blue-bloods-on-cbsBlue Bloods en una serie de televisión envuelta en un misterio. Lo evidenciaba a modo de broma un crítico de televisión afirmando que probablemente los ejecutivos de la CBS, la cadena televisiva que transmite esta serie, no se habían percatado de su existencia. La razón es muy sencilla: Blue Bloods, cuya tercera temporada ya ha sido confirmada, es una producción que ha tomado como nota distintiva transmitir una serie de valores hoy aparentemente olvidados en el mundo del cine y la televisión.

 La trama gira en torno a la familia Reagan. ¿Qué hay de especial en ella? Sus miembros son casi todos policías en la ciudad de Nueva York. Lo es el padre, Frank (interpretado por Tom Selleck) comisionado de la policía, así como dos de sus hijos, Danny (Donnie Wahlberg) y Jamie (Will Estes). El primero es un detective duro e impulsivo, casado y con dos hijos, mientras que el segundo es un policía novato, quien abandonó un brillante futuro como abogado graduado de Harvard para ingresar a la fuerza policial.

 Completan la familia la hija Erin (Bridget Moynahan), quien trabaja en la fiscalía y cuya labor muchas veces se cruza con los casos que investigan sus hermanos, y el abuelo Henry (Len Cariou), policía ya retirado.

Hay un primer elemento que diferencia esta serie y es su énfasis en la importancia de la familia.

bluebloods1Los Reagan son lo más lejano a la hoy tan popular “familia disfuncional” a la cual nos tiene acostumbrados la televisión. Los vínculos entre ellos son fuertes, no exentos de roces y problemas, pero siempre sólidos y solidarios. Precisamente una de las escenas más importantes de cada episodio es el almuerzo o cena familiar, que reúne a todos los integrantes de la familia Reagan y que es ocasión de destacar, con mucha naturalidad e inteligencia, aspectos importantes de la vida en el marco de la trama sobre la cual gira el episodio.

Llama la atención también la sobria y respetuosa aproximación de la serie hacia la religión. Descendientes de inmigrantes irlandeses, los Reagan son una familia católica. Detrás de muchas decisiones se percibe en ellos una escala de valores claramente definida, y muchas veces orientadora de su acción.

[pullquote]Con gran realismo, sin embargo, las soluciones a las circunstancias que enfrentan no siempre son sencillas, y Blue Bloods no cae en la moraleja fácil o la salida evidente. Inmersos en un mundo lleno de violencia y ajeno a la fe, los integrantes de la familia Reagan no son perfectos. Sin embargo, a diferencia de tantos anti héroes de la televisión moderna, buscan siempre hacer lo correcto según una escala de valores que claramente evidencia una visión trascendente de la realidad, deseo de hacer el bien y apertura al prójimo. Vale la pena mencionar particularmente el gran respeto que se manifiesta hacia la Iglesia Católica, una aproximación contracorriente en la televisión actual.[/pullquote]

 Blue Bloods no es una serie ingenua o infantil. Sus creadores, curiosamente, son los mismos de The Sopranos, lo cual es un indicador elocuente. Sus tramas son inteligentes y exploran con realismo las diversas disyuntivas que se presentan en la vida de cada uno de los personajes.

 Tiene asimismo un adecuado balance entre el suspenso, la acción y situaciones incluso cómicas. La producción es notable, y las actuaciones serias y convincentes, sin nada que envidiar a las más importantes producciones de la televisión actual.

 ¿Dónde está el misterio de Blue Bloods? La respuesta la hallamos, para empezar, en sus creadores, que se decidieron por una producción con claros valores tradicionales. También en algunos de sus guionistas, como por ejemplo Siobhan O’Connor, quien abiertamente inspira su trabajo en la fe católica.

 El misterio se esclarece, asimismo, en una apuesta que evidencia no solo la gran necesidad que tiene la sociedad de hoy de valores, sino a la vez lo vigente de una propuesta que los presente sin titubeos ni complejos.

Puede no gustar y seguramente será criticable en otros aspectos, pero aun así, Blue Bloods es una serie de televisión diferente a la cual vale la pena prestar atención.

© 2012 – Kenneth Pierce Balbuena para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Kenneth Pierce Balbuena

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