Parece que últimamente las tendencias las marcan las series, ¿o no?

Hace unos meses atrás las redes repetían que el invierno venía, cuando en el hemisferio sur se esperaba lo contrario. Para quien no haya seguido de cerca la serie “Juego de Tronos”, este fenómeno viral no era entendible y te veías en la necesidad (curiosidad) de darle una oportunidad a esta serie fantasiosa de aires medievales para que por lo menos no te sientas en evidente “off side”.

Hoy la situación debe ser la misma para quienes no han seguido la serie española “La Casa de Papel” y ven por las redes diferentes publicaciones de personajes vestidos de mamelucos rojos con máscaras de Dalí o escuchan un antiguo himno italiano, relacionado al mundo político y cultural de izquierda llamado “Bella Ciao”.

Pero bueno, ¿qué se puede decir de esta serie, como introducción para quien no la ha visto?

Se puede decir, sencillamente, que la serie jugará contigo y apreciarás el increíble mundo de los grises. El papel que jugarás pasará de blanco, al negro capítulo tras capítulo.

Esta serie tiene un argumento bastante usado en el mundo de la televisión y el cine. Un grupo de ladrones con máscaras que intentará robar un botín millonario, a la vez que mantendrá en vilo a la sociedad con la toma de rehenes. Hasta aquí nada nuevo.

Lo que hace novedosa la trama es que detrás del “atraco” existe un personaje que hace el papel de “cerebro” de todo el plan, y que será el encargado de reclutar a cada uno de los ladrones. Este personaje, no seleccionó al azar a sus compañeros, sino que lo hizo de forma meticulosa tomando en consideración sus capacidades.

El atraco fue pensado y estudiado durante cinco meses, tiempo durante el cual la totalidad de los personajes convivirán en una vieja casona de una finca toledana donde serán instruidos día a día para el momento del robo. Al inicio de los mismos hubo solo una regla o condición: nadie sabrá nada de la vida personal de nadie, todos se llamarán con nombres de ciudades y quedarán prohibidas las relaciones personales. Justamente esto es lo que hará muy interesante las dos temporadas de la serie.

Ya durante el tiempo del secuestro estos personajes no dejarán de ser personas, y el drama de la tensión que ocasiona el mismo hará que saquen a la luz sus historias, sus dramas, sus sueños; y lo mejor y peor de cada uno.

Entonces, mientras transcurren los capítulos, uno no tendrá clara la posición sobre un hecho que a simple vista podría ser fácil de saber. Me explico, frente a una acción criminal es fácil pensar que estaremos en desacuerdo y sentiremos un impulso justiciero que buscará que se aplique con rigor las leyes sobre el malhechor, sin embargo, la serie no jugará en el mundo de los buenos y  los malos.

No les adelanto más las cosas y les dejo con la invitación a que vean la serie pensando en general sobre los dramas y las injusticias que vive nuestra sociedad. ¿Qué lleva a los malos a ser malos? ¿Qué hemos hecho para que una persona con capacidades extraordinarias pueda llegar a ser un delincuente? ¿No es mejor ver el mundo en grises y ver qué hay detrás de los “malos” de la sociedad?

No es casualidad la elección de canción italiana que hace alusión a una lectura de la historia del hombre llena de contrastes (Engels, Marx, Hegel, Nairobi, Berlín, Tokio, etc.) El desafío estará entonces en poder ver a la persona.

“O netflixiano, mi sono alzato

O bella ciao, bella ciao, bella ciao ciao ciao.”

Chau!  

Raúl La Torre

Raul ha llevado estudios de arquitectura y filosofía. Es licenciado en historia y en pedagogía de enseñanza media. Actualmente está encargado del Área Educativa del Museo del Carmen de Santiago de Chile.

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