Si le preguntamos a un padre o a una madre qué es lo que realmente quieren para sus hijos, definitivamente la gran mayoría va a responder: “Que sean felices”.

Sin embargo, nosotros los padres, ¿sabemos exactamente qué es la felicidad?

Definitivamente, una buena vida tiene que ver con colmar todos los aspectos económicos y materiales y hoy eso es muy importante, sobre todo porque la sociedad de consumo y el materialismo nos impone que nuestros hijos tengan todo eso resuelto.

La pregunta es si la felicidad está en darles una buena vida o una vida buena. Sí, puede sonar igual pero no es lo mismo.

Tenemos más de un caso de personas conocidas y públicas que tuvieron todo a los ojos del mundo y que terminaron, inclusive, cometiendo suicidio.

Eso es una muestra clara que, efectivamente, tener una buena vida no necesariamente garantiza la felicidad.

Entonces, ¿de qué tenemos que preocuparnos los padres?

La vida buena no necesariamente desprecia o excluye un éxito académico o económico. Sin embargo, debe priorizar crecer en virtudes, en generosidad, en bondad, en servicio, en solidaridad y sobre todo, en amor.

Si nosotros los padres nos centramos únicamente en satisfacer todos los caprichos de nuestros hijos y todas sus necesidades materiales, no los estamos ayudando.

Tenemos que centrarnos, insisto, también en la dimensión espiritual, esto es su encuentro con Dios y con el prójimo.

Debemos enseñarles a nuestros hijos a integrar todos los aspectos de la vida, la familia, el estudio, el trabajo, los amigos, las aficiones. Todo les va a hacer bien a nuestros hijos, siempre y cuando cada uno de estos elementos estén integrados armónicamente en su vida.

Pero, ¿dónde y cómo les podemos enseñar a nuestros hijos a alcanzar la verdadera felicidad?

Pensemos un poco: si la familia es la principal escuela para educar a nuestros hijos  y es ahí donde aprenden del amor, es en la familia donde ellos van a aprender a ser realmente felices.

¿Qué herramientas usar? La más potente: el ejemplo. Si nosotros somos padres felices y sabemos vivir una vida buena y no solamente una buena vida, ellos tendrán la mejor escuela. No hay que recurrir a ningún libro, ni a ninguna conferencia magistral.

© 2017 – Giuliana Caccia Arana para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Giuliana Caccia Arana

Giuliana está casada y tiene dos hijos. Comunicadora social (Universidad de Lima) y Master en Matrimonio y Familia (Universidad de Navarra, España), es creadora de La Mamá Oca y autora del libro “Educación en serio. Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan” (Ed. Planeta/Sello Diana). También es Directora del área de Familia del CEC.

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