CChorizontal-03Un político colombiano comentaba en el último congreso de “¿Hacia dónde va Colombia?” la dificultad de dirigir y de hacer viable nuestro país. El tema del congreso giró alrededor del tema “Una educación para la paz”. En un país con profundas heridas a causa de la violencia, con una gran desconfianza en sus clases dirigentes, y con lacras sociales de corrupción, narcotráfico y terrorismo, entre otras, la esperanza de la justicia y la paz parece más bien una utopía frente a la cual sólo nos queda resignación, y como decía el Papa Francisco hace poco, terminar viviendo una vida autorreferencial, centrada en nosotros mismos, seguros en nuestras burbujas de confort y hedonismo.

Hace 50 años el Papa Juan XXIII escribió la Pacem in terris, frente a la cual Juan Pablo II exhortaba: “La verdad será fundamento de la paz cuando cada individuo tome consciencia rectamente, más que de los propios derechos, también de los propios deberes con los otros. La justicia edificará la paz cuando cada uno respete concretamente los derechos ajenos y se esfuerce por cumplir plenamente los mismos deberes con los demás. El amor será fermento de paz, cuando la gente sienta las necesidades de los otros como propias y comparta con ellos lo que posee, empezando por los valores del espíritu. Finalmente, la libertad alimentará la paz y la hará fructificar cuando, en la elección de los medios para alcanzarla, los individuos se guíen por la razón y asuman con valentía la responsabilidad de las propias acciones”.

Hoy soy testigo de la esperanza qué traen estas palabras cuando son asumidas con valentía y generosidad. De algún modo, puedo ver plasmadas las promesas que hablaba Juan Pablo II.

colombiacreceDigo soy testigo, porque he podido constatar con profunda admiración que en Bogotá, 100 voluntarios entre universitarios y profesionales, educan y acompañan a cientos de adultos de zonas marginales que no pudieron acceder a la educación básica. Estos voluntarios ejercen su libertad con valentía, donando su tiempo y capacidades, amando en el ejercicio de la enseñanza, a aquellos que viven la pobreza de la educación, encontrando una segunda oportunidad donde no sólo aparecen nuevas oportunidades en sus vidas, sino también recuperan una dignidad y autoestima que para muchos era cosa perdida. Estos voluntarios, con la constancia en el esfuerzo, han permitido que un gran número de adultos puedan ser bachilleres.

Veo, pues, un gran testimonio, veo que en Colombia si hay esperanza, y que con esfuerzos como los que hace “Colombia Crece” –que es el nombre de esta iniciativa– en este país si es posible construir la civilización del amor.

Les comparto algunas líneas básicas sobre esta gran iniciativa.

¿Qué es ColombiaCrece?

ColombiaCrece es una comunidad educacional perteneciente al Movimiento de Vida Cristiana que desde los valores católicos busca promover el crecimiento integral de las personas para el fortalecimiento de la familia a través de la generación de proyectos educativos en sectores de escasos recursos.

¿Qué hacemos?

Ofrecemos educación gratuita a adultos de escasos recursos económicos en tres sedes, Codito, Prado y Tibabuyes, ubicadas en instituciones educativas públicas que nos ofrecen sus instalaciones para que nuestros profesores dicten clases todos los sábados.

IMG_3131¿Cómo funciona?

Cada curso en ColombiaCrece dura un semestre que se divide en dos ciclos de 9 jornadas cada uno que empiezan a la 7:30am y terminan a la 1:00pm

Un semestre equivale a un año escolar, siendo así, alfabetización (nivel 1,2 y 3) se cursa en año y medio, primaria en un año (4° y 5°) y bachillerato en tres años (6°, 7°, 8°, 9°, 10° y 11°)

La certificación de estudios al aprobar cada grado se le da a los estudiantes en convenio con FUNDEICUN (Fundación para el desarrollo integral de Cundinamarca).

© 2013 – Alberto Posada Sierra para el Centro de Estudios Católicos – CEC
 
 

Alberto Posada Sierra

No contamos con información biográfica en este momento.

View all posts

Add comment

Deja un comentario