Los medios de comunicación han sorprendido al mundo con sus recientes noticias acerca de los resultados positivos de una investigación realizada en Oregon (EE.UU.), que abriría las puertas a la clonación en seres humanos. ¿Qué es realmente lo que se ha demostrado? ¿Qué implicancias tiene esta novedad?

La Investigación

El pasado 15 de mayo la revista científica “Cell” publicó un estudio realizado por un equipo de científicos liderados por el doctor Shoukhrat Mitalipov, quien en 2007 había logrado la conversión de células de piel de mono en células madre. La investigación denominada “Human Embryonic Stem Cells Derived by Somatic Cell Nuclear Transfer” ((Ver el artículo completo en http://www.cell.com/abstract/S0092-8674%2813%2900571-0)) (Células estaminales embrionarias humanas derivadas de la transferencia nuclear de una célula somática) consiste en el trasplante del núcleo de un fibroblasto proveniente del tejido de la piel de un adulto –que contiene el material genético de un individuo– a un óvulo al cual se le ha retirado su material genético. El óvulo no fertilizado se desarrolla y eventualmente produce células madre.

Este procedimiento es conocido desde hace varios años y fue el medio por el que pudo clonarse la famosa oveja “Dolly”. Posteriormente, se han clonado muchas otras especies animales, y en humanos se venían llevando a cabo experimentaciones sin lograr resultados como ante el cual estamos ahora.

La finalidad de la investigación, dicen los autores, es lograr la obtención de células madre que potencialmente puedan convertirse en células especializadas de diferentes tejidos humanos, que puedan sustituir las células dañadas en enfermedades degenerativas e irreversibles, y conseguir el tratamiento del Parkinson, la esclerosis múltiple, la diabetes, las enfermedades cardiacas y las lesiones de la médula espinal, entre otras.

Los científicos no han considerado la clonación de seres humanos como han hecho con Dolly y otros. Ellos piensan que “hay algo en el proceso de manipulación que hace imposible un embarazo exitoso y, por eso, asumimos que está técnica no podría ser utilizada para producir clones humanos, como probablemente crean algunos”, afirma Mitalipov.

Sin embargo, es un primer logro en humanos en la línea investigativa que había dado resultados con animales. ¿No será que este paso es la antesala para la gama de posibilidades que se empiezan a vislumbrar?

La clonación: algunas consideraciones éticas

Al encontrarnos en este caso con una clonación celular que se ha denominado “terapéutica” –por los fines que pretende– vale la pena atender a algunas interrogantes: ¿qué es la clonación? ¿Qué consideraciones éticas hay que tener a la hora de aproximarnos a este tema?

La palabra “clonación” significa “división o aislamiento”. Consiste en un procedimiento de reproducción asexual mediante el cual se obtiene un «conjunto de células u organismos genéticamente idénticos, originado a partir de una única célula u organismo o por división artificial de estados embrionarios iniciales» ((Diccionario de la Real Academia Española. En: http://lema.rae.es/drae/?val=clonaci%C3%B3n)).

Hay dos maneras de producir la clonación: La primera es a partir de cada una de las células totipotenciales que posee el cigoto, es decir el nuevo ser fruto de una fecundación en sus etapas iniciales se divide en células con capacidad de engendrar nuevos seres humanos.

La otra opción corresponde a la descrita por la presente investigación, es decir tomar el núcleo de una célula madura y depositarla dentro del óvulo materno, al que previamente se le ha extraído su propio núcleo. De esta manera, el núcleo de la célula madura «ordenará» a la célula primitiva la formación de un embrión que será depositado en el útero de la madre.

Es importante recordar que las células madre también se han logrado obtener a partir de células madre adultas, sin involucrar embriones y sin ninguna objeción ética. En el 2012, se premiaba a Yamanaka con el premio Nobel por los resultados de esta experimentación.

[pullquote]Al estar ante una técnica científica que involucra la experimentación humana, la clonación requiere una reflexión y algunas consideraciones éticas que ordenen el recto obrar. Porque no todo lo que es posible científicamente, es posible y válido ética y moralmente hablando.[/pullquote]

La clonación de seres humanos conlleva a reflexiones desde la bioética que demuestran que este procedimiento no es viable; entre las principales argumentaciones se encuentran: ((Ver en “Las Células estaminales y el embrión humano”. Ráez, Luis. Instrucción “Donum Vitae” 22/2/1987. Congregación para la Doctrina de la Fe.))

