La Comisión Económica para América Latina y el Caribe, ha lanzado un nuevo estudio en el que señala que la desigualdad crónica que padecen los países del continente, provoca ineficiencia y dificulta el crecimiento, el desarrollo y la sostenibilidad de la región.

Según el documento “La ineficiencia de la desigualdad”, combatir esas disparidades requiere promover políticas que ayuden a generar efectos positivos en el bienestar social y que  produzcan condiciones económicas más beneficiosas para el aprendizaje, la innovación, el aumento de la productividad y la protección ambiental.

La CEPAL recalca que es preciso evolucionar hacia una nueva forma de desarrollo que facilite “un círculo virtuoso entre crecimiento, igualdad y sostenibilidad para las generaciones presentes y futuras, sin dejar a nadie atrás”, según las indicaciones promovidas por la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El estudio destaca que la igualdad produce instituciones inclusivas “y una cultura que premia la innovación y el esfuerzo, y no la clase social, la etnia, el género ni las conexiones políticas de los actores económicos”.

Según el documento América Latina y el Caribe continúa siendo la región más desigual del mundo, seguida por el África Subsahariana y Asia Oriental y el Pacífico.

Continúa una alta evasión tributaria que alcanza el 6,7 % de su PIB y prevalecen las brechas sociales en el acceso a la educación, el alto porcentaje de maternidad adolescente y la segregación por condición étnico-racial.

Además, persisten profundas descompensaciones territoriales según los niveles socioeconómicos relacionados con la esperanza de vida, la mortalidad infantil o la tasa de analfabetismo.

Los niveles de educación no progresan adecuadamente

El estudio indica que, en América Latina, una alta proporción de personas mayores de dieciocho años no consigue un nivel educativo equivalente al primer ciclo de educación secundaria.

La situación por países varía entre Guatemala, donde solo el 50 % de la población termina el primer ciclo de educación secundaria, a Chile donde el 80 % de estudiantes alcanza ese nivel de estudios.

Asimismo, los indígenas y las personas afrodescendientes tienen una media de escolaridad más baja y una menor tasa de ingresos que las personas que no pertenecen a esos colectivos.  Esta situación desincentiva a esas personas y también a las mujeres en sociedades marcadas por la discriminación por sexo.

La Comisión recordó que “todo desincentivo al aprendizaje es una barrera a la innovación y la productividad, que se suma a la pérdida más directa e inmediata que significa la postergación de una persona talentosa”.

Inequidades por territorio o medio ambiente

El índice de desarrollo regional latinoamericano de 2015, que estudia las desigualdades territoriales, concluye que el nordeste de Brasil, el suroeste de México y las zonas andinas y amazónicas de Bolivia, Ecuador y Perú son las macro-regiones que sufren mayores atrasos en desarrollo económico-social.

La conectividad entre territorios, tanto a nivel nacional como regional, continúa siendo exigua, al estar fragmentada y ser ineficaz en términos económicos y ambientales.

El transporte marítimo es el que genera un mayor volumen de comercio intrarregional en América del Sur, seguido por el efectuado en carreteras.

América Latina también es la región más violenta

Durante el año 2015, la tasa mundial de homicidios en México y Centroamérica fue cinco veces mayor a la media global de 8,3 por cada cien mil habitantes, mientras que en los países Caribe fue de 25 homicidios por cada cien mil habitantes.

En América del sur Argentina, Chile y Uruguay se obtuvieron tasas menores a la media global mientras que Brasil, Colombia y Venezuela las superaron.

El origen de la violencia estaría vinculado al crimen organizado y la delincuencia común más que a causas políticas.

Favorecer el desarrollo sostenible es la prioridad número uno

A todas estas causas hay que añadir un modelo económico basado en la extracción de recursos naturales, poca inversión en infraestructura y de baja calidad, altos costos, causados por fenómenos climatológicos extremos derivados del cambio climático, y desigualdades en el acceso al saneamiento, la electricidad e internet.

Ante todas estas dificultades, la Comisión ha de priorizar el desarrollo sostenible en sus vertientes social, económica y ambiental, recuperando la inversión e incorporando la región a la cuarta revolución industrial a través de la “descarbonización y el desacople entre crecimiento e impacto ambiental”.

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