¿No era acaso Irlanda “el país más católico del mundo”, como alguna vez declaró el Beato Pablo VI? ¿Qué fue lo que llevó a un país con más del 80% de habitantes católicos votaran por una ley que va justamente en contra de los principios cristianos y de la familia? De allí se entiende que el Secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, haya dicho que este resultado “es una derrota para toda la humanidad”. Detrás de ésta votación hay muchos elementos que hay que analizar considerando el contexto del sínodo de la Familia, la profunda secularización de Europa y la pérdida de fe de muchos cristianos, ante los cuales las familias se encuentran cada vez más debilitadas e incluso atacadas...

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La Tradición cuenta que al escapar San Pedro de la persecución a los cristianos, en el camino se encuentra con Jesucristo, a quien le preguntó: “Quo Vadis Domine?” (¿Adónde vas, Señor?), a lo que Él responde: “a Roma para ser Crucificado de nuevo”.

¿Adónde vas, Irlanda? Hoy nos hacemos ésta pregunta en relación con la noticia de estos últimos días: El referéndum, que aprobó la unión civil entre homosexuales, con el recurso del “Vox Populi” – es decir, sin pasar por el Parlamento Irlandés–, con la pretensión de quererlo equiparar al matrimonio entre un hombre y una mujer, querido por Dios, elevado a la dignidad de sacramento por Jesucristo y custodiado por la Iglesia.

Para responder a la pregunta inicial habría que responder primero otra pregunta: ¿De dónde vienes Irlanda? Para saber a dónde queremos ir es necesario saber de dónde venimos.

Confunde pensar que ésta nueva ley va en contra de toda la historia, costumbres y herencia de una cultura donde la fe católica se adentró, por siglos, hasta la raíz más profunda del pueblo céltico, dando como fruto a grandes santos en la Gran Viña de la Iglesia: San Patricio (400 – c. 461), gran predicador del Evangelio y Patrono de Irlanda; Santa Brígida de Irlanda (451 – 525), fundadora de un convento según la regla de San Cesáreo; también beatos como el gran monje benedictino Columba Marmión (1858 – 1923) beatificado por San Juan Pablo II.

Con ésta historia tan rica en testimonios, ejemplos de personas que entregaron su vida a la fascinante aventura de anunciar y proclamar el Evangelio, hoy en pleno siglo XXI, el primer ministro irlandés Enda Kenny comentó, al finalizar la votación con un 62% de aprobación: “hoy Irlanda hizo historia”. Y en un sentido es cierto, porque hay una completa ruptura histórica con el pasado cristiano de este país, que trae como resultado un secularismo que termina por separar al hombre de Dios.

[pullquote]¿No era acaso Irlanda “el país más católico del mundo”, como alguna vez declaró el Beato Pablo VI? ¿Qué fue lo que llevó a un país con más del 80% de habitantes católicos votaran por una ley que va justamente en contra de los principios cristianos y de la familia? De allí se entiende que el Secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, diga que este resultado “es una derrota para toda la humanidad”.[/pullquote]

3954179065_0f18179aca_bDetrás de ésta votación hay muchos elementos que hay que analizar considerando el contexto del sínodo de la Familia, la profunda secularización de Europa y la pérdida de Fe de muchos cristianos, ante los cuales las familias se encuentran cada vez más debilitadas e incluso atacadas. Las palabras del Arzobispo de Dublín, Monseñor Diarmuid Martin, no parecen muy alentadoras, ya que tildó éste suceso como una “Revolución Social”, y llamó a la Iglesia a una revisión de la realidad en todas las áreas eclesiales.