  • La lógica de la producción industrial, en la que los embriones son tratados en muchas ocasiones como “productos”, que se valoran por su capacidad de proporcionar células y tejidos que se necesitan, o que se desechan cuando ya no tienen utilidad. En este punto se podría contra-argumentar al rescatar el fin de carácter humanitario, de poder salvar vidas que están en peligro ante enfermedades graves (como es el caso de este estudio); sin embargo, no hay ningún fin que justifique medios que atenten contra la vida del ser humano.
  • La instrumentalización de la mujer, en calidad de ser una “prestadora” o “donadora” de óvulos.
  • La distorsión en las relaciones de paternidad y filiación: la naturaleza de estas relaciones se conciben desde una perspectiva artificialmente constituida.
  • La disposición de la vida y de la dignidad de los seres humanos queda en manos de los productores, los vendedores y/o los compradores.
  • La despersonalización de la procreación, que se desliga de la naturaleza del acto conyugal y de un vínculo de amor.

Las reacciones

Luego de salir a la luz pública los resultados de esta experimentación son varios los que se han pronunciado al respecto.

Felipe Prósper, experto en terapia celular de la Universidad de Navarra, sostiene que este procedimiento “abre una puerta peligrosa”, pues se ha dado el primer paso para clonar seres humanos. Además recuerda que “podemos obtener células para autotrasplante a partir de células estaminales adultas sin problemas éticos”.

El doctor José María Simón Castellví, presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas, pidió ante todo prudencia, argumentando que en el caso de esta investigación «aún no hay una prueba experimental de que se active todo el genoma y de que ahí haya realmente un ser humano. Ante la duda de que esto suceda, lo ético es abstenerse, no jugar con ello, porque es arriesgarse a jugar con un posible ser humano».

El Cardenal Sean O’Malley, responsable del Comité Provida de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, destacó que la técnica «va en contra de la dignidad de las personas porque trata a los seres humanos como productos fabricados a fin de satisfacer los deseos de la gente»; por otro lado advirtió que «un avance técnico en la clonación humana no es el progreso de la humanidad, sino todo lo contrario». Esta postura hace pensar a muchos que la Iglesia es enemiga del avance científico, que no comprende la importancia y los beneficios que proporciona la ciencia para la humanidad.

Sin embargo, la posición de la Iglesia nunca ha sido la de poner trabas a la ciencia, sino que constantemente hace un llamado a la reflexión y a la prudencia, teniendo especial cuidado de los valores fundamentales como la vida y la dignidad del hombre. En este sentido la Donum Vitae establece que la investigación tiene unos límites: «La investigación científica, fundamental y aplicada, constituye una expresión significativa del señorío del hombre sobre la creación. Preciosos recursos del hombre cuando se ponen a su servicio y promueven su desarrollo integral en beneficio de todos, la ciencia y la técnica no pueden indicar por sí solas el sentido de la existencia y del progreso humano. Por estar ordenadas al hombre, en el que tienen su origen y su incremento, reciben de la persona y de sus valores morales la dirección de su finalidad y la conciencia de sus límites». ((Instrucción Donum Vitae. 2. En: http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/documents/rc_con_cfaith_doc_19870222_respect-for-human-life_sp.html))

Conclusión

[pullquote]Ante el novedoso acontecimiento hay muchas inquietudes todavía por resolver; por ejemplo: ¿Cómo se llevará a cabo la aplicación de estos resultados? ¿Qué paso seguirá ahora, cuando se ha dejado una nueva puerta abierta y una posibilidad a la clonación? ¿No habrá otra manera de llegar a los mismos resultados que no implique un riesgo al ser humano? Por eso ante un descubrimiento como este hay que tener un juicio crítico y no necesariamente aceptar como válido todo bajo el criterio de “todo lo nuevo es sinónimo de progreso”.[/pullquote]

Las palabras de Juan Pablo II a George Bush continúan vigentes y siguen siendo una exhortación al pueblo estadounidense y a la comunidad científica mundial a comprometerse con un desarrollo que tenga presente la dignidad de toda vida humana: «Una sociedad libre y virtuosa, como aspira a ser Estados Unidos, debe rechazar las prácticas que desvalorizan y violan la vida humana en cada una de sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural. Al defender el derecho a la vida, con la ley y con una vibrante cultura de la vida, Estados Unidos puede mostrar al mundo el camino hacia un futuro verdaderamente humano, en el que el hombre sea el dueño, y no el producto, de su tecnología». ((Audiencia del papa Juan Pablo II a George W Bush (23 de julio de 2001). En: http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/speeches/2001/july/documents/hf_jp-ii_spe_20010723_president-bush_sp.html))

© 2013 – Álvaro Díaz Díaz para el Centro de Estudios Católicos – CEC

 

Álvaro Díaz Díaz

Álvaro es miembro del Sodalicio de Vida Cristiana, es colombiano y médico de profesión; Actualmente está realizando una especialización en Medicina Interna. Tiene interés en el área de cuidado paliativo.

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