce a Dios.  Conócelo a Él, conoce su Palabra, conoce su amor, conoce su misericordia, conoce sus enseñanzas. Si es que lo conoces a Él jamás te vas a equivocar cuando escuches su voz, porque va a ser la voz de Alguien que tú quieres mucho y Alguien que tu sabes que te ama mucho.

¡Que Dios te bendiga! espero haberte ayudado con este blog y te invitamos a visitar los otros videos que estamos haciendo.

© 2017 – P. Sebastián Correa Ehlers para el Centro de Estudios Católicos – CEC

P. Sebastián Correa Ehlers

El P. Sebastián nació en Santiago de Chile en 1982. Desde muy joven se dedicó a la pintura y a la fotografía, habiendo realizado exposiciones de su trabajo en Perú y Chile. Ha publicado dos libros: “El Espíritu del Lugar. Naturaleza y arquitectura en Arequipa”, estudio fotográfico sobre la arquitectura y cultura de algunos lugares del Perú; y “Suyajruna”, que contiene el testimonio fotográfico y periodístico de 10 artistas populares del Perú, sobre sus orígenes, sus tradiciones, su arte y su religiosidad.
Realizó estudios de arquitectura en la Universidad de Chile, y de filosofía y teología en la facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima.
En la actualidad es capellán de la Universidad Gabriela Mistral, miembro del Consejo Directivo de la Fundación CRECE CHILE y director general del Centro de Estudios Católicos CEC.

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