Me preguntan: Estoy cansada de tantas compras en Navidad, que si el regalo para la familias, los amigos, que si la decoración de la casa, etc. ¿Cómo hago para encontrarle el verdadero sentido a estas fiestas, si a mi alrededor se vive de una forma superficial?

Creo que la clave está en mantenernos siempre firmes en lo esencial. Sé que lo que te digo es bastante obvio, pero muchas veces perdemos de vista lo esencial por lo accidental, o lo urgente nos hace perder de vista lo importante.

Creo que nos pasa algunas veces en nuestra vida y quizás el riesgo es mayor en este tiempo de Navidad; donde a pesar de toda la actividad hemos de poner todo de nuestra parte para que sea un tiempo fuerte de encuentro con el misterio de Dios hecho Hombre.

Por lo tanto hemos de recordar que la Navidad no la hacen los regalos, ni los adornos, sino que su centro es el Señor Jesús que viene a salvarnos; lo otro se desprende de esto. Recuerda que lo más importante es la preparación espiritual que nos lleva a recordar que el centro de la Navidad es Jesús, de ahí cada uno, en la medida de sus posibilidades, ha de manifestar la alegría de este tiempo armando el pesebre o nacimiento, arreglando su casa, haciendo una cena especial y si es posible algún regalo para los miembros de la familia o amigos cercanos.

Frente al tema de los regalos, estos no son malos, son una muestra del cariño hacia alguien, el mismo Dios nos regala constantemente su gracia y sobre todo han de recordarnos el regalo más grande que nos ha hecho Dios: su Hijo el Señor Jesús. Por lo tanto sería muy bueno que los regalos vayan en consonancia con ello. Pero si estos me llevan a perder de vista qué es lo que estoy celebrando, dejando de lado lo más importante, entonces ahí hay algo que no está bien.

[pullquote]También es una buena ocasión para desprenderme de algo y dárselo a quien lo necesita, no dando simplemente lo que me sobra; o quizás también sería muy bueno donar nuestro tiempo visitando a quienes se sienten solos, o están abandonados; creo que ese regalo sería mucho más agradable a los ojos de Jesús, total es su fiesta y lo que más agrada a Dios es que vivamos el amor con lo más necesitados.[/pullquote]

Por lo tanto si descubres que el activismo, el consumismo o la superficialidad se están apoderando de tu corazón, tienes que poner un freno inmediatamente para no dejarte llevar por aquello que vacía todo de sentido; hay personas que por tanto ajetreo en compras y reuniones, han olvidado cual es la razón por la cual hacen esas cosas; llegan al día de Navidad más impacientes e irritables, molestos, sin Dios en sus corazones, porque han vaciado de sentido su actuar; Incluso algunos atropellados por esta vorágine de activismo y superficialidad dejan de ir a Misa en Navidad, siendo este el momento más importante de este día.

Aprovecho tu pregunta para resaltar algo que es muy triste y es que en ciertas empresas se organizan las cenas o reuniones de “Navidad” y donde, pareciera por el tipo de reuniones, que lo último que se quiere es recordar al Señor Jesús. Estas “reuniones de navidad” distan mucho de ser una celebración navideña; más bien se caracterizan por ser un espacio de inmoralidad, borracheras, y hasta en algunos casos situaciones de infidelidad matrimonial. No estoy generalizando, pero sí llamo la atención porque se dan, y con más frecuencia de lo que pensamos; y como creyentes no podemos ser participes de ellas o cómplices silenciosos.

En el fondo lo que quiero expresar es que si perdemos de vista que Navidad es Jesús, esta fiesta se convertirá en una fiesta de consumo, de reuniones sin sentido, donde el gran desconocido es Jesús. Te puede ayudar aparte de lo ya mencionado: comulgar entre semana, rezar los Advientos en familia, rezar la novena de Navidad, hacer obras de caridad, y sobretodo disponerte en una actitud de oración y de preparación.

También podemos proponernos que en todas las reuniones que tengamos se haga una oración con compromisos que nos ayuden a crecer en nuestro amor al Señor Jesús. No me cansaré de repetir una y otra vez: “no hay navidad sin Jesús”. Recordemos lo que dice el ángel a los pastores: «Os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy en la ciudad de David, n salvador, que es el Cristo Señor» (Lc 2,10-11). Este es el motivo de nuestra alegría, no lo perdamos de vista.

Que Dios te bendiga. Y ¡Feliz Navidad!

© 2014 – P. Enrique Granados Cueto para el Centro de Estudios Católicos – CEC
 
 

P. Enrique Granados Cueto

El P. Enrique pertenece al Sodalicio de Vida Cristiana. En la actualidad reside en Guayaquil (Ecuador).

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