Una visión integral del trabajador debe respetar y promover a la persona en los diversos ámbitos donde se desenvuelve, como es el caso de la vida familiar. La relación existente entre dichos ámbitos es evidente: cuando una persona tiene alguna dificultad familiar esto se verá reflejado en su rendimiento laboral y viceversa. No se trata de que el jefe se vuelva una especie de orientador familiar, sino que sea capaz de entender que cada trabador tiene anhelos y necesidades que deben de ser tomados en cuenta y atendidos.

Es recomendable que la empresa cuente con políticas que favorezcan el desarrollo personal y familiar. Una política apropiada puede ser el limitar los horarios extendidos que afectan el tiempo que las personas pueden destinar a su realidad personal. Un participante de los cursos que brindamos en la consultora Humane expresaba así su frustración: “Yo me casé con la empresa.”

[pullquote]A veces la cultura empresarial es tan exigente que termina invadiendo los espacios personales del trabajador. Es común que con el uso de la tecnología las personas estén permanentemente conectadas con el trabajo en su hogar. Esto resulta nocivo no sólo para la vida personal y familiar, sino que resulta ineficaz para la propia organización pues la persona es más productiva si es capaz de contar con espacios adecuados de descanso y cultivo personal.[/pullquote]

Siendo creativos se pueden integrar con armonía las necesidades personales, familiares y laborales. Muchas empresas han incorporado en su plan de capacitación y desarrollo a los miembros de la familia para llevar un mejor equilibrio entre vida personal, familiar y laboral, aplicando programas que promueven valores y educan en el debido discernimiento de las prioridades. Otro programa de mucha aceptación es el de Desarrollo ocupacional pues permite aliviar las crisis económicas al brindar capacitación para desarrollar emprendimientos familiares y lineamientos para la economía del hogar.

Una cultura organizacional adecuada promueve el desarrollo del trabajador de forma integral, valorando y respetando cada ámbito, entendiendo la relación existente entre ellos, para poder así buscar que la persona pueda vivir la dimensión de encuentro y comunión de una manera más plena.

© 2014 – Carlos Muñoz Gallardo para el Centro de Estudios Católicos – CEC
 
 

Carlos Muñoz Gallardo

Carlos nació en Santiago de Guayaquil (Ecuador) en el año 1971. Estudió Ingeniería Industrial en el Georgia Institute of Technology, Finanzas y Psicología en la George Washington University, y realizó estudios en Negocios Internacionales en Oxford University.
Ha trabajado durante muchos años en temas de promoción solidaria, a través de la Fundación Acción Solidaria de Ecuador.
Del 2006 al 2008 fue Director de la Promotoría del Instituto de Desarrollo Integral de la Persona; del 2012 al 2014 trabajó en la Dirección del apostolado Provida en la asociación “Opciones Heroicas”; y actualmente es presidente y consultor de Programas de Desarrollo Humano, además de brindar asesorías de responsabilidad social empresarial.

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