La Iglesia se encuentra en un tiempo donde es importante no “separarse de la realidad”, donde los grandes mensajes del Papa Francisco son ir a los cruces de camino, abrazar la lepra del que sufre e ir a las periferias existenciales; las palabras del Arzobispo Martin fueron claras, concisas, y se hace ésta pregunta: “¿Por qué algunos miembros de la Iglesia se han negado ver el cambio?”. Los agentes pastorales no pueden quedarse en viejos modelos, sino que el gran desafío es reestructurar la pastoral y preguntarse: ¿cómo llevar a Cristo a una actualidad que es muy distinta a como se vivía décadas anteriores? El pueblo irlandés, como muchas otras naciones que por siglos fueron consideradas católicas, hoy pone en tela de juicio su ser católico, olvidando su pasado cristiano, como ocurre con países como España, Francia, Alemania, Portugal, y otros países del viejo continente, además de los casos que se vienen replicando a lo largo de América Latina.

Si hoy los irlandeses, siendo en su mayoría de católicos, legalizaron el mal llamado matrimonio homosexual, debemos ser conscientes de que este cambio no se realiza de un día para otro; es importante recordar los escándalos de sacerdotes y religiosos pederastas, que salieron a la luz durante el Pontificado de Benedicto XVI, y que han sacudido a toda la Iglesia y de manera particular en la Isla.

Recordemos la carta Pastoral que escribe el Sucesor de Pedro a los católicos irlandeses reprobando éstos hechos lamentables y señalando que han «violado la santidad del Sacramento del Orden, en el que Cristo se hace presente» (Carta pastoral del Santo Padre Benedicto XVI a los católicos de Irlanda, 2010). Estos hechos han causado una gran pérdida de confianza en la Iglesia, logrando incluso que muchos de sus miembros dejen de ser discípulos de Cristo. Sabemos bien que en donde hay desconfianza se empieza a flaquear en la fe, trayendo como consecuencia que las ofertas del mundo empiecen ganar terreno en el corazón de todo cristiano.

Por ello, en la carta ya mencionada, Benedicto XVI invita a «volver a los ideales de santidad, caridad y sabiduría trascendente (…) que en otros tiempos hicieron grande a Europa y que hoy pueden refundarla» (n. 3), y más adelante denuncia que «durante las últimas décadas tanto la sociedad irlandesa como el clero fue adoptando formas de pensamiento de la realidad secular sin suficiente referencia al Evangelio» (n. 4).

Otro motivo es el cambio, sufrido la últimas décadas, en la mentalidad juvenil, como señala el Arzobispo de Dublín: «La mayoría de estos jóvenes que votaron afirmativo son producto de nuestro sistema escolar católico durante 12 años»; nosotros como bautizados tenemos un gran reto en la educación y sobre todo en la pastoral juvenil.

[pullquote]Finalmente, teniendo en cuenta el contexto adverso, pienso que es una gran oportunidad la que tienen hoy los obispos irlandeses para reaccionar ante éste suceso lamentable. Es tiempo, –como dijo el Papa Francisco en la Jornada mundial de la juventud en Brasil–, de “jugar para adelante”, de no quedarse inmovilizado ante el error y las equivocaciones que existieron en el pasado. Es necesario y, la situación lo exige, la pronta renovación en la pastoral, tanto juvenil como de las familias, pero siempre de la mano de la doctrina católica, pues es la que alimenta la práctica pastoral.[/pullquote]

Lo que hoy sucede en Irlanda sucede también a nuestro alrededor, y hay que saber cómo responder, siendo creativos, encarnados, cercanos al transmitir al Señor. El mundo de hoy cambia cada vez más rápido, y lo que pensábamos que era original, hoy es anticuado. Pero el cristiano no puede permanecer inmóvil: hoy más que nunca se nos invita a mirar con reverencia la realidad y no dejar de cuestionarnos por la mejor manera de hacer cercano el Evangelio según el ejemplo de tantos santos y mártires que nos precedieron.

© 2015 – Santiago Benavides para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Santiago Benavides

Santiago nació en la ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Licenciado en Recursos humanos de la Universidad del Salvador de Buenos Aires. Se encuentra en su segundo año de formación en el Sodalicio de Vida Cristiana. Aficionado al fútbol (Hincha de River Plate).

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