Con ocasión del Trofeo “Sette Colli” de natación, realizado en Roma la semana pasada, el Papa Francisco recibió en audiencia a un grupo conformado por miembros de la Federación Italiana de Natación y por varios de los atletas participantes de la competencia.

En su discurso, el Santo Padre señaló que el deporte es una fiesta, pero no una cualquiera, sino una con contenidos y valores. Afirmó que el deporte “transmite valores cada vez más necesarios en una sociedad como la nuestra, que se define ‘líquida’, sin puntos de referencia firmes. Vuestro deporte se desarrolla en el agua, pero no es ‘líquido’. Aún más es muy ‘sólido’, requiere empeño constante y fortaleza”.

Al referirse a “sociedad líquida” el Papa hace alusión al pensamiento de Zygmunt Bauman. Para este pensador polaco radicado en Inglaterra, el concepto de liquidez de la sociedad se caracteriza por la falta de certezas, de límites, de formas y de barreras. Estamos viviendo entonces en un mundo carente de solidez.

Esto se nota en muchos aspectos, como la pérdida de la ética como referencia de la conducta humana y la puesta del bienestar personal por encima del bien común. Esta sociedad líquida también se caracteriza por dar al hombre y a la mujer de hoy acceso a mucha información, pero con poca formación. Es decir, hay muchos contenidos disponibles, pero sin forma.

Considerando esta realidad, el Papa Francisco muestra al deporte como un camino hacia algo sólido. El Sumo Pontífice se refiere especialmente a la natación como actividad que exige constancia y fortaleza. Puedo decir que lo anterior es muy cierto, porque conocí algunos nadadores amateurs que para competir a nivel de clubes tenían que entrenar 6 horas al día, independiente de su trabajo o estudio. Es decir: la natación se realiza en el agua, pero requiere mucha solidez.

Pienso que esta cultura de incertezas empieza a generar cansancio en muchas personas. Diferentes ámbitos de la sociedad ya piden parámetros más claros. Vemos cómo los padres y los profesores buscan directrices sólidas para educar a los niños. A su vez, los adolescentes carecen de referentes para afirmarse en su propia identidad. Y los adultos jóvenes muchas veces se encuentran desconcertados ante decisiones acerca de sus caminos laborales o familiares.  

En general el deporte requiere esfuerzo, entrega, dedicación y perseverancia, valores muy en desuso en la actualidad. El deporte es una escuela que recuerda que sin opciones de fondo duraderas, no logramos nada importante en nuestras vidas. Y como el deporte es de los pocos ámbitos donde todavía se reconoce la necesidad de la entrega decidida y de valores claros, el Papa lo señala como ejemplo para la sociedad.

La natación es un deporte muy hermoso, que invita a la interioridad y a la reflexión. El Santo Padre también evocó el agua como fuente de vida y que, por eso mismo, nos remite al Creador. Dios es Aquel que da consistencia y sustento a la vida de cada uno de nosotros, sus criaturas. El deporte, entre los muchos elementos de la cultura actual, ¿no será un camino que nos ayude a recuperar la solidez?

© 2017 – Alexandre Borges de Magalhães para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Alexandre Borges de Magalhães

Alexandre nació en 1972 en Brasil. Es Bachiller en Teología y Licenciado en Pedagogía por la Pontificia Universidad Católica de Chile. En la actualidad es el Coordinador General del Movimiento de Vida Cristiana MVC. Reside en Lima (Perú).

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