Así como un virus va debilitando el organismo, así la desconfianza va debilitando los fundamentos de una organización. Resulta nefasto un ambiente de trabajo en el que estemos más preocupados en cuidarnos las espaldas; esto lleva a dudar de las intenciones de las personas de la misma organización. Si alguien se acerca, por ejemplo, a opinar sobre nuestra área o lo que hacemos, creemos que nos quieren hacer daño u ocupar nuestro puesto de trabajo.

Cuando estamos centrados en nuestros intereses particulares, nos aprovecharnos del otro o somos indiferente a las necesidades del entorno, entonces perdemos todos. Por ello, es necesario plantear un dinamismo constructivo, de cooperación mutua, de sociedades sinérgicas, identificando las potencialidades individuales y cómo éstas se complementan entre sí, donde las áreas de trabajo apunten a una misma dirección. De esta forma el triunfo de uno es el de todos.

Un estilo de trabajo basado en el compromiso promueve un ambiente de cooperación en el que los miembros de la organización están centrados en apoyarse entre sí. La transparencia y el respeto en la comunicación permite disminuir las barreras o desconfianzas entre sus miembros, e incluso corregir lo que deba de ser resuelto sin agredir ni afectar al otro.

[pullquote]Dicho estilo de liderazgo debe volverse cultura de tal forma que las personas que encarnen dicho ideal sean valoradas y recompensadas por dedicar tiempo y energía a capacitar y desarrollar al personal de la organización. Una manera concreta de plasmar el ambiente de cooperación es que el sistema de evaluación premie no sólo los logros individuales o de un área específica, sino su aporte a las demás áreas y al objetivo común de la organización.[/pullquote]

Sólo así se irá avanzando en la generación de una cultura colaborativa en el que los miembros de la organización estén más centrados en dar que en recibir; en enseñar que en proteger; en desarrollar que en regatear; en impulsar que en detener. De esta forma se canalizará la energía construyendo un ambiente positivo y de unión que beneficie a todos.

© 2015 – Carlos Muñoz Gallardo para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Carlos Muñoz Gallardo

Carlos nació en Santiago de Guayaquil (Ecuador) en el año 1971. Estudió Ingeniería Industrial en el Georgia Institute of Technology, Finanzas y Psicología en la George Washington University, y realizó estudios en Negocios Internacionales en Oxford University.
Ha trabajado durante muchos años en temas de promoción solidaria, a través de la Fundación Acción Solidaria de Ecuador.
Del 2006 al 2008 fue Director de la Promotoría del Instituto de Desarrollo Integral de la Persona; del 2012 al 2014 trabajó en la Dirección del apostolado Provida en la asociación “Opciones Heroicas”; y actualmente es presidente y consultor de Programas de Desarrollo Humano, además de brindar asesorías de responsabilidad social empresarial.

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